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La pandilla se burla del amo a sus espaldas. Es lo que tienen los vasallos, que son unos miserables y unos cobardes. Boris Johnson, Justin Trudeau y Emmanuel Macron han sido pillados en una indiscreta conversación, mofándose de Donald Trump, en la apertura de la cumbre de la OTAN en Londres esta semana. En un vídeo publicado por varios medios internacionales, se ve como los tres ridiculizan a Trump.

El video muestra a los líderes en un acto en el Palacio de Buckingham el martes por la noche. Johnson le pregunta a Macron: "¿Es por eso que has llegado tarde?" Antes de que Trudeau interrumpa: "Llegó tarde porque ha tardado 40 minutos en la conferencia de prensa de allí arriba". Trudeau agrega: “Oh, sí, sí, sí. Él anunció ... " antes de que Macron lo corte. Macron está de espaldas a la cámara y sus palabras son inaudibles.

Los medios internacionales dan por hecho de que se burlan del presidente de los EEUU, conocido por sus largas ruedas de prensa. La de este martes fue una comparecencia de 50 minutos con los periodistas.

Después de un corte editado en el vídeo, las imágenes muestran a Trudeau incrédulo diciéndole al grupo: "Ves como los miembros de su equipo se quedan con la boca abierta".

Las imágenes retratan bien el ambiente decrépito y siniestro que se respira en la cumbre de la OTAN.  Las ya tradicionales críticas de Estados Unidos contra los aliados europeos por no gastar suficiente en Defensa han subido de tono este lunes, con Trump tachando de "delincuentes" a quienes están en esa situación.

A eso se ha sumado, en las últimas semanas, el malestar con Turquía por su operación en el norte de Siria. Esta operación llevó a Macron a decir que la OTAN se encuentra en "muerte cerebral", porque se trató de una "acción agresiva" de un aliado pero "no coordinada" con los demás.

Macron no se ha retractado de sus declaraciones y ha insistido en que sus palabras fueron una llamada de atención. "El enemigo común hoy son los grupos terroristas. Siento decirlo, pero no tenemos la misma definición del terrorismo en torno a la mesa", ha declarado Macron ante los medios, en una comparecencia en la que ha invitado a Erdogan a aclarar ciertas ambigüedades durante la cumbre de líderes de la OTAN, informa Reuters.

"Veo a Turquía luchando contra los que combatieron con nosotros contra Estado Islámico y, a veces, trabajando con socios de Estado Islámico", ha añadido el mandatario galo, en alusión la ofensiva militar lanzada a mediados de octubre en el noreste de Siria contra las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas. Tras lo ocurrido en Siria en 8 años, no se les puede negar el alto grado de cinismo de los personajes…

Macron ha cuestionado también la compra por parte de Turquía de un sistema de misiles S-400 a Rusia, un contrato que, según ha apuntado Trump, podría derivar en sanciones. "Estamos mirándolo y hablando de ello", ha afirmado Trump.

Además, Turquía se niega a dar su apoyo a los planes de defensa de la OTAN para los países bálticos y Polonia, precisamente con el argumento de que la Alianza debería dar más apoyo a Ankara en su lucha contra las milicias kurdas en Siria protegidas por EEUU.

Los socios de la OTAN se tiran los trastos a la cabeza en el 70.º aniversario

Muchos pensaron que la OTAN moriría de éxito tras su cuarenta cumpleaños, en 1989, pero ha llegado hasta los setenta muy perjudicada, no sabemos si con “muerte cerebral” de que habla el presidente francés Emmanuel Macron, pero sin duda con un principio de Alzheimer, necesitada de una misión, un propósito y coherencia estratégica.

Theresa May organizó la fiesta de cumpleaños pero no llegó a suponer que, llegado el momento, Macron, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente turco Erdogan estarían peleados los unos con los otros, y Donald Trump con todos ellos. Y que más que la celebración de un cumpleaños se trataría de una sesión de psicoanalista, en busca de un sentido a la vida.  

El principal objetivo de la fiesta londinense era impedir que los invitados se tirasen la tarta a la cabeza como en una película del Gordo y el Flaco, para lo cual las actividades en común fueron las mínimas. Una recepción anoche en el palacio de Buckingham con la reina Isabel como anfitriona, una serie de encuentros bilaterales para limar asperezas, y una sesión de tres horas en un hotel balneario cerca de Watford, en las afueras de Londres, en la que cada uno de los 29 líderes sólo tendrá cuatro minutos para hablar. Muy poco, teniendo en cuenta el volumen de la carpeta de asuntos pendientes: Rusia, China, el presupuesto, la autonomía militar de la UE, el acceso de Albania y Macedonia del Norte, el ataque turco a los kurdos del nordeste de Siria con el plácet de Trump, el terrorismo, la situación en el Sahel, en Ucrania, en Crimea, en Georgia...

Y en el trasfondo de todo, el Brexit y lo que va a significar para el equilibrio de poderes dentro de la Unión Europea. Tras la marcha del Reino Unido, Francia quedará como la principal potencia militar y de seguridad dentro de la organización, un papel que quiere hacer valer como contrapeso al poder político de una Alemania en fase de transición a la era post Merkel, que no quiere financiar los delirios de grandeza galos. En ese sentido interpretan los analistas el golpe de efecto de Macron al más puro estilo De Gaulle, cuestionando la salud de la OTAN, tendiendo una mano a Putin y afirmando que las prioridades han de ser la lucha contra el terrorismo, la “soberanía tecnológica” y la autonomía militar, para no tener que depender de unos Estados Unidos cada vez más reacios a pagar un 70% del gasto común de defensa, mientras sólo seis países miembros cumplen el objetivo de aportar un 2% de su PIB, no estando previsto que Berlín lo haga hasta el 2031).

El Brexit significa un nuevo reparto de poderes en el lado europeo de la ecuación, incluso antes de que se sepa cuál va a ser la futura relación de seguridad entre ambos lados del canal de la Mancha.

Tres asuntos –Turquía, Rusia y China– dominaron las entrevistas bilaterales. Erdogan fue criticado como una amenaza a la cohesión de la OTAN por su intervención contra los kurdos (aliados occidentales en Siria), la compra de misiles rusos S-400, la puesta en peligro de los avances de los últimos meses contra el Estado Islámico, y las amenazas más o menos explícitas de inundar la UE con refugiados y abandonar la estructura militar de la Alianza Atlántica, como hizo Francia en los sesenta. Putin fue censurado por su política expansionista y de desestabilización. Pero otros insistieron en que hay que tener tanto o más cuidado con China, porque su sistema es el principal desafío a las democracias liberales. O sea, que la OTAN tiene enemigos de sobra… y si no, los fabrica. Hay que mantener el chiringuito.

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