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No recuerdo ningún año que haya sido tan catastrófico para un país y para sus gentes como el 2020. Lo que ha ocurrido este año no tiene precedentes, como mínimo desde la última epidemia de fiebre amarilla en 1870 (1235 muertos sobre 125.000 habitantes), o la de 1820 (con entre 3251 y 8000 víctimas sobre 100.000 habitantes). Los fanáticos de la “memoria histórica” cuentan que en 1971 hubo una “epidemia” de cólera en la Ciudad Condal. Estábamos en pleno franquismo y el gobierno negó la existencia del brote, algo que demostraría lo desaprensivo de la dictadura… si bien es cierto que el brote duro tres meses, se produjeron 400 contagios y fallecieron tres personas. Nada comparable con lo de ahora. Ni con lo que se avecina.

ENERO: EL PRIMER TOQUE DE ATENCIÓN

Repasemos lo ocurrido en 2020. Hacia mediados de enero, las televisiones empezaron a difundir la noticia de que en China Popular estaba ocurriendo algo: que si un murciélago-vampiro, que un pangolín, que si el mercado central de Wuhan. Parecía algo grave, pero ocurría lejos. Luego, cuando a principios de febrero, el virus llegó a Italia, las cosas empezaron a adquirir cierto tono de dramatismo. Pero seguíamos sin creer que la crisis pudiera alcanzar las dimensiones que tuvo luego. Los medios no han contribuido, desde el principio de la crisis, a aclarar las cosas, ni siquiera a difundir noticias que ayudaran a resolver la situación. En enero y febrero, difundieron, especialmente RTVE en sus debates matutinos, noticias que sembraban el miedo. Entonces escribimos: “el miedo contribuye a bajar las defensas, cuando más miedo se genere en la población, más posibilidades hay de que el número de víctimas aumente”.

ENERO 2020: UN GOBIERNO RECIÉN ESTRENADO

El gobierno parecía inactivo. Se estaba asentando. A fin de cuentas, hacía poco que Sánchez había formado su segundo gobierno con ministros de Podemos, de Izquierda Unida, del PSOE y del PSC. El 7 de enero se había acordado la coalición y el 13 se produjo la toma de posesión. El ministro de sanidad, Salvador Illa Roca, a todo esto, era un tipo desconocido, irrelevante, con un modesto título en filosofía y letras. Había sido un gesto hacia el PSC y hacia Iceta, para confirmar que el nuevo gobierno, a pesar de la presencia de Podemos y de Izquierda Unida, adoptaría una postura de fuerza ante el independentismo catalán. En total 22 ministerios y un equilibrio absurdo entre “ministros” y “ministras”, 11 y 11. Salvo en el período de Zapatero, nunca antes habían existido tantos ministerios.

UN GOBIERNO DE PERFIL BAJO-BAJÍSIMO

Algunos de los ministros carecían de todo tipo de experiencia e incluso en gestión pública. Solamente dos tenían algo de prestigio: Manuel Castells y Pedro Duque, “el profe” y “el astronauta”. A Podemos e IU le habían tocado los ministerios de segunda división. Prácticamente ninguno tenía la más remota idea de cómo gestionar el ministerio, ni experiencia en el área que le había correspondido. Alguno de ellos, como José Luis Escribá, no estaban afiliados a ningún partido y solamente había realizado trabajos para la banca nacional e internacional. El perfil del conjunto era bajo-bajísimo y, para colmo el equilibrio extremo entre los sexos contribuyó a rebajarlo aún más.

PODEMOS, EL ALIADO DESPERADO PARA EL EGÓLATRA SÁNCHEZ

De un gobierno así no podían esperarse grandes cosas. Se entiende que Podemos pactara a la vista de su desastroso resultado electoral previo. Más difícil es entender por qué Sánchez -un individuo con ambiciones, pero sin ideas políticas de ningún tipo, a diferencia de ZP que tenía ideas mundialistas más que socialistas o socialdemócratas; Sánchez es plano en lo que a doctrina se refiere: para él sólo existe el día a día y la forma de satisfacer sus ambiciones. Entre elegir un partido desahuciado como Podemos y otro que iniciaba la espiral de la caída, como Ciudadanos, eligió al primero dirigido por gente con más hambre atrasada, y, por tanto, más manejables. Eso fue todo.

LA UE ADVIERTE DEL RIESGO DE LA PANDEMIA EN PLENOS FASTOS DE IZQUIERDA

Cuando, a principios de febrero ya se sabía que íbamos a tener epidemia, el gobierno todavía estaba pensando en realizar manifestaciones y fastos para marcar la diferencia: sacar a gays y feminitudas a la calle, alardear de que en breve Franco - ¡pero qué obsesión! - sería trasladado fuera del Valle de los Caídos, todo de palpitante actualidad y acuciante necesidad. Posiblemente, dada la incompetencia de todos los ministros en materia sanitaria, ni siquiera creyeron que las advertencias de la OMS tenían algo de cierto. Y, por lo demás, ¿acaso no estaba España en la UE? Cuando la UE dijera lo que había que hacer, aquí se adoptarían las medidas…

CONFINAMIENTO OBLIGATORIO: TARDE Y MAL

La cosa fue de mal en peor a partir de principios de marzo. Un buen día, salimos a la calle a tomar unas copas y nos encontramos todo cerrado. El gobierno, finalmente, había reaccionado. ¿Haciendo qué? Lo mismo que se había hecho en Italia. Tarde y mal. Aquello duró tres meses. La epidemia fue cediendo hacia el mes de mayo y, sobre todo, en junio. Pero no fue por el descenso de casos que después de interminables “prórrogas” del estado de emergencia (apoyadas primero por Cs y PP y finalmente solo por Cs), se recuperó la normalidad, sino por los sondeos de intención de voto.

UN GOBIERNO PENDIENTE DE LOS SONDEOS

El problema fue que, en mayo, el gobierno empezó a registrar hartazgo en la población que se reflejó en la intención de voto: subía el PP, bajaba Cs y Podemos, se mantenía a duras penas el PSOE… Un mes más y las encuestas hubieran registrado una caída a peso del PSOE, a la vista de que la situación económica empezaba a ser alarmante. Se trataba de dos cosas: evitar una caída mayor en intención de voto y salvar la temporada turística.

EVACUANDO RESPONSABILIDADES A 17 TAIFAS

Y entonces Sánchez cometió su segundo error más grave (el primer había sido tomar medidas tardías): traspasar la responsabilidad de la gestión de la crisis del gobierno del Estado a las 17 fotocopias reducidas del “Estados de las Autonomías”. En otras palabras: él se dedicaría a gestionar los éxitos, buscar dineros, tomar medidas populistas, dejando a los gobiernos autonómicos que se quemaran ante lo que podía ocurrir.

MENDIGANDO EN EUROPA O SÁNCHEZ EL PEDIGÜEÑO

Antes de que llegara la “segunda ola” del Covid, Sánchez volvió con la promesa de dinero europeo. Puso el máximo interés y dureza en que España recibiera 140.000 millones de euros. Y volvió afirmando que lo había conseguido. Luego resultó que no era tanto y que, ni siquiera llegaría inmediatamente sino durante seis años. Y, para colmo, España debía de pagar otros subsidios a Europa y más de la mitad de la cantidad real eran créditos a devolver. En otras palabras: 6.000 millones líquidos al año, durante seis años. Era poco, apenas nada, para resolver lo que se venía encima. Pero lo peor no era eso: sino que Sánchez se había cerrado la puerta a una negociación posterior, pensando que la crisis terminaría allí y el turismo se recuperaría inmediatamente.

CUANDO SE OLÍA UN CAMBIO DE ALIANZAS

A Sánchez le habían dado un tirón de orejas en Europa: le reprocharon que tuviera como socios a un partido formado por impresentables, sacados de un grow-shop, que tardaban más en arreglarse el moño y elegir pendiente que en ducharse. Incluso la extrema-izquierda griega, cuando estuvo brevemente en el poder, parecía más seria. Estos reproches llegaron a España y aquí, en julio, se daba por cierto que el gobierno se descompondría en el otoño siguiente. Cs cambió su posición y, de la oposición, pasó a animar y apoyar a Sánchez. En propio PP se dieron pasos para limar asperezas con el PSOE: Cayetana Álvarez de Toledo fue destituida de su cargo de portavoz parlamentario. Los democristianos alemanes habían comunicado al PP que estuviera atento para una “gran coalición”. Pero, todos se equivocaron: el ego de Sánchez podía más que la lógica política. Seguía prefiriendo la opción más manejable a una coalición con partidos más sólidos.

EL HUNDIMIENTO DE LA INDUSTRIA NACIONAL: ESPAÑA SIN TURISTAS

A mediados de julio, existían menos de 80 focos activos del virus. Se habló de los “rastreadores” como los encargados de trazar los contagios. Mes y medio después, empezó la segunda ola del virus y esta figura desapareció para siempre de los noticiarios. Los países europeos empezaron a ver a España como “peligrosa”. Prohibieron a sus ciudadanos que viajaran a nuestro paraíso turístico. El resultado fue que un 20% del sector hostelero, en este momento, ya ha cerrado para siempre. Posiblemente otro 20% cierre antes de junio de 2021. Los cierres forzosos obligaron al gobierno a crear la figura de los ERTES, solamente para engañar a las cifras del paro que estaba subiendo de manera incontrolable. El anuncio del “salario mínimo de inserción” no mejoró las cosas, porque, casi inmediatamente un millón de solicitudes se presentaron ante las ventanillas del ministerio de “inclusión, seguridad social y migraciones” … un ministerio al que solamente le interesaban las “migraciones” (Escribá sostenía que a España le hacían falta ¡9 millones de inmigrantes más!). En diciembre, la mayoría de solicitudes de este subsidio siguen sin ser contestadas e, incluso, el cobro de los ERTES se ha retrasado en algunos casos más de medio año. Pero, eso sí, la eficacia del ministerio se demuestra en que siguen llegando inmigrantes, especialmente a Canarias, a un ritmo mayor que nunca.

JUNTO CON LA SEGUNDA OLEADA DEL COVID, LA ENESIMA OLEADA MIGRATORIA

Ítem más: cuando en marzo todos los españoles estábamos encerrados a causa del confinamiento forzoso, Escribá decretó la apertura de los CIES, logrando que los únicos que pudieran pasearse libremente por las calles, fueran los inmigrantes ilegales recién llegados. No se sabe cómo, pero el caso es que a partir de junio empezó una nueva “crisis humanitaria”, también llamada “crisis de los refugiados” … ¿Por qué llamar “refugiados” a los que inmigrantes ilegales que no huyen de ninguna guerra, sino que solo vienen atraídos por el régimen de subsidios europeos? Respuesta: porque la palabra “refugiados” encierra, en sí misma, una carga emotiva que impide cualquier crítica al fenómeno.

LA VACUNA COMO ÚLTIMA ESPERANZA DEL GOBIERNO

El gobierno se inhibió de la “segunda oleada”. Desde las alturas de la Moncloa se veía en la vacuna la única esperanza y, a partir de septiembre, los portavoces del régimen no hicieron más que propagar la idea de que el gobierno que tanto piensa y vela por nosotros iba a ser de los primeros en administrar vacunas a la población. Mientras, los gobiernos autonómicos, tomaban medidas -muchas de ellas excéntricas- y diferentes a las de la comunidad vecina. Si los gallegos prohibían fumar, al día siguiente la medida se extendía a Cataluña (sobreentendiendo que la prohibición se refería al tabaco, no al porro que se ha fumado más y mejor que nunca este año). Si en Cataluña se prohibía hablar en el metro (aunque nadie lo respetara), la medida se extendió a otras comunidades. Pero fue en Madrid donde se produjo el choque de trenes. Sánchez, perdida toda esperanza de que la izquierda pudiera mejorar sus posiciones, emprendió una cruzada contra el gobierno autonómico, apoyado… por independentistas catalanes y etarras vascos: ellos sí podían tener veleidades de autogobierno, pero no los madrileños, demostrando así que el “Estados de las Autonomías” es, además de ineficiente, inestable y con geometría variable.

MEDIDAS EXCÉNTRICAS E INÚTILES CONTRA LA HOSTELERÍA

Al parecer, la mayoría de comunidades consideraron de buen tono que la hostelería era la difusora del virus… No, en cambio, los súper, que en esta segunda ola no tuvieron ningún tipo de restricción. Desde estas líneas queremos enviar un saludo como muestra de apoyo a los hosteleros, segundas víctimas del Covid y de gobiernos ineptos. Ya es sorprendente que la tasa de suicidios entre los hosteleros no haya aumentado en los últimos nueve meses.

CUANTAS MÁS MEDIDAS, MÁS RELAJACIÓN ENTRE LA POBLACIÓN

La relajación de las medidas podía comprobarse por la densidad de los “geles alcohólicos” puestos a disposición del público: inicialmente eran espesos, pero, a medida que ha ido avanzando la crisis, la sensación que da es que, en buena parte de los establecimientos los dispensadores sirven alcohol de quemar y en algunos, incluso, rebajado con agua… Por supuesto, si en los primeros meses de confinamiento se exigían guantes, a partir de junio cualquier contagiado podía tocar y retoquetear la fruta para transmitir el virus a otros. Las medidas que se fueron aprobado eran, en general, bastante inútiles contra el virus y fueron hastiando a la población que, al final, ha optado en gran medida por no tenerlas en cuenta. Y es que una cosa es el poder y otra la autoridad: los gobiernos central y autonómicos tenían el poder coercitivo, pero no la autoridad -esto es el prestigio- para ser creídos y seguidos.

EL ABSURDO EN LOS AEROPUERTOS

Pasó el verano con los hoteles vacíos. Para otoño, seguían vacíos, a pesar de que había cierto número de desplazamientos aéreos hacia España. Se alardeaba de que se exigía a los que llegaban el certificado de “prueba PCR”, pero, en realidad, todos los que, en este período hemos pasado por un aeropuerto, sabemos que nadie exigía nada, ni para salir ni para entrar. Como máximo estar distanciado en la cola de facturación del equipaje un metro y medio, que los seguratas hacían cumplir con rigor… para luego subir al avión y estar apelmazados como en una lata de sardinas.

En los cines había que estar separados por un asiento vacío y con bozal (incluso, como en mi caso, siendo mi compañera y yo los únicos presentes en una sala de 300 butacas…). A medida que avanzó la crisis, las medidas dictadas fueron ganando en excentricidad: que si a tal hora toque de queda, que si “franjas horarias” para los bares, que si “cierres perimetrales”, que si imposibilidad de desplazarse desde las 6:00 horas del viernes hasta las 6:00 horas del lunes a un término municipal que no fuera el propio o el colindante. Los ayuntamientos también pusieron de su parte para aumentar el absurdo: he llegado a ver en el mercado del pueblo, al aire libre, una “puerta de entrada” y otra de “salida”, diferenciada y custodiada por la policía municipal, como si una valla de 1 m de alto bastara para impedir la propagación del virus.

MENDIGAR ANTES DE CONOCER LA ENVERGADURA FINAL DE LA CRISIS

Como decía, Sánchez cometió su gran error en la UE, mendigando una ayuda, cuando la crisis distaba mucho de haber alcanzado su punto crítico: hoy, la situación económica es mucho peor que en junio, cuando extendió el cazo a la UE. Pero hoy -y mucho menos dentro de un año- tiene la posibilidad de volver a poner exigencias.

ESPAÑA, LÍDER MUNDIAL EN NÚMERO DE MUERTOS POR 100.000 HABITANTES

En octubre, éramos -oh maravilla de maravillas- el tercer país del mundo en número de muertos por cada 100.000 habitantes. Pero si, en lugar de recurrir a las cifras oficiales de muertos, lo hacíamos en función de la diferencial de fallecidos entre 2019 y 2020, se alcanzaban cifras todavía más espectaculares que nos ponían en cabeza mundial en fallecidos. Es cierto que algunas de estas víctimas no habían caído por el Covid-19, sino por otras causas: enfermos que precisaban otras operaciones pero que el sistema sanitario no pudo realizar agravándose el estado de salud del paciente, por ejemplo. La escabechina en los geriátricos fue, sin discusión, superior a cualquier otro país del mundo.

LA PARALIZACIÓN CRECIENTE DE LOS SERVICIOS DEL ESTADO

Pero lo peor fue que, aparte de los aplausos promovidos por Sánchez a los sanitarios y los brindis al sol a su política, lo cierto es que éste año, los españoles hemos visto como todos los servicios del Estado iban fallando. Esta es quizás una de las consecuencias más dramáticas de la crisis. Los CAP solamente atienden a consultas por teléfono (cuando el principio esencial de la medicina familiar es la relación médico-paciente). Los estudiantes han tenido que seguir las clases desde casa. El servicio de correos ha estado paralizado en algunas ciudades. Muchos juicios se han realizado a través de Skype en condiciones deficientes y otros muchos se han aplazado sine die. Ha sorprendido el número de miembros de la sanidad que han pedido bajas psiquiátricas o por agotamiento. En buena parte del país, las distintas policías han estado ausentes y se han dedicado a multar de manera deslavazada a quienes incumplían las normas impuestas por los gobiernos autonómicos (que han ido variando de continuo y han sumido al ciudadano en una confusión permanente).

LAS LEYES MÁS INOPORTUNAS Y ABSURDAS DE LA DEMOCRACIA

De repente, nos dimos cuenta de que nuestros hijos y nietos podían pasar curso tras curso, sin aprobar una sola asignatura, facilitándoles la Ley Celáa, el tránsito de la escuela a la condición de ni-nis para el resto de su vida. Vimos que, en lugar de medidas para salvar vidas, el gobierno Sánchez aprobaba una inoportuna Ley de Eutanasia para facilitar la muerte voluntaria. Finalmente, entre otras hazañas legislativas, contemplamos el hijo predilecto de Podemos-IU: la Ley Antidesahucios que prácticamente permite la ocupación de viviendas y el suministro gratuito de agua, luz, gas, y demás servicios. Estos han sido los grandes avances legislativos del año.

LA NEGOCIACIÓN DE PRESUPUESTOS CON LA NO-ESPAÑA

Al negociar los presupuestos del Estado, a partir del mes de septiembre, Sánchez hubiera podido elegir: o consensuarlos con los partidos de la oposición (lo que hubiera implicado la marginación de Podemos-IU y la irrelevancia de los diputados independentistas) o bien la posibilidad opuesta: negociarlos con los indepes, llegándose a la contradicción de que los partidarios de la “no-España”, son los autores de los presupuestos generales del “Estado Español”. El ego de Sánchez y el consabido principio de Peter sobre los niveles de incompetencia (un inepto opta siempre por negociar con otros que percibe como más ineptos de él, a fin de no perder posiciones en la negociación), han generado esta contradicción.

EL IBEX 35 HUNDIDO, LA INVERSIÓN PARALIZADA, LA ECONOMÍA HUNDIDA Y EL GOBIERNO COBRANDO IVA DE MASCARILLAS

La Bolsa cayó desde el mes de febrero. La tasa de desempleo en octubre superó el 16% y a finales de año, roza los 4.000.000 de parados. Han cerrado empresas y cerrarán muchas más en los próximos meses. El gobierno ha reaccionado tarde y solamente en diciembre ha decretado que los precios de los alquileres de tiendas deberían rebajarse al 50%. Paradójicamente, el propio gobierno no ha bajado hasta diciembre el IVA de las mascarillas obligatorias, ni ha condonado deudas de los autónomos, ni aplazado liquidaciones fiscales. El principio rector de la acción del gobierno Sánchez es exigir mucho a los que pagan impuestos y darles poco. Parte de esos impuestos están destinados a subsidiar a los que no pagan impuestos: esta es la clientela electoral favorita de los partidos que componen el gobierno Sánchez.

LA VACUNA ¿ES LA PANACEA UNIVERSAL?

Con una economía hundida, el único bote salvavidas del gobierno es la famosa vacuna. Tardaremos mucho en conocer su eficacia, si es que la tiene. Pero los medios de comunicación ya han echado campanas al vuelo: ¿para qué más medidas de seguridad si dentro de poco estaremos vacunados y todo volverá a ser como antes? Pero ni todos estaremos vacunados en el mes de marzo, ni siquiera es seguro que la vacuna vaya a ser eficaz para atajar la tercera ola del virus que tenemos sobre nosotros, ni ante las sucesivas mutaciones que tendrá el virus a lo largo del próximo año.

EL CLIMA INTERNACIONAL FAVORABLE AL ESTABLISHMENT

Y todo esto dentro de un clima internacional que tampoco ofrece muchas satisfacciones. En EEUU, después de cuatro años de campaña anti-Trump, globalizadores, mundialistas, señores del dinero y liberales progres, han logrado, tras unas elecciones sobre las que pesan dudas sobre la honestidad de las partes, colocar al candidato rival, un anciano que ni parece gozar de excesiva salud, ni de ideas. Lo más sorprendente es que las minorías étnicas, negra e hispana, han votado mayoritariamente a favor de Trump, ni siquiera el fantasma de los Live Matter Black, activado antes de las elecciones y desactivado el día que se cerraron las urnas, ha sido capaz de desplazar el voto negro hacia los demócratas. Pero los que se han impuesto han sido las fuerzas del establishment, las dinastías económicas, los fanáticos neoliberales. A este respecto, cabe decir que las políticas de Trump han sido extremadamente realistas: disminuir la presencia militar de EEUU en el mundo, no embarcarse en más guerras coloniales, sino antes bien, liquidar los focos existentes en 2007, reconstruir infraestructuras, poner coto a las importaciones chinas… Podemos apostar que su sucesor romperá esta línea y EEUU volverá a las andadas generando guerras aquí y allí, eso sí, en “defensa de la libertad”, aunque solo sea para desenmascarar su debilidad creciente.

CHINA, LÍDER EN EXPORTACIÓN DE BIENES Y DE VIRUS

A pesar de haber sido el foco difusor del virus, China sigue como si nada: un país, dos sistemas. Nadie aspira a poner coto a la ofensiva china en todos los terrenos. Hoy ya es el país con una economía mundial más activa y no hay motivo para pensar que pueda perder en la próxima década esa posición, salvo que en su territorio vuelva a generarse otro virus o que su población decida que, además de móvil y plasma, precisa libertades.

BUROCRACIA E INTERESES HAN RETARDADO LA VACUNACIÓN

Parece olvidarse que la primera vacuna contra el Covid, fue la rusa. La UE permaneció de espaldas a esa vacuna y solamente la autorizó cuando los laboratorios occidentales crearon su propio remedio. Esto indica hasta qué punto los laboratorios farmacéuticos y, por extensión, el sector de químicas, tiene peso sobre el gobierno de la UE. Incluso los ingleses pudieron beneficiarse 15 días antes del inicio de la vacunación al verse libres de la pesada maquinaria burocrático-administrativa de la UE.

NADA NUEVO EN LAS POTENCIAS EMERGENTES

No vale la pena seguir el repaso de la escena mundial. En realidad, las potencias emergentes, siguen siéndolo y China ya es hegemónica en materia económica y pronto lo será militarmente (salvo problemas y desestabilizaciones internas). En el mundo islámico se disputan la hegemonía tres polos: Turquía, Irán y Arabia Saudí. África sigue siendo el mismo caos tribal de siempre. En el Magreb solamente Túnez ha recuperado la estabilidad política tras las Primaveras Árabes: algo se mueve en Marruecos cuando vuelve a reivindicar Ceuta y Melilla y se sabe que su rey está tocado por alguna enfermedad. Iberoamérica renquea. El gigante brasileño con Bolsonaro al frente está solo después de la derrota de Trump. Nada nuevo, en definitiva, bajo el sol. Al menos, nada realmente nuevo en esas zonas.

ESPAÑA YA ESTÁ MUY RETRASADA PARA AFRONTAR LOS RETOS DE LA DÉCADA

Pero en 2021 se inicia un nuevo ciclo que durará hasta 2030: es un ciclo en el que, o bien, las naciones realizarán un esfuerzo para lograr una gran transformación que genera las bases para estabilizar un nuevo modelo de sociedad que surgirá con la irrupción de nuevas tecnologías que alterarán todos los sectores de la economía, o bien, de no hacerlo, perderán para siempre el tren de la historia, limitándose a ir en los furgones de cola. España pertenece a este grupo. ¿Nuestro gran pecado? Haber votado a una clase política (del poder y de la oposición), mediocre, cleptómana, ególatra e intelectualmente justita… Ahora, esto ya no tiene remedio y así es como afrontamos la década decisiva, de la que no cabe la menor duda de que saldremos perdiendo.

ELECCIONES CATALANAS: O CÓMO MANTENER EL MITO IRREALIZABLE

En febrero habrá nuevas elecciones autonómicas en Cataluña. Muchas cosas han cambiado allí, a pesar de que no son reflejadas por los medios. El proyecto soberanista está más que finiquitado: pero nadie quiere reconocerlo. Da la sensación de que, hacerlo, implica trasvasar votos de quien lo reconozca hacia quien todavía mantenga la opción independentista. Puigdemont es un residuo de aquel fracaso, del que muy pocos se acuerdan. El chalado de Waterloo no tendrá su exilio en Elba, del que volverá los “cien días” concluidos, precisamente, en Waterloo. Puigdemont está directamente en la isla de Santa Ana, de donde ya no saldrá, al menos en loor de multitud. Waterloo es para Puigdemont y su reducido séquito, la estación término. En las elecciones catalanas se impondrá ERC. Veremos lo que queda de JxCat y de la CUP. Ciudadanos bajará mucho, el PP subirá algo y, seguramente, Vox subirá algo más. ¿Los socialistas? Sánchez espera que Illa y su vacuna le resuelvan la papeleta: es doble o nada. No es precisamente buena gestión lo que se le puede achacar a Illa al frente del ministerio clave en la crisis del Covid.

¿CUÁL SERÁ EL MEJOR MOMENTO PARA INDULTAR A LOS PRESOS INDEPES?

Lo cierto es que el problema del indulto a los presos indepes es lo que está en el aire: Sánchez lo ha decidido, si quiere contar con los votos parlamentarios de ERC y de Bildu, debe, necesariamente indultar a los responsables del proceso soberanista (que, por cierto, se llevaron penas muy leves para los delitos cometidos). El problema de Sánchez es cuándo los indultará. Los propios presos no se lo han puesto fácil. Han entonado el “yo no me arrepiento de lo hecho” y “lo volvería a hacer”… más de cara a la galería y para contentar a su electorado, que por decisión propia. De hecho, buena parte de los presos eran ya conscientes cuando entraron en prisión de que ahí terminaba la aventura indepe y todo el problema para ellos era -y sigue siendo- cómo se lo decían a su electorado sin que éste les volviera la espalda. En eso están. Mientras, Sánchez les va arrojando huesos para que roan: prácticamente el 50% de los espacios de TV2 se realizan en catalán (con unas audiencias ínfimas) y un 20% de TVE1 es también en catalán… y con cierta propensión a informar en la línea más moderada de ERC. Pero Sánchez lo ignora todo del nacionalismo catalán e ignora que todo esto es poco para los que lo quieren todo. Y ese “todo”, ahora es un “Estado Federal” que, en realidad, coincide con el programa del PSOE: coger un Estado, partirlo en trozos y luego pensar en formar con esos mismos trozos una “federación”… Brillante desde todos los puntos de vista.

CIUDADANOS ESTACIÓN TÉRMINUS – PP REUBICÁNDOSE

Luego está el PP que intenta ubicarse en el centro-derecha, tratando de sustituir a Ciudadanos en ese espacio (algo que logrará sin mucho esfuerzo). Pero el problema para el PP es la actitud a adoptar en relación a Vox. Lo normal hubiera sido que el PP hubiera pactado con Vox una actitud unitaria ante el voto de censura presentado por estos últimos. O, al menos, que hubiera votado en blanco o, incluso, que se hubiera ausentado en el momento de las votaciones, pero resultó incomprensible ese voto negativo.

VOX EN EL ESPACIO POPULISTA Y EL RIESGO DE LAS SECTAS CATÓLICAS

Todo induce a pensar que Vox ocupará el espacio “populista”, a condición de que sepa manejar la cuestión de la inmigración y que no se evidencie que, en su interior, existe una presencia demasiado notable de sectas católicas. Si es consciente de que su crecimiento más espectacular, no se va a producir por el tránsito de votos del PP a su sigla, sino por conquista de votos que hasta no hace mucho votaban a la izquierda y que hoy han sido completamente abandonados sino traicionados por esas siglas, Vox puede convertirse en algo grande. Si opta por una actitud de “derecha de la derecha”, tendrá un rápido ascenso, nunca más allá del 15%, una estabilización que durará todo el tiempo que el PP tarde en adoptar una línea más agresiva y decidida como partido opositor.

DESENGAÑAROS: LA VACUNA NO TERMINARÁ CON LOS COVID

Pero todas estas hipótesis chocan con la realidad que deberemos afrontar: el virus seguirá vivo y activo, con o sin vacunación. De hecho, todo induce a pensar que 1/3 de la población es reacia a vacunarse. España es tierra de fakes, de macutazos y de enteraos: y hoy es de buen tono negar eficacia al virus o decir que es un invento de Bill Gates, una maniobra de las multinacionales o una simple y pura conspiración… Queda por saber lo que puede ocurrir en un país en el que 1/3 de la población se niegue a vacunarse, a lo que hay que sumar las dudas ya expresadas sobre la eficacia de las vacunas, especialmente, ante las mutaciones del virus.

EL RIESGO DE QUE EL TURISMO SE ENCAMINE A OTROS OBJETIVOS

Pero si alguien cree que, con el turismo de regreso, todo volverá a ponerse en marcha, está muy equivocado. En primer lugar, porque el daño a la industria turística es, ya hoy, irreparable. En segundo lugar, porque el Brexit ha generado la desconexión con el Reino Unido, uno de los principales viveros de turismo-basura del que se nutre buena parte de la industria hotelera mediterránea. Luego, porque otras zonas de Europa (Costa Dálmata, Europa Central y del Este) pueden ofrecer servicios turísticos a precios más baratos y en los que la incidencia del Covid-19 ha sido menor. Si eso ocurre y el turismo desciende un 20% a partir del 2022, España se habrá quedado sin pulmón económico y ya no habrá tiempo para pensar en qué se especializará el país.

NI CONSTRUCCIÓN NI SECTOR INMOBILIARIO

Se prevé una bajada en los precios de la vivienda que puede llegar en dos años al 20%, lo que implica que el sector de la construcción no generará puestos de trabajo. A lo que hay que añadir que existen en la actualidad entre 800.000 y 1.000.000 de viviendas en condiciones de venta muy difíciles por la cerrazón de la banca a dar créditos hipotecarios. En estas condiciones importa poco que los intereses estén próximos al cero absoluto. Los gobiernos han olvidado que la salud del sector depende de la banca y que ésta ha aprendido las lecciones de la crisis del 2008-2011.

LOS QUE VIVEN DE NÓMINAS PAGAN TODOS LOS CAPRICHOS DEL GOBIERNO Y TODAS LAS SUBVENCIONES

Las subidas fiscales que se prevén para este año harán que muchos trabajadores, especialmente de sueldos medios y altos, ganen menos a pesar de que les hayan subido los sueldos. Es el tributo a haber votado socialista y a la mala gestión del gobierno, capaz de endeudarse hasta las cejas, olvidando que es el ciudadano que dispone de una nómina el que va a pagar los errores actuales, tanto en el presente como en las próximas décadas.

PSOE-PODEMOS-IU SE PREOCUPAN SOLO POR ALIMENTAR A SU “ELECTORADO CAUTIVO”

Sánchez-Iglesias aspiran solamente a subsidiar a su clientela electoral: ni-nis, okupas, porreros, inmigrantes nacionalizados, parados de larga duración, dando mucho y no exigiendo nada más que el voto cada cuatro años. Lo normal, en estas circunstancias hubieran sido políticas de austeridad, bajadas generalizadas de impuestos capaces de atraer inversores, mejora de la formación profesional, encargando a este sector el reciclado laboral (en lugar de a sindicatos incapaces de ofrecer cursos realmente eficientes que sean algo más que medios de financiación de sus cúpulas y de sus pesadas burocracias). Austeridad en las comunidades autónomas. Reducción de ministerios, de asesores y de gastos suntuarios. Reducción de subsidios y cese del “efecto llamada” para inmigrantes de todo el mundo que ya hace tiempo que no están atraídos por un mercado laboral con 4.000.000 de parados (que puede alcanzar el próximo año los 5, o incluso superar la barrera de los 6.000.000) sino por el régimen de subsidios para todo: paguita, alimentación, vivienda, etc, etc, etc.

Y AHORA, CONTRA LA MONARQUÍA

La constitución de 1978 ya ha dado de sí todo lo que podía. Los consensos de la transición parecen olvidados por una parte del PSOE y por todo lo que está a su izquierda. Este año se ha abierto la veda contra la monarquía, aprovechando los errores del “rey emérito” y, a pesar, de que, por el momento, la actuación de Felipe VI está resultando digna y correcta. A la vista de que el programa de Podemos ya no puede cosechar más adhesiones en lo que hasta ahora han sido sus puntos fuertes (igualdad de género y apertura a la inmigración), han optado por incorporar el tema del antimonarquismo a su programa para tratar de crecer en esa dirección. Los independentistas catalanes y vascos están en las mismas posiciones y también un sector del PSOE, pero eso es poco, en realidad, como para que puedan ir más allá de declaraciones de principios, manifestaciones estridentes y verbalismo republicano. Nada va a cambiar en esa dirección.

DEL ANNUS HORRIBILIS AL ANNUS INFAME

Cuando se adoptan posturas contrarias a la lógica, el resultado no se hace esperar: si 2020 fue un “annus horribilis”, 2021 corre el riesgo de superar el listón. No tenemos la menor duda de que eso será lo que ocurrirá. Nada bueno para el ciudadano medio. Es decir, nada bueno para usted y para mí, que es como decir, nada bueno para los nuestros.

Por Ernest Milá

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