Manlio Dinucci

La coalición «antiterrorista» formada alrededor de Estados Unidos se reunió ‎en Washington el 14 de noviembre a pedido de Francia, que no acaba de entender el ‎cambio de política estadounidense sobre Siria. La reunión no modificó en nada las ‎posiciones de Estados Unidos ni las de sus “aliados” pero dio al secretario de Estado Mike ‎Pompeo la oportunidad de recordarle a los franceses que su papel es el de simples ejecutores de órdenes. Manlio Dinucci nos recuerda de paso las “hazañas” de esta ‎coalición. ‎

Al recibir en Roma a los 5 militares italianos heridos en Irak, el ministro de Exteriores italiano, ‎Luigi Di Maio, declaró que «el Estado italiano nunca retrocederá ni un centímetro ante la ‎amenaza terrorista y reaccionará con toda su fuerza frente a quienes siembran el terror». Y ‎después voló a Washington para participar en la reunión del “Pequeño Grupo” de la «Coalición ‎Global contra Daesh». En ese grupo, bajo las órdenes de Estados Unidos, figuran Turquía, Arabia ‎Saudita, Qatar, Jordania y otros países que aportaron entrenamiento y armamento al Emirato ‎Islámico (Daesh) y a otros grupos terroristas similares (lo cual hemos documentado desde esta ‎publicación). ‎

La coalición –conformada por la OTAN, la Unión Europea, la Liga Árabe‎, la Comunidad de Estados ‎Sahel/Sahara e Interpol, más 76 países que figuran en ella a título particular– dice, en su ‎comunicado del 14 de noviembre, «haber liberado Irak y el norreste de Siria del control de ‎Daesh/ISIS», cuando en realidad es evidente que las fuerzas de la coalición permitieron ‎voluntariamente el avance de Daesh/ISIS [1].‎

La realidad es que la derrota de Daesh y de otros grupos terroristas sólo comenzó cuando Rusia ‎intervino militarmente en apoyo a las fuerzas del gobierno sirio. ‎

La coalición también afirma haber «aportado 20 000 millones de dólares en ayuda humanitaria y ‎para la estabilización a pueblos de Siria e Irak », así como haber «entrenado y equipado más ‎de 220 000 miembros de las fuerzas de seguridad para estabilizar las comunidades locales». El ‎verdadero objetivo de esta «asistencia» no fue la estabilización sino la continua ‎desestabilización de Irak y Siria mediante la instrumentalización –ante todo– de los diversos ‎componentes del secesionismo kurdo para desmembrar esos dos Estados, además de controlar ‎sus territorios y sus reservas energéticas. ‎

En el marco de esta estrategia, Italia, definida como «uno de los más grandes contribuyentes de la ‎coalición», está implicada en Irak principalmente en el entrenamiento de las «fuerzas de ‎seguridad kurdas» (los llamados «peshmerga»), sobre todo en el uso de armamento ‎antitanques, de morteros y piezas de artillería y en el uso de fusiles de alta precisión mediante ‎cursos especiales de formación de francotiradores. Actualmente operan en Irak unos 1 100 ‎militares italianos divididos en varios destacamentos desplegados en diferentes puntos del país y ‎dotados de más de 300 vehículos terrestres y 12 aeronaves, todo lo cual representa un gasto de ‎‎166 millones de euros, sólo en el año 2019. ‎

Italia dispone también de una presencia aérea en Kuwait, con 4 cazabombarderos Typhoon, ‎‎3 drones Predator y un avión para el aprovisionamiento de combustible en pleno vuelo. Todo indica ‎que las fuerzas especiales italianas –a las que pertenecen los 5 militares heridos– están ‎participando en acciones de combate, a pesar de que oficialmente ssu misión es sólo de ‎entrenamiento. La naturaleza de la actuación de las fuerzas especiales italianas, que ya era ‎secreta, lo será en adelante todavía más ya que el mando de esas fuerzas, el COMFOSE, ‎se traslada de su cuartel de Pisa al área limítrofe con la base estadounidense de Camp Darby, el ‎mayor arsenal de Estados Unidos fuera del territorio estadounidense, donde también se realizan ‎actividades de entrenamiento. ‎

Otra misión de Italia en la coalición es codirigir el «Grupo Financiero de Oposición a Daesh» junto ‎con Arabia Saudita y Estados Unidos, o sea precisamente junto a los países que financiaron y ‎armaron a las fuerzas de Daesh y de otras formaciones terroristas [2].‎

Habiendo acumulado ya todos esos méritos, el ministro italiano de Exteriores Di Maio hizo a ‎Washington una proposición que fue aceptada de inmediato: que Italia acoja la próxima reunión ‎plenaria de la coalición, en 2020. Italia tendrá así el honor de recibir a incansables luchadores ‎contra el terrorismo, como Arabia Saudita que, despues de haber financiado a los yihadistas de ‎Daesh, ahora dedica sus petrodólares a financiar su propia guerra terrorista contra Yemen. ‎

NOTAS

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] «Comunicado conjunto de los ministros que integran la Coalición Global contra Daesh», Red Voltaire, 14 de noviembre de 2019.

[2] «Arms Airlift to Syria Rebels ‎Expands, With Aid From C.I.A.», por C. J. Chivers y Eric Schmitt, The New York ‎Times, 14 de marzo de 2013; «Armamento por miles de millones de dólares utilizado contra Siria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de julio de 2017.

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