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El presidente de Siria, Bashar al Assad, aseguró en una entrevista a RT International World que la gente, en particular en Occidente, “sabe que sus autoridades les han contado muchas mentiras sobre lo que está pasando” en Oriente Medio, por lo que ha llegado la hora de hablar sobre la verdad.

Este mandatario considera que la guerra en Siria, que ha durado ya casi nueve años, “es un microcosmos de la Tercera Guerra Mundial, digamos, pero sin entrar en confrontación directa, sino a través de agentes”. En ese conflicto, en el origen del cual estaba el ‘modus operandi’ de la política exterior de EEUU, “existen distintos factores” y uno de ellos es la cuestión del combustible.

“Los estadounidenses siempre intentan saquear otros países de distintas maneras, no solo en lo que atañe al petróleo, el dinero o los recursos financieros. Saquean sus derechos, sus derechos políticos, cualquier derecho”, indicó Al Assad, quien señala que el actual problema de Washington es que “libra una guerra por la supervivencia, desde su punto de vista, porque están perdiendo la hegemonía”.

“Ya no existe un mundo unipolar, pero EEUU no admite socios en el liderazgo del mundo, ni siquiera al Reino Unido, Francia u otros grandes países”, enfatizó.

El presidente lamentó que hayan existido “muchas narrativas engañosas en Occidente” para culpar al Ejército sirio de causar daños a los civiles “intencionadamente y sin motivo”.

“Hablar de un Ejército o un Estado que mata a civiles y a su propio pueblo no es realista por una simple razón: la guerra en Siria consistía en conquistar el corazón de la gente y no es posible conquistar el corazón de la gente bombardeándola”, aseguró Al Assad, quien recalcó que “la mayoría del pueblo sirio apoyó a su Gobierno”.

Las acusaciones de los Cascos Blancos —a los que Al Assad llamó “una rama de Al Nusra”— sobre los supuestos ataques químicos contra civiles no es nada más que “un espectáculo”, “un truco de relaciones públicas” sin “ninguna prueba tangible”. “El Ejército sirio nunca usó armas químicas antes de que entregase todo su arsenal al Comité Internacional”, reiteró el líder del país árabe.

El presidente sirio cree que la historia del líder abatido del grupo terrorista Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi, es “una maniobra de encubrimiento de los estadounidenses que, durante los últimos, no años, sino décadas, han estado confabulados con los terroristas”.

Respecto a Turquía, el mandatario sirio explicó que “el pueblo turco es nuestro vecino, compartimos una historia común. No podemos convertirlos en nuestros enemigos. El enemigo es Erdogan, su política y su camarilla”.

El jefe de Estado sirio aseguró que la operación para liberar Idlib, el último bastión de los terroristas en el país, “no llevará mucho tiempo”. Su prioridad y la de la aviación rusa cuyos ataques, a petición del Gobierno sirio, “se dirigen contra las instalaciones de los terroristas” en el lugar, es dar a los civiles la posibilidad y el tiempo de marcharse con seguridad.

Al mismo tiempo, el presidente notó que “el proceso político sigue adelante en Sochi”. “El mes pasado mandamos una delegación y empezaron a negociar la Constitución la semana pasada”, dijo Al Assad.

En cuanto a la reconstrucción del país después de nueve años del conflicto, Siria dispone de “suficientes recursos humanos para reconstruirlo”, pese a los esfuerzos de Washington para impedir inversiones. Al Assad precisó que “países amigos como China, Rusia e Irán tendrán prioridad en esta reconstrucción”, mientras que “ningún país que se opuso a Siria tendrá la oportunidad de participar”.

Al-Asad: EEUU supervisó a Al-Bagdadi en sus cárceles

El presidente de Siria rechaza la versión estadounidense del “asesinato” del líder del EIIL, Al-Bagdadi, e insiste en que estaba bajo la supervisión de EE.UU.

“Estuvo en sus cárceles bajo su supervisión, los estadounidenses fueron los que liberaron a [Abu Bakr] Al-Bagdadi, no podían liberarlo sin asignarle ningún papel, y de repente Al-Bagdadi se convirtió en el califa de los musulmanes del mundo, como él mismo se proclamó”, denunció el presidente de Siria, Bashar al-Asad, en una entrevista concedida a la agencia rusa de noticias Russia Today (RT) y que se emitió el sábado.

A finales de octubre, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció la muerte de Al-Bagdadi, el líder de EIIL (Daesh, en árabe), en la provincia siria de Idlib (noroeste). En un discurso televisado, el mandatario estadounidense informó de que el líder de la agrupación terrorista murió al detonar el chaleco explosivo que llevaba puesto. La versión también fue rechazada por varios funcionarios estadounidenses.

Tras reiterar que Damasco no se cree la versión de su muerte, el mandatario sirio aseguró que tal vez lo matasen, pero la historia no es como han dicho.

“La historia es que se trata de una maniobra de encubrimiento de los estadounidenses, que, durante los últimos años, mejor décadas, han confabulado con los terroristas”, añadió Al-Asad.

A juicio del mandatario sirio, Washington busca borrar de la memoria de la opinión pública que él estaba relacionado directamente con esos terroristas, especialmente con los terroristas de Daesh, Al-Qaeda y Frente Al-Nusra (autodenominado Frente Fath Al-Sham).

Tras recordar que cuando arrestaron al dictador iraquí Sadam Husein, mostraron su ejecución y cuando asesinaron a sus hijos mostraron sus cadáveres, Al-Asad dijo que mismo pasó con el exdictador libio Muamar Gadafi.

“¿Por qué no nos mostraron el cadáver del fundador del grupo terrorista Al-Qaeda, Osama bin Laden? ¿Por qué no nos mostraron el cadáver de Al-Bagdadi? Toda esta operación tan sofisticada es tan solo una falsa historia sobre la lucha contra los terroristas”, cuestionó.

La versión estadounidense de la muerte de Al-Bagdadi ha generado gran controversia entre las autoridades de otros países. El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, dijo que el líder terrorista es —o si ya está muerto, era— una creación de Estados Unidos.

Varios analistas consideran que Trump se ha valido de la muerte de Al-Bagdadi para intentar reducir su impopularidad y recabar más votos en su campaña electoral, y, además, para desviar la atención pública del impeachment (juicio político), impulsado por los demócratas en su contra.

EEUU no "dejó" Siria; se reacomodó y ahora controla el 75% del petróleo del país

Estados Unidos mantendrá sus fuerzas en los campos petroleros de Siria a pesar de la retirada de las tropas del norte del país. La justificación formal de la medida es la necesidad de "negar a ISIS el acceso" a los campos petroleros. El secretario de Defensa Mark Esper dijo que el Ejército estadounidense ya está "tomando algunas medidas" para fortalecer y reforzar su posición en Deir Ezzor. Esto, dijo Esper, incluirá "algunas fuerzas mecanizadas".

Los convoyes militares estadounidenses ya han comenzado a entrar en Siria desde Irak y a avanzar hacia los campos petrolíferos controlados por Estados Unidos en la orilla oriental del Éufrates.

El Pentágono proporcionó pocos datos sobre el número de tropas y equipos que permanecerán en la zona. Los medios de comunicación especulan con que alrededor de 500 personas reforzadas con docenas de equipos militares estarán estacionadas allí. Por ejemplo, Newsweek informó que Estados Unidos está tratando de desplegar la mitad de un batallón de un equipo de combate de brigada blindada del Ejército de Estados Unidos que incluye hasta 30 tanques de combate Abrams en los campos petroleros.

Estados Unidos también va a mantener su guarnición militar en la zona de al-Tanf, en la carretera Damasco-Bagdad, donde quedan entre 150 y 200 soldados.

La versión de la retirada de las tropas de Siria que los medios de comunicación intentan vender a su audiencia dice que los EE.UU. están abandonando el país. En realidad, las acciones de EE.UU. se parecen más a un reacomodo que a una retirada.

En primer lugar, la retirada de "una mayoría de 1.000 soldados" es prácticamente imposible si, al mismo tiempo, permanecen entre 650 y 700 soldados en los yacimientos petrolíferos de Deir Ezzor y al-Tanf.

En segundo lugar, la administración Trump, incluido el secretario de Defensa, dijo que se estaba trasladando tropas fuera del norte de Siria, pero no que iban a abandonar el país. El propio Trump describió la retirada de Siria como un "proceso".

En tercer lugar, los convoyes militares estadounidenses que abandonaron el norte de Siria durante la fase activa de la Operación Primavera de la Paz de Turquía y partieron hacia el oeste de Irak están regresando ahora. Decenas de vehículos militares estadounidenses acompañados de camiones cisterna de combustible entraron en Siria sólo el 26 y 27 de octubre. Las fuerzas estadounidenses también permanecieron desplegadas en la base de Qasrak, en la carretera de Tell Tamr-Qamishli.

Por lo tanto, en el mejor de los casos, el contingente estadounidense se está reduciendo, mientras que el resto de las fuerzas simplemente cambian de zona de despliegue. La postura de Irak, que al más alto nivel rechazó la presencia a largo plazo de las tropas estadounidenses que se retiraban de Siria hacia el oeste de Irak, también desempeñó su propio papel. Algunos expertos sugirieron inicialmente que Washington podría mantener fuerzas en el lado iraquí de la frontera para proyectar poder militar a Siria, manteniendo al mismo tiempo la promesa de retirada de tropas. Sin embargo, este plan provocó demasiada resistencia por parte del gobierno iraquí, que ya mantiene relaciones mucho más estrechas con Irán de lo que los Estados Unidos nunca han querido.

Otro factor es el dinero. El control de una parte del petróleo sirio no afecta a la economía estadounidense en general. Sin embargo, abre perspectivas particulares para la campaña de EE.UU. en la región y le da a la administración Trump métodos de presión adicionales sobre Siria y sus aliados.

Antes de 2011, Siria tenía una lucrativa industria petrolera, bombeando alrededor de 400.000 barriles al día y contando con 2.500 millones de barriles de reservas. La guerra subsiguiente y las sanciones occidentales a gran escala devastaron la economía del país, reduciendo la producción en un 90% y obligando al gobierno de Asad a depender en gran medida de las importaciones extranjeras de petróleo, principalmente de Irán.

Las reservas de petróleo conocidas se encuentran principalmente en la parte oriental del país, cerca de su frontera con Irak y a lo largo del río Éufrates. Los yacimientos más grandes y maduros son los yacimientos de Omar y Jbessa, que supuestamente tenían una capacidad de producción de 100.000 y 200.000 barriles diarios, respectivamente, en 2010. Esta es el área donde Estados Unidos planea mantener su presencia militar. Se estima que alrededor del 75% de las reservas de petróleo sirias están bajo el control directo o indirecto de los Estados Unidos. En el centro del país, controlado por el Ejército sirio, y en el noreste del país, que ahora está bajo el control conjunto del Ejército sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) dirigidas por los kurdos, se encuentran varios campos más pequeños.

Cuando las FDS y la coalición liderada por Estados Unidos se apoderaron de los campos, los ingresos del contrabando de petróleo sirio se estimaron en unos 10 millones de dólares al mes, con un precio de unos 30 dólares por barril. Sin embargo, gracias a la ayuda de compañías afiliadas a agencias de inteligencia estadounidenses y compañías militares privadas, la producción de petróleo y, por lo tanto, los ingresos, crecieron significativamente.

Según un informe del 26 de octubre del Ministerio de Defensa ruso, los militares estadounidenses y los contratistas militares privados están ahora activamente involucrados en la protección y gestión del contrabando de petróleo en el este de Siria. La producción de petróleo en sí misma se lleva a cabo utilizando equipos proporcionados por corporaciones occidentales que pasan por alto todas las sanciones de los Estados Unidos.

La exportación de petróleo la lleva a cabo la empresa controlada por los Estados Unidos "Sedkab", creada bajo la llamada Administración Autónoma de Siria Oriental, un organismo político creado por las FDS, cuando se desplegaron tropas estadounidenses en el norte de Siria. Los ingresos del contrabando pasan a través de compañías de corretaje que interactúan con varias cuentas de compañías militares privadas estadounidenses y agencias de inteligencia estadounidenses. La parte rusa dice que el costo del barril del petróleo sirio de contrabando es de 38 dólares y calcula que los ingresos mensuales para el "negocio" estadounidense involucrado en la operación superan los 30 millones de dólares.

Los intereses comerciales de las agencias y entidades estadounidenses que participan en la operación ofrecen más razones para la presencia estadounidense en la zona. Cabe esperar que si la situación en esta parte de Siria no cambia, la administración Trump seguirá adelante con su "proceso" de retirada y más y más tropas estadounidenses serán reemplazadas por contratistas militares privados vinculados a Estados Unidos. Mientras tanto, las agencias y las corporaciones militares privadas de EE.UU. usarán las ganancias del contrabando de petróleo para más operaciones a lo largo de Medio Oriente.

El ejército ruso evitó un desastre en la zona de ocupación estadounidense en Siria

 

Las tropas rusas salvaron la provincia de Hasaka de una catástrofe humanitaria al proporcionar mediación y seguridad en la reconstrucción de una estación de bombeo en el noreste de Siria, que había estado en la zona de ocupación estadounidense durante muchos años.

El agua en el Medio Oriente es una fuente de vida, por lo que su uso siempre ha sido racional y cuidadoso. La escasez de agua conduce a conflictos locales y, a veces, internacionales.

Durante la operación «Primavera de paz» de las tropas turcas en el territorio de la ciudad de Alup Sharki, una estación de bombeo de agua y una subestación eléctrica que proporcionan agua y electricidad a la provincia de Hasaka, resultaron dañadas.

Hasta ayer, 200 mil sirios no podían obtener agua por completo en la ciudad de Hasaka y en los asentamientos cercanos debido a problemas en la estación de bombeo de agua, que se encuentra en el territorio de Turquía. Desde Siria, se han hecho repetidas propuestas para reparar la estación con la ayuda de ingenieros sirios, pero los turcos claramente dieron una respuesta negativa.

Sin embargo, el 9 de noviembre, los militares rusos actuaron como garantes de la reunión sirio-turca sobre la restauración de la subestación eléctrica y la estación de bombeo de agua Aluk Sharki. Por acuerdo previo con la parte turca, el vicegobernador de la provincia de Haseka con doce ingenieros de reparación llegó al área prevista para evaluar el volumen de los trabajos de restauración.

Después de que el sitio fuera inspeccionado por especialistas sirios, la estación fue reparada lo antes posible y la ciudad de Hasaka recibió suministro de agua. Se repararon las líneas eléctricas en el proyecto de agua de Aluk, se inició el bombeo de agua de los pozos en dirección a las ciudades sirias.

Vale la pena señalar que esta estación proporciona agua potable a casi toda la provincia de Haseka, por lo que su restauración fue extremadamente importante para el pueblo de Siria.

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