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BEIRUT, LÍBANO (5:30 a.m.) - A comienzos de 2013, la Guerra de Siria lucía desfavorable para el Ejército Árabe Sirio (SAA), tras la ofensiva militante en Alepo para eliminar de la ciudad todas las líneas de suministro del gobierno y la estratégica Ghouta Oriental, donde la región casi había caído ante Jaysh Al-Islam y el Ejército Sirio Libre (FSA).

Para empeorar las cosas, el gobierno había perdido la mayor parte de la frontera norte de Siria con Turquía y su frontera occidental con el Líbano. Más tarde, esto resultaría ser un problema importante para los militares, ya que los militantes extranjeros estaban llegando al país desde estas regiones.

Entra Hezbollah e Irán

La primavera de 2013 sería un período importante en la guerra de Siria. Tanto Hezbolá como Irán entrarían en el conflicto del lado del gobierno y ayudarían a los militares sirios a recuperar la iniciativa en Homs, Alepo y Damasco.

El despliegue de Hezbolá en Siria ayudó al gobierno a recuperar la frontera libanesa al capturar el cruce estratégico en Al-Qusayr, seguido de Tal Kalakh y la mayoría de las montañas de Qalamoun.

El grupo libanés también proporcionó refuerzos en varias áreas del país para ayudar a estabilizar estos frentes.

Si bien la entrada de Hezbolá en el conflicto sirio se considera a menudo como la primera vez que los combatientes extranjeros entraron en la guerra, esto es realmente falso. Militantes de varios países del mundo ya habían entrado en Siria y comenzaron a luchar junto a las fuerzas rebeldes.

Varios de estos combatientes extranjeros se unirían más tarde a grupos jihadistas como Jabhat Al-Nusra y el Estado Islámico (ISIS / ISIL / IS / Daesh).

Sin embargo, a diferencia de Hezbollah, Irán jugaría un papel fundamental entre bambalinas en 2013, ofreciendo a sus asesores militares para ayudar a Damasco a elaborar un nuevo plan de batalla.

El plan se centraría en una estrategia de cuatro esquinas en la que los militares sirios mantendrían una presencia en cuatro esquinas del país, dando al gobierno un área de influencia a pesar de la ausencia de rutas de suministro.

Estrategia de las cuatro esquinas

De 2013 a 2017, el gobierno sirio mantuvo su presencia en varias partes del país. Dado que era difícil mantener el control sobre el vasto desierto y las regiones montañosas, la estrategia consistía en centrarse en las principales ciudades y en dispersar a los militantes para que el ejército pudiera recuperar áreas críticas alrededor de la ciudad capital.

Puede parecer poco ortodoxo, pero la estrategia en última instancia ayudó al ejército sirio a mantener una presencia en el este de Siria, donde Estados Unidos y sus aliados intentaron expandirse durante la guerra con ISIS.

Por ejemplo, los militares sirios mantuvieron una presencia en la gobernación de Al-Hasakah, a pesar de que estaban rodeados por las Unidades de Protección del Pueblo lideradas por los kurdos (YPG).

Mientras que el ejército sirio y el YPG no luchaban entre sí y su presencia en Al-Hasakah solo fue amenazada por ISIS, la decisión del ejército de permanecer dentro de la ciudad de DeirEzzor después de perder sus líneas de suministro de Homs planteó algunas preguntas en ese momento.

Miles de tropas sirias fueron asediadas en DeirEzzor y se les ordenó continuar luchando contra ISIS desde 2015 hasta 2017, cuando finalmente se levantó el sitio. Antes de la llegada de las Fuerzas Armadas Rusas en septiembre de 2015, el frente de DeirEzzor estaba bajo los ataques diarios del Estado Islámico, y muchos temían por la vida de las personas y las tropas dentro de la ciudad.

Si el ejército hubiera tomado la decisión de retirarse de la ciudad de DeirEzzor, ISIS podría haber enviado sus fuerzas a otros frentes y expandir su presencia dentro de Siria. Además, permitió que el Ejército sirio mantuviera el control de la ciudad una vez que la Coalición liderada por Estados Unidos comenzó a expandirse al sur de Al-Hasakah.

Finalmente, el ingreso de las Fuerzas Armadas Rusas jugaría un papel decisivo en el conflicto, ya que el Ejército Árabe Sirio pudo finalmente lanzar múltiples ofensivas para recuperar la mayor parte del país.

En la actualidad

Irán aún desea una victoria militar completa en Siria, pero con los continuos ataques israelíes contra sus posiciones en el país y la presión económica de los EE. UU. mediante sanciones, la República Islámica se ha visto obligada a asumir un papel más defensivo en la región.

Este rol defensivo ha permitido a Rusia defender las recientes operaciones militares sirias, mientras se concentran en otros asuntos, incluida la guerra en la parte oriental del país.

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