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En la madrugada del lunes 23 de abril, tuvimos confirmación de la victoria del socialista François Hollande en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia, cuyos resultados generales han coincidido, más o menos, con las últimas previsiones demoscópicas.

Este éxito electoral inicial mantiene en tensa atención a la Unión Europea, cuya actual política de contención del déficit público y de protección del euro se vería peligrosamente alterada con Sarkozy fuera del Eliseo (algunos medios tecnocráticos ironizan con el efecto “europánico” que ha producido la aventajada posición de Hollande). Además, supone sin la menor duda una pésima noticia para Mariano Rajoy.

LAS OREJAS DEL LOBO

En caso de que los socialistas franceses consoliden su victoria en la segunda vuelta electoral del próximo 6 de mayo, habría que temer en buena lógica un resquebrajamiento del eje franco-alemán en el tratamiento de la actual crisis europea, hoy por hoy basado en el sólido entendimiento del directorio “Sarkozy-Merkel” (también llamado dúo “Merkozy”), con Rajoy oficiando de acólito disciplinado. Un riesgo sobrevenido con dos derivadas claras.

La primera es la del cambio direccional que provocaría tanto en la política interna del país vecino como en la europea, afectando obviamente al ingrato discurso “reformista-recortista” de Rajoy, de momento muñido a base de tijeretazos presupuestarios, desorientaciones y vacíos evidentes, alguna que otra contradicción flagrante y confusas explicaciones públicas. La segunda es el balón de oxígeno que proporcionaría a la oposición del PSOE, crítica con la política anti deficitaria del PP en detrimento del consumo, de la incentivación del empleo y del “Estado de bienestar”, en perfecta sintonía con los argumentos esgrimidos por sus correligionarios franceses frente al Gobierno de Sarkozy.

La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, no ha tardado en señalar que “el cambio de la política de la UE vendrá de la mano de la izquierda y por eso me parece decisiva la victoria de Hollande y será extraordinariamente importante también para los intereses de España”.Quizás añorando la política de José Luís Rodríguez Zapatero, con quien François Hollande mantiene puntos coincidentes en su perfil de osadía, ingenuidad e inmadurez política.

Los resultados matemáticos registrados en esta primera vuelta electoral, permiten matizar los porcentajes implícitos:

  • La alta participación (un 79,47 por 100) demuestra la preocupación y el interés social en el momento político. Como suele suceder en el país vecino, el compromiso ciudadano ha vencido a la indiferencia y al desentendimiento de la vida pública.
  • François Hollande (28,63 por 100 de los votos), que lidera una coalición del Partido Socialista (PS) con el Partido Radical de Izquierda (PRG), supera a Sarkozy por un escaso margen de 1,45 puntos, pero con mayores expectativas teóricas para la segunda vuelta. Su éxito supone, de por sí, el resurgimiento del socialismo francés desde que hace 17 años François Mitterrand fuera sustituido por Jacques Chirac como presidente de la República.

Desde esa posición inicialmente prevalente, ha anticipado, quizás de forma prematura, que promoverá un giro para “evitar la división Norte-Sur” y una renegociación del pacto fiscal europeo, con una actitud más firme ante la canciller de Alemania, Ángela Merkel.

  • Nicolas Sarkozy (27,18 por 100), al frente de la UMP (Unión por un Movimiento Popular), sólo alcanza el segundo puesto. Es la primera vez que un presidente de la República saliente no encabeza la primera vuelta. Su aproximación a la extrema derecha agrupada en torno a Marine Le Pen, tendría que ser extremadamente hábil para evitar malas lecturas que ahuyentaran a los votantes centristas en la segunda vuelta.
  • Marine Le Pen (17,90 por 100) consigue batir la marca del FN (Frente Nacional), no exclusivamente “ultra”, y se posiciona como tercera fuerza política de Francia, destacada del resto de los partidos. Lo más previsible es que, ante todo, quiera consolidar ese avance sin apoyar a Sarkozy de forma gratuita, con dos posibles caminos. Uno sería el dejar libertad de voto a los “lepenistas”, con intenciones muy disgregadas para la segunda vuelta, según declaran en las encuestas correspondientes, aspirando a liderar la derecha francesa tras un eventual descalabro de Sarkozy. Otro llevaría a un acuerdo estable con Sarkozy en base al concepto de “fuerza mayor” o de necesidad nacional, sopesando por un lado el efecto de consolidación política del FN y, por otro, el riesgo de disolver su identidad partidista o de absorción por la UMP.
  • Jean-Luc Mélenchon (11,11 por 100) no alcanza las expectativas del FDG (Frente de Izquierdas), pero dobla su punto de partida y pide a sus seguidores la transferencia del voto para Hollande en la segunda vuelta.
  • François Bayrou (9,13 por 100) hunde el centrismo agrupado en torno al MoDem (Movimiento Demócrata), perdiendo la mitad de los votos conseguidos en 2007 y pasando a quinta fuerza política. Aunque espere aproximaciones negociadoras tanto de Hollande como de Sarkozy, en realidad tiene poca capacidad personal para reorientar a sus votantes, salvo pacto formal con uno de los dos candidatos finalistas, preferentemente con el segundo.
  • Eva Joly (2,31 por 100), líder del EELV (Europa Ecológica - Los Verdes), pide el voto para Hollande en segunda vuelta, como ha hecho Mélenchon.
  • El resto de candidatos (Nicolas Dupont-Aignan con el 1,79 por 100, Philippe Puotuo con 1,15 por 100, Nathalie Arthaud con el 0,56 por 100 y Jacques Cheminade con el 0,25 por 100) se volatilizan, aunque ese conjunto del 3,75 por 100 de los votos muestra una tendencia natural hacia Hollande en la segunda vuelta.

Teóricamente, la distribución ideológica de estos votos en primera vuelta, no permite prever agrupaciones más favorables a Nicolás Sarkozy que a François Hollande en la segunda. De hecho, todos los sondeos realizados al respecto sitúan a éste último con una ventaja de entre 8 y 12 puntos de diferencia sobre Sarkozy, ciertamente demoledora.

Sin embargo, y a pesar de esos datos demoscópicos, que, como sucede en España pueden estar matizados por los medios de comunicación que los apadrinan, hay factoresque mantienen la imprevisibilidad de los resultados definitivos en segunda vuelta. Una votación que se caracteriza por ser más analítica y ponderada que la previa.

Como elementos incidentes en esta última instancia de voto, hay que considerar el nuevo índice de participación, que quizás no vuelva a ser tan alto como el del 22-A; la consciencia que tienen los franceses de su papel como agentes políticos y la racionalidad de su comportamiento electoral, que no atiende fácilmente las recomendaciones de los líderes partidistas descabalgados para la segunda vuelta, y, quizás lo más decisivo, el efecto público del discurso y el debate “mano a mano” de los dos candidatos finalistas.

Pero, en relación con la dinámica de voto concerniente al 6-M, no sólo habría que esperar a que los dos aspirantes a la Presidencia de la República se midan cara a cara frente a las demoledoras cámaras de televisión. También hay que tener en cuenta la “fuerza de los extremos”, que tensiona el resultado de la elección con más del 46 por 100 de los votos en juego, al que hay que añadir otro 9 por 100 situado en la “tierra de nadie” centrista.

SARKO SI, SARKO NO

En realidad, las elecciones presidenciales de Francia se muestran como un referéndum a favor o en contra de Sarkozy y sus cinco años de mandato, algo parecido a lo que sucedió en España con el “zapaterismo” en las elecciones del 20-N. No en vano, en el sondeo de popularidad (no de intención de voto) realizado por “TNS Sofres” este mismo mes de abril, el 63 por 100 de los franceses valoraban negativamente a su Jefe de Estado en funciones.

El contrapunto es que las propuestas políticas de Hollande, más que populistas, en algunos aspectos económico-financieros han sido vistas inicialmente como “desestabilizadoras” y anti-europeístas (atentos a su advertencia: “Si soy elegido, habrá un cambio en la construcción europea”).

Aunque no deja de ser curioso que en los círculos más elitistas de su propio partido se le haya etiquetado como representante de la gauche mouillé (izquierda blanda), simpático, aficionado a las bromas y, en general, como un “perfecto segundón”, sin carisma político.

Si Alfonso Guerra rebautizó a Rodríguez Zapatero como “Bambi” tras ser elegido secretario general del PSOE, rectificando apresuradamente cuando el dibujito animado ya pisaba las alfombras del poder, el entorno de Sarkozy identifica ahora al líder socialista como “Flanby” (marca comercial de un postre industrial fabricado por Nestlé)… Ya veremos si no rectifican también en caso de que el próximo 6 de mayo Hollande franquee las puertas del Eliseo como presidente de la República.

Él mismo se autodefine significativamente como “un hombre normal”. Pero lo cierto es que, tras obtener la licenciatura en Derecho, cursó estudios en los centros superiores más elitistas de Francia (la Escuela de Estudios Superiores de Comercio, el Instituto de Estudios Políticos de París y la Escuela Nacional de Administración, en la que se clasificó como número 7 de la Promoción Voltaire - 1980).

Con todo, una de las claves que a última hora van a condicionar el “Sarko si, Sarko no”, es la inmediata reacción de Ángela Merkel, su amiga y hasta ahora compañera en el “Merkozy” (el directorio europeo), anunciando para ya una “Agenda por el Crecimiento”.Una propuesta dirigida, sin la menor duda, a conjurar las más extremas y disolventes de François Hollande, frenando así su carrera hacia el Eliseo antes de la votación definitiva del 6-M, aunque en apariencia pueda parecer lo contrario, es decir que abraza las ideas del socialismo francés, como algunos analistas sostienen sin mucha reflexión.

El momento escogido por Merkel para lanzar esta agenda de reactivación del crecimiento económico, antes y no después de esa votación en segunda vuelta, es bien significativo al respecto. Evidencia que su propuesta no es fortuita, con independencia de su eminente carácter táctico y de que en cualquier caso se mantenga la estrategia de fondo sobre el pacto fiscal europeo, que “no debe renegociarse”: una salida muy inteligente ante el démarrage electoral de Hollande, seguramente muñida tête-à-tête con Nicolas Sarkozy.

CUANDO SE ESCUPE HACIA EL CIELO

A Rajoy los dedos no se le hacen huéspedes sólo con los vientos que parecen favorables al socialismo francés. Alguna de sus decisiones políticas menos informadas, producen un efecto “boomerang” que terminará rebotando en su propia cara, como cuando se escupe hacia el cielo.

Ese es el caso de la torpe represalia tomada contra Argentina limitando la importación de su biodiesel por haber expropiado el 51 por 100 de las acciones de YPF que titulaba Repsol. Ya advertimos en nuestra anterior Newsletter que, siendo esa importación mucho más barata que el biodiesel español, la decisión tomada por el Consejo de Ministros el pasado 20 de abril incidirá directamente en mayores costos para los usuarios habituales de este producto en nuestro país.

Ante esa decisión gubernamental, la CESFAC (Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales) ha advertido de inmediato(El País 23/04/2012) que se opone a cualquier posible medida contra las importaciones de soja argentina, alegando necesidades de aprovisionamiento y precios asumibles.

Por su parte, la UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos) ha señalado también, según la misma fuente informativa, que el sector ganadero no soportaría “nuevos encarecimientos de una materia prima indispensable como la soja”, mientras que la COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) lanzaba otro mensaje claro al Gobierno:“Hoy por hoy la soja no tiene alternativas de sustitución, al margen del precio, y supone el 40 por 100 del contenido de un pienso por ser la principal fuente de proteínas”.

Es de esperar que el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, conocedor de lo que suponen el biodiesel y la soja en la realidad agro ganadera del país, modere la agresividad del Gobierno con más patadas anti argentinas en el trasero de los españoles.

También convendría que el señor Brufau (Repsol) recibiera del señor Botín (Banco de Santander) algunas lecciones de cómo resolvió con el presidente de Venezuela, Hugo Chaves, su particular expropiación, sin complicarle la vida al Gobierno de España, mientras la empresa pública Navantia se ponía las botas vendiéndole la mitad de la producción de sus astilleros.

EL PALO DE LOS “VIERNES NEGROS”

Las decisiones más llamativas tomadas por el Consejo de Ministros el viernes 20 de abril, que fueron las referidas a los recortes en Sanidad y Educación, junto con la reforma de la Ley 17/2006, de la Radio y la Televisión de Titularidad Pública, realizada mediante Real Decreto Ley, han propiciado que Cayo Lara, coordinador federal de IU y portavoz de La Izquierda Plural (IP) en el Congreso de los Diputados, advirtiera que las sesiones del Consejo de Ministros se están convirtiendo en los “viernes negros” de Rajoy.

Con independencia de las tímido-confusas notas de reestructuración sectorial que adornaron los recortes en ámbitos socialmente tan sensibles como el asistencial y el de la enseñanza, y que en realidad siguen al pairo de una verdadera reforma estructural, lo más llamativo del caso es que conculquen directamente una promesa electoral expresa de Mariano Rajoy: “Meteré la tijera a todo salvo a las pensiones, sanidad y educación” (04/11/2012).

Pero más comprometido todavía, es que la reforma sanitaria en marcha cuestione el derecho de los mayores de 26 años que nunca hayan trabajado, y por tanto que nunca hayan cotizado a la Seguridad Social, a disfrutar de la asistencia sanitaria gratuita, si no pueden probar que carecen de ingresos. Eso es lo que se teme, a tenor de la inconcreta redacción del decreto correspondiente, convertido en una bomba antisocial latente con previsible respuesta ciudadana devastadora.

Parece increíble que Rajoy haya olvidado el afilado grito socialista que le mandó a la oposición en marzo de 2004 (“¡El Gobierno miente!”).Cuidado, pues, con la resaca ciudadana del “donde dije digo, digo recortes”, porque esa práctica es el mejor alimento de la contestación social.

Igual de inconveniente es no haber publicitado o filtrado al comienzo de su mandato algunos nombres razonables en términos políticos y profesionales, como candidatos para ocupar la Presidencia de RTVE (que los hay de sobra), dejando entonces en evidencia la eventual oposición del PSOE.

Apenas hace un par de semanas, se ha sabido que el pasado mes de marzo Rajoy había comunicado tardíamente a Rubalcaba su lista de candidatos (con uno o tres nombres según versiones contradictorias del PSOE y el PP), en estricto y delicado secreto “para no herir a nadie en el supuesto de no elección”, opción impensable si se realiza una propuesta cabal, que es lo que se tendría que haber hecho. Ya veremos si, finalmente, RTVE es presidida por persona profesionalmente capacitada y con el nivel de neutralidad política necesario, o por un mangonero de partido.

Ahora, aquel error, como otros que están cometiendo destacados miembros del PP por acción y por omisión, sirve a la despiadada (y ramplona) oposición socialista para minar el crédito político del Gobierno sin mucho esfuerzo y con demasiada rapidez. Y si no se quiere perder de forma tan prematura el capital político ganado el pasado 20-N, convendría que los portavoces del Gobierno y del partido que lo sustenta fueran abandonando dos latiguillos que socialmente se perciben cada vez como más inoportunos.

Uno es el de restregar al PSOE la mala herencia recibida, incluyendo sus mentiras sobre impagos y déficit oculto, de sobra conocidas. Y otro el de acusar a la oposición socialista por su falta de colaboración “para sacar al país adelante”, algo que, a tenor de la mayoría parlamentaria absoluta del PP, no deja de ser accesorio.

CARAS DE UNA MISMA MONEDA

Además, el electorado recuerda perfectamente al Rajoy opositor haciendo lo propio con gobiernos socialistas ya en plena crisis (ustedes gobiernen que es lo suyo, o váyanse y dejen que yo lo haga). Y en una situación de mayor exigencia nacional, al no darse entonces un Gobierno de mayoría absoluta como el actual.

Superado el trámite parlamentario de rechazar las enmiendas de totalidad a los Presupuestos Generales del Estado 2012, Rajoy acertó al recordar en los pasillos del Congreso de los Diputados (25/04/2012) que, al margen de lo que digan o hagan los grupos de oposición, el Gobierno se sustenta en la mayoría social que le votó el 20-N; es decir, que más o menos podía andar por el Parlamento de “paseo militar”. Una verdad política irrefutable que debería evidenciar con mayor decisión.

Cuando Felipe González tuvo mayorías parlamentarias absolutas (en la I y II Legislaturas de forma proclamada y en la III de forma práctica por incomparecencia de Herri Batasuna), hizo y deshizo lo que consideró conveniente sin mayor encomienda. Pero, bien al contrario, José María Aznar desperdició la suya para realizar durante la VII Legislatura las reformas de regeneración política que había prometido.

MARINERO DE AGUAS DULCES

Mariano Rajoy parece remiso en el hacer y deshacer más “profundo” con su legítima mayoría absoluta, mientras, como se dice en su tierra, “o barco vaiseo carallo”. Atenta pues la tripulación y, sobre todo, el capitán al mando, porque cierto es que, para el mal marinero, todos los vientos son contrarios.

Desde la atalaya del análisis político independiente se observa, con más claridad de la conveniente, que el Gobierno navega a paladas (recortes y tijeretazos) y sin rumbo claro, inmerso además en una “tormenta perfecta”, dicho sea sin la menor animadversión.

Rajoy y todos los portavoces populares, insisten en que el control presupuestario, junto con las reformas estructurales de medias tintas que se aprueban semana a semana (los “viernes negros” de Cayo Lara), tienen un objetivo muy claro, aunque éste sea totalmente invisible para el mortal de los ciudadanos.

Afirman públicamente que con esas medidas se volverá al crecimiento económico y a la reactivación del empleo, con un plus de cohesión social y compensación de los desequilibrios territoriales. Pero sin argumentación comprensible para la ciudadanía, ni datos convincentes.

Y, mientras llega o no llega esa especie de milagro, el PP recupera su manido retintín del “no sabemos comunicar ni vender nuestro trabajo” (decimos “trabajo” porque, como es natural, a tan corto plazo los “éxitos” todavía brillan por su ausencia).

Esa carencia, fácil de resolver despachando a los ineptos de turno, puede ser cierta, aunque no sea menos evidente el que para “vender” lo que no existe se necesite un verdadero encantador de serpientes o al auténtico flautista de Hamelín, doctorados además en Ciencias de la Persuasión por la Madison Avenue de Nueva York.

Ya se sabe que las campañas electorales sirven, sobre todo, para engañar a los electores. Pero, siendo ésta una práctica generalizada y cada vez menos engañosa, poco importa si cuando llega el momento se sabe gobernar. Dicen los navegantes de altura que “quien buen Norte tiene, seguro va”, a lo que hay que añadir “y seguro se le acompaña”.

Anotado, pues, que una cosa es saber lo que se dice y otra saber lo que realmente se hace (y para qué), a Rajoy sólo le quedaría explicárselo con claridad a sus compatriotas, que es lo más fácil y sencillo. Pero, claro está que una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo.

NUEVAS CONGOJAS

Al margen de los gigantescos problemas económico-financieros del país (cuya asimilación ciudadana podría provocar en su momento un estallido de consecuencias impensables), la semana concluida se ha marcado con el ingreso en prisión preventiva del ex consejero de Empleo de la Junta de Andalucía entre 2004 y 2009, Antonio Fernández, por el caso de los ERE fraudulentos (24/04/2012).

Sigue esta decisión de la juez Mercedes Alaya, impecable en el ejercicio de sus funciones, al auto de prisión provisional que ya dictó en la misma causa contra el ex director general de Trabajo de la misma Consejería, Javier Guerrero. Y amenaza claramente con terminar imputando a una extensa banda de delincuentes políticos, en una estafa pública sin más precedente imaginable que el de los “fondos reservados” del Ministerio del Interior.

El tema traerá cola, pero lo que ahora llama la atención es que, ante este tremendo escándalo antisocial, el electorado andaluz haya optado en los últimos comicios autonómicos por seguir manteniendo en el poder al partido que lo ha apadrinado a lo largo de los últimos diez años (el PSOE). La posibilidad de que quizás lo haya seguido votando precisamente por eso (y por practicar otras chafarrinadas políticas similares), produce verdadera desolación y vergüenza ajena, al tiempo que evidencia el extremo de inmoralidad en el que se viene desenvolviendo la vida pública española.

¿Y cuándo se empezará a empapelar en este país a los responsables políticos y bancarios que han saqueado las arcas públicas para tapar sus orgías económicas? ¿Es que el gran mentecato que gobierna el Banco de España, connivente con el descalabro financiero del país, va a conservar su puesto hasta que le den el Premio Nobel de Economía…?

Por otra parte, en ese mismo orden de pérdida del rumbo ético-político pueden incluirse las desproporcionadas críticas socialistas a la razonable intención gubernamental de priorizar las becas educativas, atendiendo a la falta de recursos económicos conjugada con un mínimo aprovechamiento. Una cosa es sobreactuar en el legítimo ejercicio de oposición y otra bien diferente desincentivar el esfuerzo (también de quienes necesitan ayuda económica) y fomentar de forma tan irresponsable como injusta un país de vagos subvencionados.

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO ETARRA

El jueves 26 de abril el Gobierno soltó la liebre de su singular reforma de la actual política penitenciaria, planteada en términos generalistas (para toda la población reclusa) con objeto de disimular su progresiva claudicación ante la victoria política de ETA. Y se armó la marimorena.

Primero el ministro del Interior, Jorge Fernández, convertido en un perfecto “pisacharcos” que campea políticamente por libre sin ton ni son, y a continuación el propio presidente del Gobierno, trataron de explicar su “plan”, que no es nuevo porque al parecer deja las cosas como estaban, sin variar la “hoja de ruta” establecida en relación con el fin de ETA, pero haciéndolo de forma ciertamente rara, rara, rara e incomprensible.

De hecho, cada cual (analistas, grupos políticos, presos etarras, víctimas del terrorismo, medios policiales y judiciales, ciudadanos de a pie…) les entendió de forma bien distinta, haciendo en consecuencia declaraciones tan dispares como múltiples fueron las interpretaciones del caso. Así, el “plan de reforma”, que bien podría no ser “plan” ni “reforma”, pero que también sí, soportó todo tipo de calificaciones: bueno, malo, insuficiente, excesivo, agraviante, necesario, innecesario, inútil, ineficaz, absurdo, etc…

De esta forma, la idea generalizada es que el Gobierno trataba de explicar lo inexplicable, o que quería vender la cuadratura del círculo como quien se fuma un puro en la Moncloa. Y evidenciaba que, al menos los dos portavoces del caso, deben realizar uno o varios cursos acelerados de pedagogía expositiva y del propio uso de la lengua española.

En el fondo, no hace falta ser muy listo para darse cuenta que el “gato encerrado” en una retórica tan espesa, no es otro que el de encajar la victoria política de ETA y seguir cediendo de forma encubierta a sus sucesivas reivindicaciones, pero tratando de demostrar algo efectivamente complicado: que quien ha ganado la batalla contra la canalla etarra, sin claudicación alguna y manteniendo la sartén por el mango, es el Estado de Derecho.

Objetivo difícil de alcanzar, máxime con los dos sapos, bien gordos, que se tragó Rajoy inmediatamente antes y después de presentar su particular “cuadratura del circulo”.

El primero fue un informe de Europol sobre la situación y tendencias del terrorismo en Europa, referido a 2011 y presentado el pasado 25 de abril, en el que, a pesar del tan traído y llevado anuncio del cese de la violencia etarra, se afirma:ETA sigue reclutando nuevos miembros y recabando información sobre nuevos objetivos”.

El documento también subraya, entre otras preocupantes cuestiones, que la banda terrorista todavía “no ha anunciado ni la entrega de las armas ni la disolución de la organización terrorista” y recuerda “la experiencia de otros altos al fuego previos” que han llevado a una vuelta a la actividad terrorista, al no ver cumplida la banda sus objetivos políticos, identificados con “un proceso de conversaciones para la paz con los gobiernos de España y Francia para la creación de un Estado independiente”.

El segundo sapo, mucho más envenenado, es la coz propinada directamente a Rajoy por el actual diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, nada mas hacerse público el “plan-reforma” gubernamental. En su opinión, no representa ningún avance sustancial para la reinserción de presos condenados por terrorismo y ha exigido, entre otras cosas, que el Gobierno proceda a la “repatriación inmediata de los presos políticos [vascos]” y “la excarcelación paulatina de todos los presos [de ETA]”.

A juicio de Martin Garitano, miembro de Bildu y dirigente más representativo de la izquierda abertzale (correa de transmisión de la ideología etarra), y dicho bien alto y claro para que lo entienda el presidente del Gobierno, "una sociedad normalizada políticamente no puede sostener 700 presos políticos": Ahí queda eso.

OTRO “VIERNES NEGROS” DE RAJOY

A pesar del malhadado jueves previo, que también incluyó una incidencia en el postoperatorio del rey Juan Carlos, rápidamente superada, no pudimos escapar del consabido acuerdo maligno del Consejo de Ministros (el “viernes negro” que no cesa).

En esta ocasión, la mala noticia fue anunciada por el ministro de Economía y Competitividad, Luís de Guindos, al presentar el Programa de Estabilidad 2012-2015 (que incluye el Programa Nacional de Reformas 2012) aprobado por el Consejo de Ministros para su preceptiva remisión a Bruselas (ver aquí). Se trata de abrir una nueva y doble vía de fiscalidad: la del “caramelo”, basada en la reducción del impuesto sobre el trabajo, y la del “palo”, gravando el consumo

Como no podía ser menos, las habituales prácticas confusionistas del Gobierno se vieron sobradamente colmadas cuando el ministro, que comparecía en rueda de prensa, no quiso aclarar si el aumento de la fiscalidad sobre el consumo se iba a instrumentar a través del IVA o mediante otros impuestos especiales, o incluso utilizando los dos tipos de gravámenes de forma simultánea. De hecho, se limitó a matizar (descompuesto) que hablaba en términos “hacendísticos”, es decir, enredando el galimatías con eufemismos verdaderamente enervantes.

Lo peor del caso es que, de nuevo, el Gobierno volvía a contradecirse de forma flagrante, dado que esa misma semana el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, había negado en el Congreso de los Diputados, cuando se debatían las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado, cualquier posibilidad inmediata de subir el IVA. Ya veremos cómo se aclara este tema, pero, de momento, la insistencia en estas prácticas solo se puede calificar de impresentable.

Pero es que, quien con semejante desbarajuste de criterios queda más pillado ante la ciudadanía, y por supuesto a las patas de los caballos de la oposición, es el propio presidente del Gobierno y del PP, que, además, se autoproclamó factótum de la política económica. Ha faltado poco para que, entre otras cosas, el PSOE le recordara aquello de que “la subida del IVA es el sablazo que el mal gobernante le pega a sus compatriotas…”. Repetimos: impresentable, intolerable y de verdadero bochorno ajeno.

El Gobierno ya está con el agua al cuello, disimulando malamente las dudas sobre sus recetas contra la crisis y su miedo a la verdad: Mal camino para dirigir un país en situación tan comprometida.

CAINITAS Y ROMPEPELOTAS

El fin de semana dejó con un palmo de narices a quienes en los últimos tiempos han venido urdiendo un ataque cainita contra el tándem popular Aguirre-González que lidera el Gobierno de la CAM. El XV Congreso Regional del Partido Popular de Madrid, bien embridado por sus organizadores, ha transcurrido en calma sin que los “marianistas” de última hora hayan podido realizar el más mínimo movimiento desestabilizador.

Quienes deben seguir al mando del PP regional, seguirán. Aguirre supera su propia marca de poder absoluto con un abrumador 97,2 por 100 de los votos congresuales y confirma a González como su delfín, a pesar de “todas esas campañas insidiosas que se han sucedido sobre Ignacio”.

La noticia, pues, es que en lo relativo a las baronías del PP y al reparto territorial de su poder, no hay noticia. Políticamente, en la Comunidad de Madrid “la vida sigue igual”, quizás para disgusto de Mariano Rajoy, aunque debería ser para la mejor guía y estímulo de su política autonómica.

Algo menos apacible ha sido la jornada del domino 29 dedicada por los sindicatos UGT y CCOO (jaleados por PSOE, IU y un buen número de organizaciones ideológicamente afines) a remover el malestar nacional contra el Gobierno del PP, esgrimiendo razones de “emergencia económica y social”. Su lema principal, y nada más que eso, era “Otra manera de resolver la crisis”.

La intención de esta movilización, con reflejo más o menos consistente en todas las capitales de provincia, no es otro que “calentar” la segunda huelga general de la presente legislatura, prevista para el próximo otoño, justo antes de la celebración del Primero de Mayo (Día Internacional de los Trabajadores). Todo un record de actividad agitadora, que en modo alguno se compadece con el pasotismo mostrado por los líderes sindicales durante los desmanes del “zapaterismo”.

La semana que viene volveremos a tener de que escribir, si seguimos vivos. Resguárdense.

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