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Los resultados de la cumbre del lunes del Cuarteto de Normandía indican que el presidente de Ucrania, Vladimir Zelensky, aún carece del potencial para tomar decisiones radicales para resolver el conflicto de Donbass, dijo el martes el analista político ucraniano Andrei Zolotaryov a TASS.

«No puedo ver el potencial que permitiría a Zelensky romper el nudo gordiano para tomar decisiones radicales. Teme que los radicales puedan dar un golpe de estado y desequilibrar al país. De la forma en que lo veo, Zelensky impulsará una política de congelar el statu quo, ni la guerra ni la paz», dijo.

Los resultados de las conversaciones del Cuarteto de Normandía se pueden describir como «un acuerdo para buscar un acuerdo», comentó Zolotaryov.

«Tal como se había pronosticado, se logró un progreso notable solo en las pistas donde los obstáculos eran menos, como el intercambio de personas detenidas y también el tránsito de gas, que es algo más complicado. Al menos se entiende que habrá un resultado con respecto a estos temas», dijo.

En otros aspectos importantes del arreglo de la crisis ucraniana, no se lograron avances considerables, afirmó Zolotaryov. «Un estatus especial para el Donbass y la implementación de la fórmula Steinmeier quedaron en el segundo plano. Por supuesto, podrían haber sido discutidos, pero no son imperativos firmes, porque existen grandes dudas de que esta fórmula se incorpore a la legislación ucraniana», explicó.

De hecho, señaló Zolotaryov, Ucrania y Rusia se mantuvieron en los puntos de partida con respecto a todos los temas clave. Simplemente acordaron continuar discutiendo sobre ellos.

«Rusia insiste en la implementación total e incondicional de los Acuerdos de Minsk, mientras que el equipo de Zelensky argumenta que una serie de disposiciones son imposibles de aplicar, sin negar que no tienen alternativas. Esto es realmente así, porque los Acuerdos de Minsk son un legado de [ Piotr] Poroshenko, que ahora describe su implementación como capitulación, mientras que Zelensky, temeroso de estallar la situación política interna, se está deslizando gradualmente hacia la postura de Poroshenko».

Junto con los factores políticos internos que impiden los esfuerzos de Zelensky para lograr la paz, Zolotaryov mencionó el externo: la influencia de los Estados Unidos.

«Existe tal influencia. Baste recordar la visita del enviado del Departamento de Estado de Estados Unidos, Philip Reeker, a Ucrania antes de la cumbre [Philip Reeker-secretario asistente interino de Asuntos Europeos y Eurasiáticos de Estados Unidos], que probablemente hizo algunos ajustes», señaló Zolotaryov. En su opinión, la élite política de EE.UU. ve a Ucrania ante todo como una herramienta de presión sobre Rusia.

Las declaraciones de los líderes después de la cumbre sobre un «deshielo» y los pasos para «descongelar el diálogo» entre los dos países, dice Zolotaryov, no fueron más que «frases rituales» que tuvieron que pronunciarse en esta situación particular.

«Tales grandes líderes mundiales no pueden reunirse sin una razón. Se vieron obligados a decir algo sobre el inicio de un diálogo», afirmó. Zolotaryov cree que el acuerdo sobre el intercambio de prisioneros es muy bienvenido, mientras que no hay perspectivas de cambios fundamentales en la situación y del regreso del Donbass a Ucrania por el momento.

Análisis: Putin y Zelenski sellan el destino de una región bañada en sangre

Denis Lukyanov

Los presidentes de Rusia y Ucrania, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, se reunieron por primera vez el 9 de diciembre para abordar la cuestión de Donbás. A pesar de que el encuentro fue muy productivo, varios aspectos importantes siguen en el aire. Sputnik analizó los resultados de esta reunión y las consecuencias que tendrá para la región.

¿Qué es lo que quiere Zelenski?

Conseguir la paz sostenible en Donbás —una región donde viven cuatro millones de habitantes y que se rebeló contra Kiev en 2014 después del golpe de Estado en Ucrania— fue uno de los puntos clave de la campaña de Volodímir Zelenski. De hecho, sus intenciones pacifistas le allanaron el camino hacia la silla presidencial porque la mayor parte del país está cansada de una guerra que ha durado cinco años.

Zelenski afirma que quiere que los soldados ucranianos en Donbás dejen de morir casi diariamente. Durante su Presidencia él ya ha conseguido un logro muy importante. Los bandos del conflicto fueron separados en algunas localidades de Donbás. Este es considerado el primer paso en la retirada completa de las partes beligerantes de la línea de contacto. Pero primero hay que establecer el cese al fuego definitivo en este territorio. Esta vez está previsto que se establezca para finales de este año.

El propio mandatario admitió que no sabe cómo conseguirlo, y agregó que se suceden los tiroteos cada día. El cese al fuego fue proclamado muchas veces y fue constantemente violado, según las palabras del propio Zelenski. Un gran problema para las autoridades en Kiev siguen siendo los batallones de voluntarios que no acatan las órdenes del mando de las Fuerzas Armadas ucranianas que están desplegadas en esta región.

Otra manzana de la discordia es el cumplimiento de los acuerdos de Minsk firmados en febrero de 2015. El documento estipula que Ucrania podrá reestablecer el control sobre la frontera con Rusia en Donbás después de la celebración de elecciones en este territorio. Pero Zelenski insiste en que todo se haga al revés.

Es posible que el presidente ucraniano tema que le engañen y que no le permitan establecer el control sobre la frontera después de los comicios en el este, pero es más probable que deliberadamente trate de poner a prueba la determinación de Rusia en las negociaciones.

De todas maneras, muchos ucranianos aprueban su enfoque, si bien este contradice las cláusulas del acuerdo firmado por Kiev en 2015. En cualquier caso, se trata de una jugada mal pensada porque era evidente desde el principio que Moscú nunca lo aceptaría.

¿En qué insiste Putin?

Rusia representa los intereses de las repúblicas autoproclamadas de Donbás y para ella es imperativo el debido cumplimiento de los acuerdos de Minsk. Estos suponen la realización de una reforma constitucional en Ucrania que otorgue atribuciones adicionales a determinados territorios de las regiones de Donetsk y Luhansk que componen Donbás.

De esta manera, Donbás seguirá siendo parte de Ucrania y Kiev debería estar contento con estas condiciones. Desde hace mucho tiempo las autoridades ucranianas incluso afirman estar dispuestas a introducir enmiendas en su Carta Magna, pero aún no lo han hecho. Kiev preferiría involucrar a Donbás en el proceso de descentralización que se realiza en el país, pero esto no es suficiente para las repúblicas autoproclamadas que buscan un estatus especial.

En su discurso ante la prensa, el presidente ruso subrayó la necesidad de amnistiar a todas las personas que participaron en la guerra en Donbás. Zelenski, a su vez, poco antes de la reunión declaró que está dispuesto a amnistiar a aquellos "cuyas manos no están manchadas de sangre". Es un concepto muy amplio porque no queda claro quién va a decidir si las manos de alguien están manchadas de sangre o no.

Según los acuerdos de Minsk, la amnistía no es aplicable a los que son culpables de crímenes de guerra, lo que incluye a los responsable del siniestro del Boeing malasio MH17 en julio de 2014. El problema aquí es que Ucrania y una parte de la comunidad internacional culpan a Rusia y a las milicias de Donbás, mientras que Moscú niega todas las acusaciones e indica que su investigación demostró que Ucrania debe asumir la responsabilidad de la catástrofe.

En resumidas cuentas, el principal fruto de las negociaciones entre Putin y Zelenski en París ha sido el acuerdo de intercambiar todos los prisioneros. El resto todavía no está claro. Para esclarecer la situación, las partes prevén reunirse en el formato de Normandia en cuatro meses. Es obvio que el camino que toman las partes no será fácil porque Moscú y Kiev todavía tienen muchas discrepancias.

Prueba de fuego para Zelenski

La atmósfera en el Palacio del Elíseo, donde tuvieron lugar las negociaciones, era tensa. Y no es de extrañar, porque en juego está el futuro del este de Ucrania. Además, era la primera vez que Zelenski y Putin se reunían en persona, por lo cual habría sido difícil predecir cómo se llevarían los dos líderes.

Esta reunión iba a ser una verdadera prueba de fuego para Zelenski, un novato en la política mundial. Antes de ser elegido presidente en abril tuvo muy poca experiencia política, lo que contrasta con los más de 20 años de experiencia de Putin en los puestos de más alto nivel de su país.

Antes de esa reunión los dos mandatarios solo habían hablado por teléfono. Sin embargo, esta vez se encontraron cara a cara y pasaron varias horas negociando la situación en Donbás. Antes de su reunión bilateral durante la cumbre los dos se sentaron a negociar con la canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente galo, Emmanuel Macron, y también discutieron durante varias horas.

Cuando las dos rondas de negociaciones terminaron, los líderes de los cuatro países comparecieron en una conferencia de prensa. Dio la impresión de que Zelenski se sentía muy nervioso, a juzgar por su comportamiento. Es difícil adivinar de qué hablaron los dos presidentes, pero parece que fue algo poco agradable para el mandatario ucraniano. De todas maneras, durante la rueda de prensa Zelenski logró expresar con claridad su visión sobre el proceso de paz en el este de su país.

Acercar posiciones es un asunto muy complicado para Putin y Zelenski, pero afortunadamente cuentan con dos buenos intermediarios: Francia y Alemania. Si ambos países consiguen tener el coraje político necesario, es posible que a largo plazo veamos el fin de este conflicto armado sangriento e insensato.

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