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El 28 de julio Rusia celebra el Día de la Armada y para conmemorar los logros tecnológicos de la URSS en este ámbito, el columnista de SputnikAndreiKots recordó los proyectos soviéticos más ambiciosos que no se hicieron realidad.

Los acorazados gigantes de Stalin

A principios de la década de 1930 los altos mandos de la Unión Soviética tomaron la decisión de crear una potente flota oceánica. Sus pilares principales serían los acorazados del proyecto 23, cuya construcción comenzó simultáneamente en varias ciudades en julio de 1938.

Estos acorazados serían los más grandes y potentes del mundo. El desplazamiento de cada uno de ellos ascendería a las 65.000 toneladas, medirían 270 metros de largo y 38 metros de ancho.

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El acorazado SovetskiSoyuz, del proyecto 23, fotografiado por un avión alemán en el astillero del Báltico.

Para propulsar a estos gigantes sus motores tendrían una potencia de 200.000 caballos, lo cual les permitiría alcanzar una velocidad de 29 nudos. Cada uno de estos acorazados estaría tripulado por 1.226 marineros y 66 oficiales. Estarían armados con cañones de 460 mm capaces de lanzar proyectiles que pesaban más de una tonelada a una distancia de hasta 46 kilómetros.

Al mismo tiempo, eran unos auténticos tanques flotantes que podían sostener la explosión de 750 kilos de explosivos. A modo de comparación, los torpedos comunes de la época portaban tan solo 300 kilos de explosivos. También estarían equipados con distinto armamento de defensa aérea.

Sin embargo, con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial todos los recursos fueron redistribuidos. Por lo cual, el proyecto fue cancelado y los buques fueron desmontados. De hecho, el blindaje de uno de ellos se usó para construir fortificaciones durante el asedio de Leningrado.

Después de la guerra llegó la era de los portaviones, así que los constructores soviéticos nunca volvieron a la fabricación de los acorazados del proyecto 23. Curiosamente, Iósif Stalin usó este proyecto para engañar a los altos mandos de EEUU y repercutir en el desarrollo de su industria militar.

El 'delfín' portamisiles

En los años 50 y 60 la URSS contempló la creación de un tipo de buques completamente nuevo: una mezcla de hidroala y submarino con misiles. Curiosamente, la idea del proyecto 1231, denominada como Delfín, fue propuesta por el mandatario soviético NikitaJruschov.

La idea era que el Delfín se desplazara bajo la superficie del agua para un mayor sigilo. Luego, mientras se acercaría al enemigo el buque tendría que salir a la superficie y ponerse en una posición de lanzamiento a una alta velocidad antes de volver a sumergirse.

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El Delfín se desplazaría sobre sus alas subacuáticas para alcanzar una mayor velocidad estando sobre la superficie del agua.

Según el proyecto, su desplazamiento rondaría en torno a las 450 y 600 toneladas. Tendría una longitud de 63 metros y una velocidad que oscilaría entre 14 y 38 nudos dependiendo del modo de la navegación.

Su principal arma serían los misiles de crucero antibuque P-25, que en aquel momento estaban en pleno desarrollo. Sin embargo, tras un estudio minucioso del proyecto los especialistas llegaron a la conclusión de que la nueva táctica no tomaba en consideración muchos factores.

Además, destacaron que su nivel de protección no sería superior al de las lanchas ordinarias, pero su fabricación sí sería sustancialmente más costosa. Ello puso el punto y final a este proyecto.

Un submarino de desembarco

Los submarinos nucleares del proyecto 717 prometían ser un tipo de sumergibles verdaderamente único. Se suponía que este navío se acercase a las orillas para liberar de su parte frontal la maquinaría militar y a las tropas de desembarco.

Su desarrollo comenzó en 1967 y en 1971 ya hubo un proyecto técnico. En realidad se trataba de una especie de un submarino múltiple: consistía de tres cascos unidos juntos. El central sería el propio submarino, y los dos laterales servirían como bodegas de transporte para los vehículos militares.

El proyecto contemplaba una longitud de 190 metros y un desplazamiento de 18.000 toneladas. Además contaría con una gran variedad de armas: portaría minas subacuáticas, lanzaderas de torpedos y cañones antiaéreos de 30 mm.

No obstante, el proyecto fue cancelado porque en los años 70 tenían una mayor importancia los submarinos portadores de misiles balísticos y todos los esfuerzos en esta industria fueron redistribuidos.

Un portaviones que no surcó los océanos

El portaviones Ulyanovsk, del proyecto 1143.7 tenía que ser el buque insignia de esta clase en la Armada de la URSS. Así, su desplazamiento completo rondaba las 80.000 toneladas y su longitud alcazaba los 325 metros.

Gracias a su propulsor nuclear podía estar en alta mar sin reabastecerse durante unos cuatro meses y serviría de base a 70 aeronaves. Entre ellas estaba el caza Su-33, el helicóptero Ka-27 y un avión de alerta temprana completamente nuevo: el YaK-44. Además, el Ulyanovsk contaría con sus propios misiles antibuqueGranit.

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Una maqueta a escala del portaviones nuclear Ulyanovsk.

Por desgracia, a principios de los años 90 el portaviones fue excluido de la Armada y se cesó su financiación. Tras el colapso de la URSS el proyecto fue definitivamente cancelado y la parte ya construida del buque fue desmontada.

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