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Los devastadores incendios que arrasan la selva que proporciona el 20% del oxígeno del planeta han desatado las críticas de la comunidad internacional a la gestión ambiental del presidente de Brasil. Según esas fuentes, el fuego acelera una deforestación que aumentarás las emisiones y los fenómenos extremos

Las elites occidentales, por boca de sus voceros en el G7, y las ONGs (esos chiringuitos privados que ahora están en todas las salsas) acusan a Bolsonaro de la situación de los incendios en la Amazonía. Nadie puede negar que Bolsonaro es un sionista neoliberal, racista, clasista, misógino y no se sabe cuántas cosas más. Y evidentemente, debe asumir su parte de responsabilidad en lo que está ocurriendo, ya que no puede negarse que se sabía que el presidente Jair Bolsonaro tomó posesión en enero prometiendo abrir la selva amazónica a la industria agroganadera y minera, desregulando leyes medioambientales y de protección de las comunidades indígenas.

Ahora bien… Bolsonaro no puede ser la única explicación, por muy interesada políticamente que se presente. Si no, ¿cómo explicar los tremendos incendios en las zonas de la Amazonía en Bolivia, Paraguay, Perú, Venezuela…? Son países con gobiernos de muy distinto signo (y hasta contrapuesto) al de Brasil, con políticas protectoras del Medio Ambiente, y sin embargo, la situación también es dramática proporcionalmente en función de la parte de la selva amazónica que está en sus territorios. No, por mucho berreo que haga la prensa occidental, el G7 y las ONGs a sueldo, Bolsonaro no lo explica todo.

¿Calentamiento global?

La selva amazónica es hogar de tres millones de especies naturales y animales que proporciona el 20% del oxígeno del planeta. Según los “alarmistas” magufos, está ardiendo en tiempo récord. Desde el jueves de la semana pasada se han detectado 9.500 incendios forestales, según informó el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales brasileño (INPE). Este organismo ha registrado en 2019 un aumento de los fuegos del 85% con respecto al año pasado. Sin embargo, tanto las ONG que defienden a los aborígenes como académicos y científicos coinciden en que, dadas las dimensiones del fuego, es la mano del hombre está detrás. Porque aunque los incendios son frecuentes en Brasil durante la estación seca, también se inician deliberadamente con el fin de deforestar ilegalmente las tierras para la cría de ganado. Así ha ocurrido recientemente, cuando el diario local de Novo Progreso (estado de Pará) convocó la semana pasada un Dia do Fogo (día de fuego), en el que decenas de agricultores incendiaron sus propiedades para mostrar su apoyo al presidente Bolsonaro, según las investigaciones que se están llevando a cabo. La acción coordinada hizo que el número de puntos calientes aumentara en un 300%. Y efectivamente… frente a la mano del hombre, lo del “calentamiento global” queda nuevamente como el mantra alarmista con el que las élites occidentales pretenden mantener la brecha tecnológica con los países en desarrollo.

Según la propia Greenpeace Brasil –no sospechosa de negacionismo del calentamiento global-, en la Amazonía los incendios son una de las herramientas para el desmatamiento. De 2000 a 2017, se perdió un área similar a la de Alemania, es decir cerca de 400.000 kilómetros cuadrados, según la Universidad de Oklahoma. Y entonces no estaba Bolsonaro…

En cambio, para el neoliberal The Economist, desde que Bolsonaro llegó al poder los árboles han desaparecido a un ratio de dos Manhattans por semana. El presidente brasileño, sin embargo, responsabiliza a las ONG. Algo tan estúpido como la acusación contraria que señala a Bolsonaro como “causante último” de los incendios. El histriónico presidente argumenta que «cualquiera puede ser sospecho», incluso los granjeros, y, aunque reconoció no tener pruebas, añadió: «Las ONG perdieron el dinero de Alemania y Noruega. Están desempleadas. ¿Qué tienen que hacer? Intentar derrumbarme». Por el «dinero de Alemania y Noruega» se refiere a los recursos millonarios que ambos países -1.200 millones de euros por parte de Oslo y 68 de Berlín- aportan al Fondo Amazonia, creado en 2008. Las donaciones están paralizadas este año después de que el Gobierno brasileño disolviera unilateralmente los organismos que gestionan el fondo, condicionado a «resultados verificados de reducción de la deforestación».

Sin embargo, las consecuencias de la política ambiental del actual Gobierno podrían aún tener mayores repercusiones económicas. Figuras del sector agroindustrial ya han advertido de que éstas podrían arruinar el histórico acuerdo comercial entre Mercosur y la Unión Europea, como apuntaron ayer Francia e Irlanda. Con llamamientos en Europa al boicot de productos brasileños, «le va a costar caro a Brasil reconquistar la confianza de algunos mercados internacionales», reconoció a la revista Valor Marcello Brito, presidente de la Asociación Brasileña de Agronegocio, sector que supone un 20% del PIB brasileño. Bolsonaro convocó el jueves por la noche a ocho de sus ministros en una reunión de emergencia, para pedirles que adoptaran «las medidas necesarias para combatir los brotes de fuego para la preservación y defensa de la selva amazónica, patrimonio nacional», según informa O Globo.

A las 20,30 horas locales (2,30 de este sábado), el presidente brasileño compareció en la televisión, que emitió un discurso en diferido destinado a apagar el fuego político y diplomático en el que su Gobierno se ha vuelto envuelto estos días. Más comedido que en sus tuits e intervenciones habituales, el ex militar recalcó algunas de sus ideas recurrentes, como que la Amazonia es brasileña -"me dirijo a todos para tratar de nuestra Amazonia"-, que precisa desarrollarse económicamente -"viven más de 20 millones de brasileños que desde hace aguardan el dinamismo económico proporcional a la riqueza allí existente"-.

En cualquier caso no se olvidó del G7 ni de la Unión Europea, aunque no los mencionara explícitamente: "Incendios florestales existen en todo el mundo y eso no puede servir de pretexto para posibles sanciones internacionales. Brasil seguirá siendo, como fue hasta hoy, un país amigo de todos y responsable de la protección de su selva amazónica".

La realidad de los datos

Es tan sencillo como sacar la tabla de incendios y área quemada del propio gobierno Brasileño y ver como 2019 queda todavía en el último lugar, en la posición 20, donde la posición 1 equivale al año donde más superficie fue arrasada por los incendios que fue en 2007 donde en el Amazonas ardió 5 veces más superficie que este 2019.

¿Justifican las cifras el alarmismo creado? ¿O el alarmismo es el objetivo en sí mismo? Parece que cuando algo no va mal o tan mal como los poderes globalistas quisieran, tendrán que hacer parecer que va fatal y secuestraran a los medios de comunicación para colarles otra gran mentira que estos difundirán sin pestañear y sin contrastar.

Mirando todas sus proclamas, alarmismos, etc, etc... se comportan como verdaderas sectas con la única diferencia que cambian Religión por Medio ambiente, siendo el ser humano desinformado al primero que confundirán y captaran.

La realidad de los datos –según NASA- es que el planeta está cada vez más verde, incluso con todos los incendios alrededor del planeta, las plantas, la flora, aumenta más rápidamente que los incendios acaben con ella.

La Tierra tiene hoy más bosques que en 1982

El año pasado se publicó un extenso estudio de la superficie del planeta concluyendo que la cobertura forestal global se ha incrementado un 7% entre 1982 y 2016. El estudio se publicó en la prestigiosa revista Nature. Según han concluido científicos de la Universidad de Maryland, (EE.UU.), después de usar tecnología de observación del planeta vía satélite, la cobertura total de árboles en la Tierra está aumentando, en gran parte a causa de la actividad humana. Esto contradice las estimaciones de la FAO, según las cuales entre 1990 y 2015 la superficie forestal neta se ha reducido.

La investigación dirigida por Song ha hecho un gran esfuerzo para recopilar y comparar imágenes por satélite obtenidas por varias sondas entre los años 1982 y 2016. A través de técnicas de procesamiento de imágenes, píxel a píxel, dividieron la superficie del planeta en tres categorías según su cobertura vegetal: suelo desnudo, cobertura de poca altura y cobertura arbórea, con plantas de al menos 5 metros de altura.

Según ha concluido este estudio, la cobertura total de árboles ha aumentado en un 7% entre 1982 y 2016, lo que supone un incremento de 2,24 millones de kilómetros cuadrados de superficie forestal. Por otra parte, los autores han identificado una reducción de la cobertura de suelo desnudo del 3,1 % y un descenso del 1,4 % (0,88 millones de kilómetros cuadrados) en la cobertura vegetal baja. Aparte de todo esto, los autores achacan el 60% de los cambios registrados a la actividad humana y el 40 a efectos indirectos, como el cambio climático.

Sin embargo, hay que decir que «No interpretaría los resultados como optimistas», dice Xiao-Peng Song. «Nuestros datos revelan que el 60 % de todos los cambios observados son causados por la actividad humana directa. Aunque la Tierra ha ganado cobertura de árboles, cuando te fijas en la dinámica regional, resulta que las ganancias ocurren principalmente en latitudes altas, mientras que los trópicos están marcados por una pérdida constante, por la degradación de los bosques y por la deforestación».

Los autores del estudio han observado un claro descenso de la cantidad de árboles en el hemisferio sur en favor del hemisferio norte. Las zonas donde más destacada ha sido esta pérdida es en el bosque seco, (95.000 kilómetros cuadrados, un 8% del total de este bioma) y en los bosques tropicales húmedos de hoja caduca (84.000 kilómetros cuadrados, un 2%). Por países, los lugares que más masa forestal han perdido son Brasil (385.000 kilómetros cuadrados), Argentina, (113.000 kilómetros cuadrados) y Paraguay (79.000 kilómetros cuadrados).

Además, han constatado un fuerte descenso de cobertura vegetal en el límite suroriental de la Amazonía. Aparte de lo ya dicho, han observado puntos donde la deforestación es muy fuerte en Queensland, Australia, y sureste asiático, incluyendo Myanmar, Vietnam, Camboya e Indonesia.

Sin embargo, fuera de los trópicos, ha habido un considerable crecimiento en bosques templados (726.000 kilómetros cuadrados, un 33% más), bosques de coníferas (463.000 kilómetros cuadrados, un 12% más) y bosques subtropicales húmedos (280.000 kilómetros cuadrados, un 18% más). En una escala regional, también encontraron que las regiones montañosas concentran el aumento de la cobertura de árboles.

En conclusión, según estos investigadores, «los resultados reflejan un sistema Tierra dominado por el humano. Observamos la acción directa del hombre sobre el paisaje en cada gran área de cada continente, a causa de la intensificación y la extensificación de la agricultura o la construcción de ciudades».

Visto lo que dicen científicos rigurosos… ¿podemos sostener que la “explicación” es Bolsonaro o el “calentamiento global”? ¿O hay intereses neocoloniales de las potencias capitalistas sobre la Amazonía?

Pero hay más…

La pérdida de áreas forestales debido a los incendios creció en 2016 un 51% respecto a 2015, alcanzando los 29,7 millones de hectáreas, según GFW. Fueron terribles los incendios en California, Portugal y España… pero no hubo “alarma climática”…  ¿Por qué? Este mismo año, los incendios en Siberia han sido muchísimo más grandes que los que acontecen en la Amazonía. Sin embargo, dejaron sola a Rusia. ¿No importaban esos bosques o hay otros intereses?

Según el informe del Global Forest Watch (GFW), del que se informó en un comunicado, la escalada de incendios forestales en 2015 y 2016 estaba relacionada con los efectos de la corriente cálida del Pacífico conocida como  El Niño, que ha sido la segunda más intensa jamás registrada y creó condiciones muy secas en los trópicos. Brasil (no estaba Bolsonaro), Indonesia y Portugal experimentaron las mayores pérdidas de áreas forestales por incendios en 2016, destaca el informe. Sólo la región amazónica brasileña perdió 3,7 millones de hectáreas en 2016, más del triple de 2015. Portugal perdió el 4% de su superficie boscosa, la mayor proporción de todos los países combinados y casi la mitad de los bosques calcinados en toda la Unión Europea.

La República del Congo sufrió el mayor incendio forestal jamás reportado en África Central, con 15.000 hectáreas destruidas a principios de 2016. En Fort McMurray, Canadá, las llamas devastaron más de 600.000 hectáreas en mayo de 2016 y causaron daños por 8.800 millones de dólares.

 

No se trata de Bolsonaro o Evo Morales, no se trata de “calentamiento global” y menos aún de que las potencias coloniales metan su zarpa en Latinoamérica. Se trata de analizar rigurosamente y científicamente lo que ocurre y que se implanten las medidas a nivel continental para la salvaguarda de una zona del mundo altamente valiosa. Magufos, demagogos, colonialistas, chiringuitos del Complejo Industrial Sin Ánimo de Lucro… ayuden si lo desean… y después saquen sus sucias manos del Amazonas.

Las redes se llenan de fotos falsas del incendio en la Amazonia

Otra “casualidad” sospechosa. Muchas personas compartieron mensajes solidarios por los incendios; sin embargo, no se percataron que las imágenes eran de otros años o fuera de las zonas afectadas

 

Esta imagen es de un incendio del 2000 ocurrido en Montana, Estados Unidos. Fotos: redes sociales

El fuego que ataca la Amazonia ha motivado mensajes de solidaridad alrededor del mundo; sin embargo, muchos de ellos incluyen imágenes que corresponden a incendios de años pasados o situaciones que ocurrieron en otros continentes.

Una de las fotos más compartidas es la de un mono agarrando a una cría. Citando a AFP, El Heraldo de México señala que esta imagen fue tomada el 2017 por el fotógrafo Avinash Lodhi en Jabalpur, India. En realidad, la cría solo se había tropezado.

 

Existe otra imagen aérea donde se observa fuego en Brasil y efectivamente, el incendio de este año también afectó esa zona; sin embargo, la imagen que se ha viralizado es del 2017.

Otra fotografía que ha impactado, es la de un zorro que corre escapando del fuego. Según el motor de búsqueda Google, la imagen corresponde al incendio en Chapada dos Veadeiros en Goiás, Brasil, que ocurrió el 2017.

 

La imagen de un conejo calcinado ha sido compartida varias veces en las redes sociales. La imagen fue tomada en un incendio ocurrido el 2018 en California.

 

Comunicado de expertos geopolíticos: El Amazonas es patrimonio de la Nación Iberoamericana antes que de la “humanidad”.

 

DECLARACIÓN

El desastre ambiental producido por los incendios del Amazonas, el llamado “pulmón del mundo”, despierta las ambiciones de los países centrales y sus grandes grupos económicos (los verdaderos responsables del cambio climático) que proponen considerar al Amazonas “patrimonio de la humanidad” para salvaguardar al planeta, de las prácticas contaminantes en su explotación que los “sudacas” realizan.

La verdadera intención, en nombre de la “humanidad y los derechos humanos” es controlar y manejar los recursos de esa vasta área. El Amazonas ocupa el 25% del continente sudamericano y pertenece a ocho países, Brasil (el 60%), Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guayanas y Surinam. En 2009 el 25% del Amazonas brasileño estaba en manos privadas, el 28% eran reservas ambientales y tierras indígenas. De ese 48% restante 67, millones de hectáreas viene siendo privatizadas y deforestadas.

Para una defensa posible de la soberanía territorial y de los recursos, ante la acechanza de los poderes mundialistas, el Amazonas debe ser declarada por los pueblos y países suramericanos como patrimonio exclusivo de la histórica Nación Iberoamericana, un proyecto de integración impostergable. Un primer paso sería gestionar el Amazonas por un Consejo de los ochos países que forman parte la misma y no de una manera excluyente por Brasil porque los aspectos negativos de su administración tienen impacto sobre todos los países suramericanos.

Pero para esto es necesario abandonar la mirada corta de los “nacionalismos de patria chica” de fronteras adentro, y para estos tiempos pensar como hombres y mujeres americanos con un sentido de “nacionalismo de patria grande”, continental, superando las barreras mentales de las fronteras que nos separan.

De igual manera que el Amazonas, debería ser el trato a darse al Atlántico Sur e islas Malvinas, incorporado como patrimonio de la Patria Grande. Bolsonaro y Macri que promovieron la disolución de la UNASUR, hoy son líderes negativos en la región que obstaculizan el objetivo de la integración continental y son facilitadores del neocolonialismo.

M. A. Mitre – C. Pereyra Mele – M. A. Barrios

PD Las potencias Atlantistas quieren la Amazonia

G7: Emmanuel Macron anunció una “movilización de todas las potencias” para salvar la Amazonia

https://www.clarin.com/mundo/g7-emmanuel-macron-anuncio-movilizacion-todas-potencias-salvar-amazonia_0_vx4TOH_Va.html?fbclid=IwAR1go4595mDqSW7NBhX-22zGbdp5HGeqWHBe98nfGWurSPm2CCb-SE7bln0

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