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El mariscal Jalifa Haftar, hombre fuerte de Libia, anunció la noche del jueves que en las próximas horas sus tropas lanzarán una ofensiva "decisiva" para arrebatar la capital al Gobierno sostenido por la ONU en Trípoli (GNA).

En un comunicado, Haftar, jefe del llamado Ejército Nacional Libio (LNA) y mentor del gobierno no reconocido en la ciudad oriental de Tobruk, aseguró que la orden es "avanzar hacia el corazón de la capital para liberarla".

"Ofrecemos garantías de seguridad a los militantes en Trípoli que se avengan a abandonar las armas", añadió la nota, emitida escasas horas después de que los combates se recrudecieran en todo el cinturón sur de la capital.

En un comunicado igualmente enviado a los medios, el GNA aseguró hoy que su fuerzas lograron matar a cinco soldados del LNA en combates librados las localidades Al Jila, Al Yarmuk, Al Jalatat y Wadi Rabie. "Nuestras fuerzas mataron a un número indeterminado de los efectivos de Haftar y destruyeron dos vehículos armados", agregó la fuente, información que no ha sido confirmada ni desmentida hasta el momento por el centro de mando del LNA.

Responsables de la base militar de Maitiga, único aeropuerto en funcionamiento de Trípoli, anunciaron, por su parte su vuelta a la actividad civil tres meses y medio después de que tuviera que ser cerrado por los bombardeos de las fuerzas afines al mariscal.

Combates en Trípoli

El extrarradio sur de la capital libia es escenario de combates diarios desde que el pasado 4 de abril Haftar le puso cerco para tratar de arrebatársela al gobierno sostenido y reconocido por la ONU.

Desde entonces, más de un millar y medio de personas han muerto, más de 5.000 han resultado heridas de diversa consideración y más de 100.000 se han visto obligadas a abandonar su hogar y convertirse en desplazados internos.

Haftar cuenta con el apoyo de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Rusia y Francia mientras que al gobierno reconocido por la ONU lo respaldan militar y políticamente Turquía y Catar.

Haftar lanza una nueva ofensiva para tomar Trípoli

El mariscal Jalifa Haftar, apoyado por Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, anunció el 13 de diciembre el lanzamiento de una nueva fase de su lucha para tomar el control de la capital libia, Trípoli. Una “batalla decisiva”, según él.

En un discurso grabado y transmitido por Al Hadaz, un canal de televisión favorable, llamó a sus tropas a avanzar hacia Trípoli. “Esta es una nueva fase en la ofensiva lanzada el 4 de abril. La hora cero ha llegado para un asalto amplio y total en Trípoli”, dijo.

Sobre el terreno, las fuerzas de Jalifa Haftar, que encabeza el Ejército Nacional de Libia (ENL), anunciaron avances en varios sectores y en diferentes ejes al sur de Trípoli.

Algunas imágenes transmitidas por canales que apoyan la ofensiva mostraron una lucha feroz.

Según un general del ENL, sus fuerzas destruyeron enormes municiones de armas “que podrían ser suficientes para varios ejércitos”, dijo.

Él agregó que los líderes de la milicia han huido de los campos de batalla y que los combatientes opositores se han rendido.

Sarray afirma haber rechazado la ofensiva

Sin embargo, las tropas leales al Gobierno de Unidad Nacional, encabezado por Fayez el Sarray, negaron este avance: “Hemos neutralizado cuatro tanques y sus soldados, que habían entrado en el sector de Togar”, dijeron las fuerzas que defienden Trípoli.

“Estamos listos para repeler cualquier intento loco por parte del golpista Haftar”, dijo Fathi Bashaga, el ministro del Interior en el Gobierno de la Unidad Nacional, describiendo el anuncio del hombre fuerte del este como “desesperado”.

Por su parte, Fayez el Sarray, reconocido por las Naciones Unidas, dijo: “Nuestras fuerzas han repelido la ofensiva y han dado duras lecciones al enemigo. El avance de Haftar es solo una ilusión”.

Análisis: Lista para abrir el segundo frente: ¿osará Turquía entrar en Libia por la puerta grande?

Denis Lukyanov

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró que su país está preparado para enviar su contingente militar a Libia si el Gobierno de Acuerdo Nacional lo solicita. Esta sería la segunda operación activa de Ankara después de Siria. Sputnik estudió hasta qué punto es posible el involucramiento de la nación otomana en el conflicto en Libia.

La guerra civil viene azotando Libia desde hace ocho años. El conflicto armado fue incitado por la primavera árabe que llegó al país africano en 2011. Después de varios meses de combates los partidarios del líder libio Muamar Gadafi sufrieron una derrota. El propio mandatario fue brutalmente asesinado por rebeldes apoyados por algunos países de Occidente. Sin embargo, la muerte de Gadafi no marcó el fin de la guerra como muchos lo esperaban.

La situación no empezó a mejorar después de la victoria de la revolución. El país se sumergió en el caos. Varios años después los antiguos aliados se convirtieron en enemigos. En 2014 el conflicto armado volvió a sacudir un país ya débil. La rivalidad entre el este y el oeste de Libia desembocó en una guerra sin cuartel.

Luego aparecieron dos bandos principales que pretenden apoderarse del control sobre el país entero. Un bando es liderado por la rama del Ejército sirio, encabezado por Jalifa Haftar y leal a la Cámara de Representantes de Libia. Otro es el Gobierno de Acuerdo Nacional —liderado por el político Fayez Sarraj—, que cuenta con sus propias unidades armadas y con la simpatía de Ankara.

En 2019 se vio una escalada en la guerra civil marcada por ciertos logros de las fuerzas de Haftar que llegaron a las cercanías de la capital del país, Trípoli.

El factor turco

Recep Tayyip Erdogan se reunió con Fayez Sarraj en Estambul el 27 de noviembre y firmó dos documentos muy importantes tanto para Ankara como para Trípoli. El primer acuerdo delimita las fronteras marítimas, mientras el segundo abarca la cooperación entre ambos países en el ámbito de seguridad.

Este último memorándum de hecho "sirve como una confirmación de los intentos de Turquía de legalizar su apoyo militar al Gobierno de Trípoli en su lucha contra el Ejército Nacional Libio de Haftar", declaró la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.

Las declaraciones del presidente de Turquía sobre la posible participación de sus militares en el conflicto armado en Libia coinciden con las aspiraciones neootomanas de Ankara. En los últimos años —especialmente durante la Presidencia de Erdogan— Turquía participa mucho en los sucesos que tienen lugar en los países del antiguo Imperio otomano. Hemos sido testigos de numerosas incursiones en el territorio de Irak y de dos operaciones militares en el norte de Siria.

Sin embargo, es importante recordar que las operaciones en Siria e Irak tienen como meta combatir las unidades kurdas que, desde el punto de vista del Gobierno turco, representan una amenaza directa para su integridad territorial. Pero la política exterior del país otomano no se limita exclusivamente a las cuestiones de la seguridad fronteriza. Ankara quiere participar en la configuración del futuro de sus antiguas provincias. Esto explica por qué toma parte en las negociaciones acerca de Siria.

Al parecer Turquía siente que es su misión histórica ocuparse de los procesos políticos en dichos países. Libia no es una excepción. Esta nación antes formaba parte del Imperio otomano como el valiato de Tripolitania, por lo cual no es ninguna sorpresa el hecho de que Ankara esté interesada en la situación en este país africano teniendo en cuenta las tendencias que hoy en día prevalecen en la clase dirigente turca.

¿La intervención es una opción?

La pregunta principal en este caso es si la operación turca en Libia puede resultar exitosa. El traslado de las fuerzas turcas al país africano requeriría cubrir grandes distancias por el aire o por el mar.

La capital libia, Trípoli, que permanece bajo el control del Gobierno de Acuerdo Nacional de Sarraj, está ubicada a 1.500 kilómetros de la costa turca. No cabe duda que serán capaces de alcanzar las costas libias, pero la longitud de las líneas de abastecimiento podría dificultar la participación en el combate.

Las tropas turcas pueden cruzar el mar porque disponen del transporte necesario. De hecho, Turquía ya tiene experiencia a la hora de participar en conflictos armados en un territorio separado por el mar. En la Operación Atila de 1974, las fuerzas turcas ocuparon la parte norte de Chipre. Sin embargo, la isla está mucho más cerca de Anatolia que Libia de esta.

La posible operación turca en Libia no parece una buena idea también por otra razón. Si Ankara decidiese involucrarse en la guerra civil libia, el país mediterráneo convertiría el segundo frente para el país otomano porque ya mandó sus tropas al norte de Siria. Además, las fuerzas turcas en esa zona no consiguieron sus metas, por lo cual es incluso menos probable que los alcance en Libia. En otras palabras, no es lógico para Turquía participar en dos guerras simultáneamente.

Otra incógnita es cómo reaccionará Rusia. También tiene sus intereses en la región. Erdogan en sus declaraciones indicó que discutirá con su homólogo ruso, Vladímir Putin, el apoyo que se le brinda al mariscal Jalifa Haftar por parte de Moscú. Entretanto, Rusia teme que el memorando de seguridad firmado entre Ankara y Trípoli pueda socavar la conferencia internacional sobre la resolución del conflicto libio que se celebrará en Berlín a finales de 2019.

Rusia trata de mantener buenas relaciones con todas las partes del conflicto libio. No obstante, al mismo tiempo está claro que sus simpatías están con Haftar porque, a diferencia de Sarraj, aquel busca establecer un Gobierno laico en el país africano y erradicar a los islamistas.

A Moscú le convendría establecer un gobierno compuesto por todos los movimientos políticos de Libia, pero el papel más importante en él debería pertenecer al mariscal. Pero parece que Ankara no va a estar de acuerdo.

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