Lajos Szaszdi Leon-Borja

En este artículo pretendo proporcionar argumentos que desarmarían las acusaciones contra Irán como autor de los actos de sabotaje en un puerto emiratí.

El domingo 12 de mayo en un incidente cuya autoría aún no se ha esclarecido con pruebas indiscutibles, cuatro petroleros sufrieron explosiones de origen externo en sus cascos a nivel de la línea de flotación, aparentemente causadas por minas lapa magnéticas que habrían sido adosadas a sus cascos. Dos de los petroleros atacados eran de Arabia Saudita, uno de los Emiratos Árabes Unidos y el cuarto petrolero atacado, de Noruega. Los ataques ocurrieron, según se reportó que dijo el Ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, cerca de las aguas del mar territorial de los Emiratos al este del puerto de Fuyaira, en el emirato del mismo nombre con costa en el Golfo de Omán. Dicho golfo está al este del Estrecho de Ormuz que conecta el Golfo de Omán con el Golfo Pérsico. El Golfo de Omán es parte del Mar Arábigo, que a su vez es parte del Océano Índico.

El tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz hacia el este, pasando por el Golfo de Omán rumbo a los mercados energéticos internacionales, incluía para 2018 una tercera parte del gas natural licuado y una quinta parte de la producción petrolera mundial, según Sputnik.

EE.UU. y sus satélites árabes y europeos no han tardado en acusar a Irán de estar detrás de los actos de sabotaje contra los petroleros, sin tener aparentemente prueba concreta alguna. En este artículo pretendo proporcionar argumentos que desarmarían las acusaciones contra Irán como autor de los actos de sabotaje.

Primero, las autoridades de EE.UU. usan, al referirse a la culpabilidad de Irán, un lenguaje en términos de que es altamente probable o que le atribuyen su autoría, dando la impresión de que no poseen pruebas concluyentes e incriminatorias. Así, el Director del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., el Contraalmirante Michael Gilday, habló de tenerse “un alto grado de confianza” sobre la culpabilidad del liderato de Irán y que “atribuyen” la autoría de los ataques a aliados de Irán “o” a sus fuerzas, según Reuters reportó el 24 de mayo. Igualmente sin solidez, el asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, dijo que Irán “casi ciertamente” fue responsable de los ataques a los petroleros.

Segundo, funcionarios de EE.UU. han dicho que “creen” – en palabras de Reuters -  que los cuatro petroleros saboteados - dos de Arabia Saudita, uno de Emiratos Árabes Unidos y el otro de Noruega -  fueron atacados por yemeníes chiitas hutíes, de la milicia de Ansarolá, que combaten a las fuerzas saudíes y emiratíes que han invadido y ocupan Yemen desde 2015 “o” milicias chiitas iraquíes que, según EE.UU., están siendo apoyadas, equipadas y entrenadas por Irán, para combatir al grupo terrorista radical Daesh. El problema es que, aparte de que hablan de una posible culpabilidad, sin poder afirmarlo por aparente falta de pruebas, los yemeníes de Ansarolá dudosamente, en opinión de este observador, tendrían la capacidad de navegar más de 2,000 km desde la costa yemení del Mar Rojo hasta el Golfo de Omán en el Mar Arábigo en la costa de Emiratos Árabes Unidos. Además, que se sepa los yemeníes de la milicia de Ansarolá carecen de minisubmarinos o de vehículos subacuáticos no tripulados (UUV) para llevar a cabo una misión de sabotaje que incluiría buzos y minas lapa magnéticas, a tan gran distancia. Un minisubmarino tripulado carecería del alcance sumergido para llegar a Fuyaira desde la costa yemení del Mar Rojo, y al salir a la superficie para recargar sus baterías, sería detectado visualmente y por radar por aviones de vigilancia marítima y por patrulleras de vigilancia costera, sin hablar de la detección por sonar.

Tampoco es probable la posible causa de los sabotajes presentada por la firma aseguradora noruega del petrolero de la misma nacionalidad atacado. La aseguradora noruega sugiere que los yemeníes de Asarolá podrían haber usado para el sabotaje contra el petrolero noruego un bote no tripulado cargado de explosivos. El problema es que para controlar dicho bote los yemeníes habrían necesitado de un barco nodriza para controlar el vehículo, que probablemente habría sido localizado por las unidades de patrulla marítima empleando sofisticados medios de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en los 2,000 km de distancia aproximada que el bote no tripulado o un barco nodriza habría tenido que recorrer, aparte de información suministrada por servicios de inteligencia incluyendo el de inteligencia de señales (SIGINT) interceptando las comunicaciones entre un barco nodriza de Ansarolá, en el Golfo de Adén en ruta al Golfo de Omán, con Yemen. Sería imposible que un bote no tripulado con explosivos navegase solo desde la costa del Mar Rojo de Yemen hasta el Golfo de Omán, y sería improbable que un barco nodriza de Ansarolá zarpase de un puerto yemení controlado por la milicia chiita sin ser detectado y seguido en su trayectoria, en vista además del bloqueo naval que sufre Yemen.

Igualmente se puede decir de las milicias chiitas iraquíes, que son terrestres y no tienen una fuerza propia marítima. Además, la distancia desde el puerto iraquí de Basora en el Golfo Pérsico hasta Fuyaira en el Golfo de Omán, más allá del Estrecho de Ormuz que separa ambos golfos, es de más de 1,000 km. Un minisubmarino o vehículo subacuático no tripulado sería detectado por los medios de vigilancia de Kuwait, Bahréin, Qatar, la V Flota del U.S. Navy basada en Bahréin, por Arabia Saudita, por Emiratos Árabes Unidos, además de que las aguas del Estrecho de Ormuz son poco profundas, lo que facilita la detección visual de un submarino. Hay que añadir que sería altamente improbable que el Gobierno Iraquí autorizase una operación de sabotaje desde Irak contra petroleros en el Golfo de Omán, con serias consecuencias para el país al llegar a descubrirse.

Tercero, no es costumbre de Irán ni su práctica iniciar guerras o actos bélicos. Irak invadió a Irán en 1980, y en 1988 el crucero de misiles teledirigidos de EE.UU., el USS Vincennes, derribó un avión de pasajeros iraní sobre el Golfo Pérsico, matando a 290 personas, en un acto de negligencia criminal de “gatillo fácil” (trigger-happy) que debió de haber merecido corte marcial para el capitán americano responsable del derribo.

Cuarto, aunque Irán posee minisubmarinos con capacidad para operaciones con busos para misiones de sabotaje, carecen del alcance para realizar la travesía desde su base en Bandar Abbas, Irán, hasta Fuyaira sumergidos, como es el caso de los minisubmarinos (SSM) de la clase Yono norcoreana. Probablemente la clase Ghadir iraní de minisubmarinos, por su similar tonelaje a la clase Yono, de acuerdo a Eric Wertheim en The Naval Institute Guide to Combat Fleets of the World, 16th Edition, no tenga un alcance en inmersión mayor o significativamente mayor a los reportados 93 km de navegación sumergida de la clase Yono de minisubmarinos norcoreanos. Navegando en la superficie para recargar las baterías con sus motores diésel o en inmersión por medio de schnorchel en la superficie del agua revelaría la presencia de ambas clases de minisubmarinos, ante los medios de vigilancia marítima, tanto visuales como por sonar acústicos, por sensores electroópticos multiespectrales, láser e infrarrojos y por radar. El puerto de Fuyaira se halla a una distancia aérea de unos 230 km desde el puerto iraní de Bandar Abbas, que sirve de base a los submarinos iraníes, aunque la distancia marítima sería mayor, tomándose en cuenta la necesidad de navegar alrededor de la Península de Musandam en la Península Arábiga.

Se podría estimar que la localización de los cuatro petroleros saboteados cerca de las aguas territoriales del Emirato de Fuyaira habría sido aproximadamente de unos 200 km - o más, al ser necesario navegar alrededor de la península de Musandam y buscar aguas más profundas al sureste en el Golfo de Omán - de Bandar Abbas, lo que haría esencialmente inviable un intento de un minisubmarino de acercarse a la costa del Golfo de Omán de Emiratos Árabes Unidos desde Irán en inmersión y a base de propulsión por baterías, por no tener el alcance para ello. Y el salir un minisubmarino a la superficie para recargar sus baterías lo delataría a los medios de vigilancia marítima de al menos Omán, Emiratos Árabes Unidos y del U.S. Navy.

Quinto, el Gobierno Iraní no tendría la intención de realizar un ataque que provocaría y proporcionaría el casus belli, la justificación para una intervención militar liderada por EE.UU. - y apoyada por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e inclusive Israel - contra Irán, ante un poderoso despliegue aeronaval americano en la región del Golfo Pérsico. Y EE.UU. e Israel - y posiblemente también Arabia Saudita a estas alturas – son potencias con armas nucleares, mientras que Irán no las posee. Igualmente, y a pesar de la prensa amarilla norteamericana antiespañola, España no hizo explotar el acorazado USS Maine en 1898, porque de haberlo hecho provocaría una guerra que sabía no podía ganar a EE.UU.

Sexto y como se ha dicho antes, las aguas poco profundas del Estrecho de Ormuz que tendrían que transitar los minisubmarinos iraníes para llegar a Fuyaira en el Golfo de Omán los expondría a ser detectados visualmente, además de que las fuertes corrientes en el Estrecho harían una travesía sumergida difícil para un submarino diésel-eléctrico oceánico (SS), y más aún para un minisubmarino.

Séptimo, el U.S. Navy tiene el sistema de red de detección acústica submarina de sonar transportable y desplegable llamado IUSS (Integrated Undersea Surveillance System – Sistema de vigilancia bajo el mar integrado), que ya llevaría tiempo desplegado en el Golfo Pérsico, Mar Arábigo (cuyas aguas bañan la costa de Fuyaira) y en el Mar Rojo. Los motores diésel de los minisubmarinos iraníes muy probablemente serían detectados en alta mar como el Mar Arábigo y su Golfo de Omán. Minisubmarinos en misión de sabotaje difícilmente podrían escapar a la detección del sistema IUSS. Existe además el sonar de apertura sintética (SAS), capaz de usar ondas acústicas para identificar visualmente el diseño de un submarino sumergido, facilitando su identificación. Difícilmente un submarino podría escapar a la detección ante un puerto de la importancia como terminal de petróleo como el puerto de Fuyaira, localizado fuera del Golfo Pérsico en el Golfo de Omán.

Octavo, la aseguradora noruega del petrolero noruego atacado concluyó que se usaron de 30 kg a 50 kg de explosivos adosados al casco del petrolero. El daño no hundió a ninguno de los barcos ni causó víctimas ni daños irreparables a los barcos. Las minas lapa magnéticas suelen tener cargas de 1 kg, 2 kg, 6 kg (como la mina lapa italiana Piovra), 7kg. Una mina lapa magnética naval de Bulgaria, miembro de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), la MDM-8-A, tiene una carga de unos 11.2 kg. Bulgaria es uno de los miembros de la OTAN que produjo armas pagadas por EE.UU., Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos para grupos terroristas en Siria e Irak. Harían falta de 3 a 5 minas lapa con carga similar a la mina búlgara para lograr el efecto de 30-50 kg de explosivos determinados como usados en el sabotaje del petrolero noruego por la investigación de la aseguradora noruega.

Además, la carga de demolición M183, que contiene 16 bloques (como ladrillos) individuales de demolición M112 hechos con explosivos C-4 y teniendo un peso de carga explosiva de 9 kg, ha sido al parecer utilizada – o una carga de demolición similar - por los comandos SEAL del U.S. Navy para hundir en 1989 a una patrullera panameña, la Presidente Porras, durante la invasión americana de Panamá. Basándose en los estimados noruegos, se podrían haber usado el equivalente a 3-4 cargas ó 5-6 cargas M183 por barco en los sabotajes de Fuyaira. Los buzos comandos del SEAL usaron además en aquel entonces el sistema de respiración de circuito cerrado Draeger (o Dräger) para buzos en operaciones especiales, ideal porque no produce burbujas al respirar y así no se revela la presencia del buzo de las fuerzas de operaciones especiales en misión de sabotaje.

Noveno, de acuerdo a la agencia de noticias Reuters, la investigación conjunta por Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Noruega presentada como informe a los miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) concluye que los sabotaje de los cuatro petroleros fue una “operación sofisticada y coordinada” probablemente llevada a cabo por un Estado soberano, y que el sabotaje se levó a cabo con minas lapa colocadas bajo la línea de flotación de los petroleros por buzos entrenados desplegados en lanchas rápidas. Lo comandos navales americanos SEAL poseen las lanchas rápidas de inserción para operaciones especiales Mark V Special Operations Craft (SOC) -  Bote de Operaciones Especiales. De acuerdo a Norman Polmar en The Naval Institute Guide to the Ships and Aircraft of the U.S. Fleet, 19a edición, la misión primaria del Mark V SOC es la inserción y extracción de buzos de las fuerzas de operaciones navales americanas SEAL. Según Polmar, el bote Mark V SOC posee una velocidad de más de 50 nudos o millas marítimas por hora y un alcance de más de 600 millas marítimas (1 milla marítima – 1,852 metros) a una velocidad de 35 nudos. Según la misma fuente, los Mark V SOC tienen una tripulación de cinco y pueden transportar 16 comandos SEAL.

Otro vehículo de inserción de buzos de combate de los comandos SEAL puede ser el SEAL Carrier de la empresa James Fisher and Sons plc, un vehículo para inserción de buzos comandos SEAL, que como lancha de superficie puede llegar a una velocidad de hasta 30 nudos, pero que puede navegar también semisumergido y sumergido. El SEAL Carrier tiene una tripulación de 2 y puede llevar un grupo de 6 comandos SEAL. Puede ser lanzado en paracaídas al agua desde un avión de transporte C-130 Hércules, y con una bolsa adicional de combustible puede alcanzar un alcance de 300 millas marítimas. En condición semisumergida el SEAL Carrier puede alcanzar hasta 6 nudos de velocidad, normalmente teniendo una velocidad de crucero de 4 nudos semisumergido. DE manera sumergida, el SEAL Carrier puede navegar a 10 metros de profundidad, con un alcance sumergido de 15 millas marítimas a una velocidad de hasta 5 nudos, aunque su velocidad normal de crucero sumergido es de 3 nudos. Aparentemente se reporta que el SEAL Carrier puede emerger a la superficie y alcanzar a una velocidad de 25 nudos en 150 segundos. Los comandos SEAL transportados en el SEAL Carrier pueden portar minas lapa inteligentes.

Décimo, los buzos comandos del SEAL, de la unidad especial SEAL Delivery Vehicle (SDV) Team 1 (SDVT-1) está destinado para llevar a cabo misiones en el Cercano Oriente, el Océano Índico (que incluye el Mar Arábigo y el Golfo de Omán) y el Océano Pacífico. Esta unidad de los SEAL (Sea, Air and Land) utiliza el Mark VIII SDV, un sumergible para buzos comandos que puede llevar minas lapa y que suele ser transportado por submarinos de propulsión nuclear del U.S. Navy, aunque pueden ser también insertados en el agua por los botes Mark V SOC y por barcos de superficie. Los comandos navales británicos del Royal Navy, el SBS (Special Boat Service), también poseen el Mark VIII SDV de los SEAL. El Mark VIII SDV está siendo reemplazado por el más moderno sumergible para operaciones de inserción y sabotaje Shallow Water Combat Submersible (SWCS). Otros vehículos que podrían estar disponibles son el avanzado sumergible de inserción de buzos Dry Combat Submersible (DCS) o el vehículo de superficie, semisumergible y sumergible SEAL Carrier.

Décimo primero, quizás no sea coincidencia que comandos británicos navales del SBS – cuyo servicio también posee el sumergible de inserción Mark VIII SDV – fueron reportados por la prensa inglesa como presentes en la región del Golfo Pérsico y que serían transportados a Omán – país al sur de Emiratos Árabes Unidos y el Emirato de Fuyaira.

(Parte II)

En esta segunda parte de mi análisis pretendo proporcionar argumentos adicionales que desarmarían las acusaciones contra Irán como autor de los actos de sabotaje.

A modo de recuento, el domingo 12 de mayo en un incidente cuya autoría aún no se ha esclarecido con pruebas indiscutibles, cuatro petroleros sufrieron explosiones de origen externo en sus cascos a nivel de la línea de flotación, aparentemente causadas por minas lapa magnéticas que habrían sido adosadas a sus cascos. Dos de los petroleros atacados eran de Arabia Saudita, uno de los Emiratos Árabes Unidos y el cuarto petrolero atacado, de Noruega. Los ataques ocurrieron, según se reportó que dijo el Ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, cerca de las aguas del mar territorial de los Emiratos al este del puerto de Al-Fuyaira, en el emirato del mismo nombre con costa en el Golfo de Omán. Dicho golfo está al este del Estrecho de Ormuz que conecta el Golfo de Omán con el Golfo Pérsico. El Golfo de Omán es parte del Mar Arábigo, que a su vez es parte del Océano Índico.

EE.UU. y sus satélites árabes y europeos no han tardado en acusar a Irán de estar detrás de los actos de sabotaje contra los cuatro petroleros en aguas próximas a Al-Fuyaira, sin tener aparentemente prueba concreta alguna de ello.

Tomando esto en cuenta, considero en mi punto decimosegundo, el hecho de que el buque de asalto anfibio (LHD) del U.S. Navy, el USS Kearsarge de la clase Wasp, se hallase en el Golfo de Omán cuando fueron las explosiones de sabotaje contra los cuatro petroleros, tomándose en cuenta que su dique inundable en la popa del barco, utilizado para albergar vehículos y lanchas de desembarco anfibio, podría también albergar sumergibles de inserción (SDV) para operaciones de sabotaje y reconocimiento. Se reportó en la prensa que el grupo de asalto anfibio centrado en el portaaeronaves de asalto anfibio USS Kearsarge salió del Golfo Pérsico donde se hallaba el martes 7 de mayo, estando ya en el Mar Arábigo el jueves 9 de mayo y sin duda en el Golfo de Omán. El USS Kearsarge estaba escoltado por el destructor de misiles teledirigidos USS McFaul de la clase Arleigh Burke. Los ataques contra los cuatro petroleros cerca de Al-Fuyaira en Emiratos Árabes Unidos en el Golfo de Omán ocurrieron el domingo 12 de mayo, y se reportó que para el jueves 16 de mayo el USS Kearsarge estaba desplegado ante Emiratos Árabes Unidos en el Mar Arábigo, o sea, en el Golfo de Omán.

Según Eric Wertheim en The Naval Institute Guide to Combat Fleets of the World, 16a edición, los portaaeronaves de asalto anfibio de la clase Wasp como el USS Kearsarge, pueden contener 15,000 toneladas de agua en el dique inundable de la popa del navío para poder lanzar barcazas y vehículos de desembarco anfibio desde el mismo. Igualmente, el USS Kearsarge podría usar su dique inundable para lanzar sumergibles de fuerzas de operaciones especiales para misiones clandestinas. La presencia del USS Kearsarge en aguas del Mar Arábigo y sin duda del Golfo de Omán, al estar desplegado ante los Emiratos Árabes Unidos en aguas del Mar Arábigo, colocaría al portaaeronaves americano en posición para estar presente e incluso apoyar una operación de sabotaje cuando ésta se llevó a cabo contra los cuatro petroleros en las cercanías de Al-Fuyaira. O sea, aparentemente el USS Kearsarge se hallaba en la zona del incidente cuando el sabotaje de los cuatro petroleros ocurrió.

Sumergibles de operaciones especiales podrían también ser transportados al Golfo de Omán en la cubierta de un submarino de propulsión nuclear y ataque (SSN) del U.S. Navy (su modo habitual de transporte) sumergido, y tras los actos de sabotaje ser recogidos por el dique inundable del USS Kearsarge operando en la zona. O también, los sumergibles de operaciones especiales podrían ser transportados e insertados en el agua por botes de operaciones especiales Mark V SOC del U.S. Navy, siendo recogidos tras cumplir su misión por los Mark V SOC, y estos a su vez ser recogidos por el USS Kearsarge en su dique inundable. En tal caso el USS Kearsarge habría servido como buque nodriza para la operación de las fuerzas especiales.

Además, la presencia en esas aguas del incidente del destructor americano USS McFaul, con sofisticados medios de detección antisubmarinos (ASW) y de guerra antisubmarina, además de detección de blancos de superficie como lanchas rápidas, estando el destructor como escolta del USS Kearsarge, habría dificultado e incluso impedido las operaciones de un submarino iraní en aguas de Al-Fuyaira, en misión de sabotaje con fuerzas de operaciones especiales o en misión antisuperficie con torpedos contra el tráfico petrolero en el Golfo de Omán. Ciertamente que tras un ataque las fuerzas antisubmarinas y antisuperficie en aguas cercanas a Al-Fuyaira, incluido el destructor USS McFaul, habrían reaccionado al ataque buscando, localizando y atacando al submarino intruso – o a una o más lanchas rápidas de ser éstas las atacantes, pero esto no sucedió, muy probablemente porque el ataque contra los petroleros no lo llevó a cabo un submarino o lancha rápida iraní sino fuerzas “amigas” de EE.UU., ¿quizás sumergibles o botes de fuerzas de operaciones especiales provenientes del USS Kearsarge?

Hay que añadir, que el portaaeronaves de asalto anfibio del U.S. Navy, según Wertheim, posee sistemas de mando, control, comunicaciones, computadoras, inteligencia (C4I) para mandar y controlar operaciones militares, que incluiría las de fuerzas de operaciones especiales, como el Joint Intelligence Center (Centro Conjunto de Inteligencia), Supporting Arms Coordination Center (Centro de Coordinación de Fuerzas de Apoyo) o el Tactical-Logistical Group (Grupo Táctico-Logístico).

Decimotercero, las defensas antisubmarinas de EE.UU. en la región en el Golfo Pérsico, Estrecho de Ormuz, Golfo de Omán y Mar Arábigo habrían hecho muy difícil sino casi imposible que minisubmarinos iraníes transitasen hasta aguas cercanas a los Emiratos Árabes Unidos en el Golfo de Omán sin ser detectados. Irán posee una fuerza de minisubmarinos que incluirían norcoreanos de la clase Yono y que incluyen los minisubmarinos nacionales de la clase Ghadir, habiendo de estos unos 23 operativos. Los minisubmarinos Ghadir, como los de la clase Yono, tendrían un compartimento para la salida y recogida en inmersión de buzos de operaciones especiales. Estos minisubmarinos, sin embargo, estarían más diseñados para buzos de fuerzas de operaciones especiales operando contra costas enemigas o blancos estacionarios marítimos, como plataformas petroleras o barcos anclados. La operación sería más difícil o improbable si los minisubmarinos tuviesen que acercarse a barcos en movimiento, sobre todo cuando la velocidad de crucero de un petrolero sería de 10 a 15 nudos, más rápida que la velocidad en inmersión de un minisubmarino. Una operación de sabotaje contra barcos en movimiento sería ideal para sumergibles de operaciones especiales o aún mejor, para lanchas rápidas de inserción de buzos, que a una velocidad paralela a la del buque a atacar, se pudiesen arrimar al objetivo, pudiendo los buzos colocar las minas lapa en el costado del barco.

Además, otro factor negativo sería el que probablemente se necesitarían al menos 2 minisubmarinos para haber llevado a cabo la misión de sabotaje, si no de 3 a 4 en total, con un minisubmarino aproximadamente por barco a sabotear. Pero mientras más minisubmarinos hubiese en el área, más probabilidades habría de que al menos uno de los minisubmarinos fuese detectado por las defensas antisubmarinas en la zona, incluyendo los sensores antisubmarinos del destructor USS McFaul o el sistema de red de hidrófonos (micrófonos submarinos) IUSS (Integrated Undersea Surveillance System), que ya desde hace un tiempo estaría desplegado para defender el acceso al Estrecho de Ormuz y las costas emiratíes del Golfo de Omán, como las de Al-Fuyaira. Además, la base de submarinos iraní en Bandar Abbas y la costa iraní en el Golfo de Omán estaría vigilada con sensores antisubmarinos y con radares, estos para detectar objetivos en la superficie del mar, precisamente para detectar cualquier incursión naval en el Golfo de Omán y Mar Arábigo durante un periodo de tensiones.

Decimocuarto, la participación americana y británica en operaciones clandestinas e ilegales no sería sorprendente, habiendo reportado el periodista investigador Seymour Hersh en su artículo The Red Line and the Rat Line que según fuentes hablando bajo el anonimato, la CIA y el servicio de inteligencia exterior británico MI6 (los del espía de novela y cine 007) habían colaborado en Libia en 2012, tras la caída del Gobierno de Muamar El Gadafi en 2011, para transportar por mar desde Libia a Turquía armas de los arsenales militares libios de Gadafi, para que de suelo turco con la complicidad de Ankara – la operación siendo financiada por Turquía, Arabia Saudita y Catar - pasasen a Siria a manos de terroristas, para desestabilizar al Estado sirio y provocar la caída de su Gobierno. Y oficiales de inteligencia americanos y británicos, además de israelíes y saudíes entre otros, han estado – y siguen estando – presentes ilegalmente en Siria para apoyar a grupos terroristas radicales suníes como el Frente Al Nusra de Al Qaeda.

Decimoquinto, si EE.UU., el Reino Unido, Francia y Arabia Saudita, por ejemplo, han acusado falsamente a Siria de llevar a cabo ataques de armas químicas, cuando los ataques fueron realizados por terroristas apoyados por los países mencionados, entre otros, para Washington utilizar los ataques como excusa para bombardear a las fuerzas sirias y así apoyar a los terroristas, como los del Frente Al Nusra de Al Qaeda, en la guerra de Siria, son sus gobiernos igualmente capaces de causar un acto de sabotaje que no causó daños catastróficos y sí mucho ruido, el 12 de mayo pasado cerca de las aguas territoriales emiratíes de Al-Fuyaira pero fuera del Estrecho de Ormuz, para culpar a Irán y crear el ambiente favorable en la opinión pública mundial para una guerra contra el Estado Iraní.

Decimosexto, no está de más decir que el Gobierno Iraní ha negado haber realizado los ataques del 12 de mayo contra los cuatro petroleros.

Decimoséptimo, según Emiratos Árabes Unidos, en la investigación de los ataques a los petroleros participan EE.UU., Arabia Saudita, Francia y Noruega para asegurar la imparcialidad de los resultados. Empero, este argumento carecería credibilidad, en vista que los cinco países mencionados han apoyado a grupos terroristas en Siria, incluyendo a Noruega cuyas fuerzas de operaciones especiales dieron entrenamiento a terroristas protegidos por EE.UU. en su base ilegal en Al Tanaf o Al Tanf, Siria. Irán en cambio es aliado del Gobierno Sirio en la guerra de Siria. EE.UU., Arabia Saudita y Francia habrían colaborado en apoyar la realización de ataques químicos por extremistas en Siria, como el Frente Al Nusra de Al Qaeda, para inculpar a Damasco por los mismos y así provocar intervenciones militares de castigo lideradas por EE.UU. contra las fuerzas armadas sirias.

Decimoctavo, si los petroleros atacados estaban navegando y no parados, la velocidad promedio de un petrolero es de 10 a 15 nudos o millas marítimas por hora. Esta velocidad podría exceder la velocidad de navegación de los minisubmarinos iraníes de las clases Ghadir (11 nudos en superficie) y Yono (10-11 nudos en superficie y 4-8 nudos sumergidos). En cambio, el SEAL Carrier puede navegar en la superficie a velocidades de hasta 30 nudos antes de cambiar a navegación semisumergida y sumergida en su aproximación final al objetivo. Como se ha dicho, otro vehículo ideal para acercarse a los peroleros en movimiento sería la lancha de inserción de los comandos SEAL de la clase Pegaso, la Mark V Special Operations Craft (SOC), que también según Wertheim tiene una velocidad máxima de más de 50 nudos y una velocidad de crucero, sostenida de 30 nudos. La lancha Mark V SOC está diseñada para ser de baja detección visual y por radar, y su sistema de propulsión reduce el efecto de “cola de gallo” al navegar, para hacer difícil su detección.

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