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A las 9.00 de la mañana de este domingo se reanudaba el plenario retrasado una y mil veces desde el mediodía del viernes, cuando se convocó por primera vez dentro de plazo. De hecho, esta es la cumbre que más se ha alargado en los 25 años de historia de este tipo de encuentros. El desacuerdo entre los negociadores de casi 200 países sobre el desarrollo de algunos de los aspectos más importantes del Acuerdo de París, firmado en 2015, y que debería aplicarse a partir de 2020, ha sido el gran escollo.

Todos estaban muy cansados y expresaban su deseo de "poder irse a casa". El enfrentamiento de posturas versa sobre dos puntos: que los gobiernos se comprometan con planes de recortes de emisiones de gases de efecto invernadero más ambiciosos que los previstos hasta ahora y cerrar el artículo 6 sobre los mercados de carbono para el intercambio de derechos de CO2.

La XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático (COP25) finalmente no consiguió el consenso para desarrollar el reglamento del artículo 6 del Acuerdo de París sobre el funcionamiento de los mercados de carbono, lo que supone un rotundo fracaso respecto a uno principales puntos de la agenda en la cumbre.

De esta manera, los casi 200 países reunidos en la COP25 dan patada a seguir, como ya hicieron en la cumbre de Katowice del año pasado, y las discusiones sobre cómo regular los mercados de carbono se pospondrán a la cumbre del año que viene en Glasgow.

Estos mercados permiten a un país o una empresa que emita más de lo permitido pagar a otro para que reduzca sus emisiones en una cantidad equivalente e la sobrepasada, lo que establece un mecanismo de compensación.

Una de las principales trabas para la consecución de un acuerdo sobre el artículo 6 tiene que ver el diseño mecanismos para evitar una doble contabilidad y que no se den escenarios en que dos países involucrados en esas transacciones puedan atribuirse por duplicado reducciones transferidas.

Finalmente, la COP25 incluirá en su declaración final un llamamiento a que todas la partes “aumenten la ambición” en sus planes de reducción de emisiones —conocidos como NDC— en el año 2020… es decir, palabrería.

En concreto, la declaración incluirá un llamamiento en el que se "alienta" a los países a "aprovechar la oportunidad en 2020" para aumentar la reducción de sus emisiones ante la "la urgencia de abordar el cambio climático".

El Acuerdo de París obliga a sus firmantes a presentar planes de reducción de emisiones para contener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados centígrados —y a ser posible en torno a los 1.5— antes de finales de siglo.

La comunidad científica alertó de forma reiterada que con los planes de reducción actuales el aumento de la temperatura a finales de siglo estará como mínimo por encima de los 3 grados, lo que supondría un incumplimiento flagrante de los Acuerdos de París.

El llamamiento, aunque se incluirá en las conclusiones finales de la cumbre, tendrá un carácter retórico y ni siquiera incluirá un calendario para obligar a los países a entregar sus planes en los primeros seis meses de 2020.

El asunto de las fechas puede parecer menor, pero si los países no presentan sus NDC con un margen suficiente para que el IPCC (el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) los analice a fondo se puede dar la posibilidad de que la comunidad internacional llegue a la cumbre de Glasgow a ciegas, sin saber cuál es cálculo del impacto global de sus planes.

Durante una de las últimas sesiones plenarias de la cumbre, muchos países expresaron su decepción por los resultados de la cumbre porque, pese al llamado a aumentar la ambición, no se alcanzaron acuerdos sobre proyectos de financiación para materializar esos llamados.

Fracaso estrepitoso en los objetivos

Esta cumbre mundial, considerada en un principio de transición y con un perfil técnico, tenía como uno de sus principales objetivos cerrar el artículo 6 del Acuerdo de París sobre la regulación de los mercados de carbono. Pero el escenario cambió tras los últimos avisos de la ciencia. El IPCC, panel intergubernamental de científicos que asesora a la ONU, alertó en el último año de que se acaba el tiempo para frenar el calentamiento del planeta y evitar escenarios desastrosos. Según los científicos, los próximos diez años son determinantes para frenar el aumento de la temperatura a un límite manejable de 1,5 grados.

Desde entonces, la COP25 pasó a considerarse un momento de oro para poner sobre la mesa la necesidad de aumentar la ambición climática de los estados. Pero esta negociación por ahora está atascada. Hay poca voluntad por parte de los países más contaminantes de presentar planes de recortes más ambiciosos, como dejó claro Estados Unidos, que ha iniciado los trámites para salir del Acuerdo de París, o de otros como China, Rusia o India.

"Nadie está de acuerdo con nada"

Esperaban que las últimas horas de la Cumbre del Clima (COP25), en Madrid, llevaran a un sustancioso acuerdo internacional para frenar el cambio climático. Sin embargo, a estas alturas "nadie está de acuerdo con casi nada", aseguró a Sputnik Margarita Flores, directora Asociación de Ambiente y Sociedad de Colombia.

Cuando el mundo entero espera soluciones concretas para atajar la crisis climática, la realidad es desalentadora, según Flores, quien conversó con Sputnik desde Madrid. A su juicio, la última plenaria de la COP25 fue un claro ejemplo de cómo las delegaciones de los 196 países asistentes trabajan bajo una “lógica mercantilista”, sin concentrarse en lo esencial.

"No ha habido acuerdo sobre lo fundamental; el tema sigue enfrascado en los mecanismos de mercado mientras las consideraciones sobre salvaguardas sociales o ambientales son opacadas", contó la colombiana y resumió: "Casi nadie está de acuerdo con casi nada".

Fueron 73 los países firmantes del Convención Marco de Cambio Climático en 1992, además de 14 regiones, 398 ciudades y 787 empresas. Este pacto fijó el compromiso de los países de intensificar los esfuerzos para limitar el calentamiento global a 1,5°C por encima de las temperaturas preindustriales; también se fijó impulsar el financiamiento de la acción contra el cambio climático. "Estamos a 27 años de haber firmado este convenio; el Acuerdo de París [2015] fue un paso más dentro de ese recorrido, cuando tampoco funcionó el Protocolo de Kioto [1997], y lo que menos se ve [ahora] es una actitud proactiva de parte de los países más contaminantes", lamentó Flores.

Las esperanzas están puestas en la Unión Europea para liderar la ambición climática. La nueva presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, presentó este miércoles el Pacto Verde europeo, por ahora solo una hoja de ruta, que busca una reducción de las emisiones de un 50%, o si es posible del 55%, en 2030. El territorio busca ser neutro en emisiones en 2050, es decir, que el CO2 emitido sea igual al absorbido. Pero…

Fracaso de la UE en el intento de pactar la neutralidad climática para 2050

La ambición de la UE de liderar el combate mundial contra el cambio climático ha acabado este viernes en fiasco absoluto. El Pacto Verde Europeo que acaba de presentar a bombo y platillo Ursula Von der Leyen para contrarrestar el negacionismo de Donald Trump no ha resistido su primera prueba de fuego. Los líderes europeos han sido incapaces de ponerse de acuerdo en el objetivo de que la UE se convierta en el primer continente en bajar las emisiones a cero en 2050 debido al veto de Polonia. La discusión se aplaza a junio de 2020.

"Finalmente, no ha habido acuerdo unánime. Polonia ha mantenido su bloqueo. El debate sobre el cambio climático se aplaza hasta junio", han explicado fuentes diplomáticas. El Gobierno de Varsovia, cuya economía depende del carbón, reclamaba más ayudas europeas para financiar la reconversión verde y más tiempo para alcanzar la neutralidad climática. El fondo de 100.000 millones de euros propuesto por Von der Leyen para asistir a los países y regiones más rezagados no ha sido suficiente para convencer a Polonia. Sobre todo porque no ha explicado de dónde saldrá el dinero.

Pese a este fracaso sin paliativos, el recién estrenado presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha proclamado que sí que hay un acuerdo en la UE, ignorando la posición del quinto Estado miembro más grande. "Hemos tomado una decisión muy importante porque consideramos que este objetivo de la neutralidad climática en 2050 es nuestra meta común. Pero al mismo tiempo es correcto que para un Estado miembro en este momento no es posible comprometerse a aplicar este objetivo", se ha justificado.

"Reconocemos que Polonia, que tiene regiones totalmente dependientes del carbón, tiene que hacer una transición muy grande y deberá acelerar. Necesita más tiempo para examinar los detalles. Pero eso no cambiará el calendario de la Comisión", ha sentenciado la nueva presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que también da por cerrado un acuerdo inexistente.

Para lo único que ha servido el Consejo Europeo es para dejar a Varsovia aislada. Al principio de la cumbre, el Gobierno polaco contaba con el apoyo de Hungría y República Checa. Pero estos dos países han levantado sus reservas al objetivo de emisiones cero en 2050 tras lograr garantías escritas de que la UE podrá financiar proyectos de energía nuclear, que era su prioridad en la negociación.

Varsovia sostiene que ha quedado exenta

"El Consejo Europeo reconoce la necesidad de garantizar la seguridad energética y respetar el derecho de los Estados miembros para decidir su cesta energética y escoger las tecnologías más apropiadas. Algunos países han indicado que usan la energía nuclear como parte de su cesta energética nacional", dice el texto de conclusiones aprobado en la cumbre. El bando antinuclear, Alemania, Austria y Luxemburgo se oponían a esta mención pero han acabado cediendo.

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, ha hecho una interpretación radicalmente opuesta de los resultados de la cumbre y sostiene que Varsovia ha logrado quedar exenta del objetivo de neutralidad climática en 2050. "Lo alcanzaremos a nuestro propio ritmo. Estas negociaciones no han sido fáciles, pero esta excepción se ha incluido en las conclusiones", ha dicho en rueda de prensa al término de la reunión.

"Es esencial recordar que, por ejemplo en Polonia, los costes de la transición energética son más altos que en otros países que fueron más afortunados en el pasado y tuvieron la suerte de gestionar sus economías con una mayor variedad de fuentes energéticas", avisaba ya Morawiecki antes del inicio de la cumbre. "Queremos una transición energética justa que tenga en cuenta los costes económicos y sociales, pero el ritmo de la transición debe ser diferenciado", ha agregado.

Su homólogo húngaro, Viktor Orbán, insistía también en que "necesitamos que se nos garantice que tendremos una contribución financiera a nuestros esfuerzos". "Conectado con esto, no queremos que se pongan obstáculos a la energía nuclear. La UE debería parar todas las críticas contra la energía nuclear y los países que la usan, porque es esencial para una Unión libre de carbono", ha resaltado.

¿Es la nuclear una energía limpia?

"Sin energía nuclear no es posible para la República Checa", coincide su primer ministro, Andrej Babis. Para sostener su argumento, ha recurrido a los datos de las 7:15 de este jueves. A esa hora, Francia producía el 63% de su energía de sus nucleares, mientras que Polonia producía el 68% de su energía del carbón y en República Checa la proporción era 37% del carbón y 32% de nuclear, ha explicado.

El primer ministro checo se queja de la hipocresía de países como Austria, que se opone a la energía nuclear y al mismo tiempo recibe un 25% de su energía de República Checa. "Esta es la discusión que debemos tener, porque la energía nuclear es una energía limpia, sin emisiones", sostiene. Para su país, según ha dicho, la reconversión verde tendrá un coste de entre 30.000 y 40.000 millones de euros.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha defendido también la energía nuclear como parte de la transición. "Para los países que deben salir de un 100% de carbón, está claro que no podrán pasar de un día a otro a un 100% renovables. No es posible, porque la renovable es una energía intermitente. Y por eso en su solución deberán pasar, si lo desean y hay consenso político, a una cuota de nuclear", sostiene Macron.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido una posición de "liderazgo y máxima ambición en materia de cambio climático", según explican fuentes de Moncloa. Pero el fiasco esta madrugada en Bruselas podría arrastrar también a la cumbre del clima que se cierra este viernes en Madrid. "Si la UE no tira del carro en la COP25 va a ser difícil lograr compromisos a nivel global", admiten las fuentes consultadas.

Las ocho incoherencias de la Cumbre del Clima: así se contradice el Ecologismo en la COP25 (El Español)

A la cumbre del clima le quedan pocos días para echar el cierre hasta el año que viene. En estas casi dos semanas de negociaciones ante la crisis climática que vive el planeta, los pasillos enmoquetados de la Feria de Madrid han ido sumando cantidad de incoherencias. Aunque como insiste el eslogan de la COP25 es "Tiempo de Actuar" (un mensaje que se repite aquí y allá en las paredes de Ifema), hay muchos detalles que se quedan fueran de este guión de buenas intenciones con el medio ambiente.

Nada más pasar el control de seguridad de la entrada, con los siempre atentos trabajadores de Prosegur, y de que los agentes de la ONU den el visto bueno con una media sonrisa, un despliegue de maceteros da la bienvenida a los miles de políticos, periodistas, activistas, empresarios, lobbistas y observadores que recorrerán hasta este viernes este recinto. Pero el toque natural de las plantas, dentro de un encuentro tan restringido como la COP, queda rápidamente eclipsado por otro detalle: los vasitos desechables que acompañan a los dispensadores de agua de manantial.

Una opción para hidratarse bastante ilógica ya que el primer día del encuentro, el pasado 2 de diciembre, se repartió a los participantes en la cumbre una botella reutilizable de vidrio, que se puede rellenar en las fuentes de agua del grifo que hay en los pasillos de los pabellones. Esta dualidad lleva a que cada día se utilicen miles de vasos, que aunque prometen ser 100% biodegradales e invitan a que sean reutilizados, no dejan de ser una opción de usar y tirar.

"Pero no solo eso, se está proporcionando agua en fuentes mediante bidones de 5 galones de policarbonato (unos 19 litros), cuando el agua de la ciudad de Madrid es excepcional para su consumo. Incluso se da la paradoja que estas fuentes de agua en botella plástica usan como refrigerador de gases fluorados que afectan gravemente a la capa de ozono y al clima, toda una contradicción", señala Julio Barea, responsable de campañas de Consumo y Biodivesidad de Greenpeace.

Para sobrellevar las dos semanas de cumbre, además de hidratarse, los asistentes a la COP25 no dejan de recargar los niveles de cafeína. Las colas para tomar una taza de café nunca desaparecen, sobre todo a media mañana. La historia empieza a descarrilar al echar un vistazo a la tabla de precios. Un café con leche cuesta 2,15 euros y a la hora de comer se encuentran menús que asciende a 17 euros. Unos precios desorbitados que sorprenden en una cumbre que promueve la justicia social. Pero fijémonos por ahora en la barra de la cafetería.

No hay ni rastro de las tazas reutilizables de cerámica, aquellas que se usaban antes de que se asentara la cultura Starbucks. Sin embargo, para contrarrestar incoherencias, hay servilletas marrones 100% recicladas, cubiertos compostables, azúcar que se dispensa en botecitos de cristal y que se mezcla con palitos de madera. ¿Será un hábito implantado desde hace tiempo en Ifema?

Dos camareros responden tajantes que no. "Cuando acabe la cubre volveremos a lo de antes, al plástico, supongo", explica uno de ellos. Se refiere a las cucharillas y a las tapas de plástico, que las cafeterías norteamericanas de take away nos enseñaron que se colocan sobre las tazas de papel, de las que estos días de cumbre no hay ni rastro.

Para comer, algunas de las opciones más económicas disponibles en Ifema, aunque con los precios inflados, las sirven cadenas como Telepizza o Burger King. El menú Whopper cuesta 10,10 euros, mientras que fuera puede adquirirse por 6,99 euros. Sobre las dos de tarde estos dos establecimiento están a tope y las mesas se van llenando de paquetitos de patatas, hamburguesas y vasos de usar y tirar. "Es imposible tomar una infusión, café o comer algo dentro de la COP que no esté contenido o venga dentro de envases de un solo uso", se queja Barea.

Para salvarse las espaldas, estas empresas delegan responsabilidades y llaman a sus clientes a reciclar. Con carteles que presumen de una "green attitude" (actitud verde), estos establecimientos de comida rápida interpelan a sus clientes a separar sus residuos en los contenedores que hay disponibles hasta cinco colores (restos, envases, papel, vidrio y orgánico).

Pero esta dieta, además de poco saludable y generadora de muchos residuos, no sigue las recomendaciones de la ONU para frenar el calentamiento del planeta. La reducción de emisiones, además de ser necesaria en el sector energético, también pasa por la transformación de la producción de alimentos. Los científicos del IPCC, panel de expertos que asesora a la ONU, recomendaron en un reciente informe dietas basadas en alimentos de origen vegetal y, en el caso de productos de origen animal, apostar por aquellos de producción sostenible con pocas emisiones.

El colofón final a las incongruencias de la COP25 lo ponen las empresas energéticas patrocinadoras de la cumbre. Estas se encuentran en el top diez de las compañías más contaminantes de España, es decir, las que emiten más gases de efecto invernadero junto con las petroleras, según el informe Big Polluters in Spain 2019 elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad. Activistas de Extinction Rebellion han denunciado estos días cómo estas empresas intentan hacerse un "lavado de cara" con sus stands en la cumbre del clima.

Greta Thunberg la “Desagradecida”: A pesar de trato recibido, 'ninguneo' a Pedro Sánchez

Un rumor recorrió los pasillos atestados de la Cumbre del Clima de Madrid (COP25) en las primeras horas del martes: los caminos de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y la joven activista sueca, Greta Thunberg, se habrían cruzado por fin. Ambas habrían posado juntas para la foto más deseada por el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero pasaban las horas y la fotografía no aparecía. Finalmente, la delegación española en la COP25 ponía fin al espejismo con ironía: "Nos habríamos enterado de algo así".

Efectivamente, ambas compartían protagonismo a la misma hora: Ribera inauguraba junto a Alejandro Sanz y la presidenta de la COP25, la chilena Carolina Schmidt, el tramo de Alto Nivel de la Cumbre, en el que se pronuncian las autoridades. Thunberg, por su parte, presentaba el segmento de ciencia climática en el que rehusó hablar: "Yo no soy científica. Necesitamos escuchar a los científicos". Acto seguido, la ecologista adolescente se escabullía sin un acercamiento, sin un gesto, sin tan siquiera reconocer el esfuerzo del Gobierno de España por involucrarse en la cumbre.

Es el enésimo desplante a la mano tendida desde Moncloa, que comenzó hace más de un mes cuando la propia Ribera le ofreció a través de Twitter la ayuda de España para que viajase de un modo sostenible a través del Atlántico. Thunberg ignoró el tuit y prefirió embarcarse con una familia de youtubers australianos. Pero hubo más ofertas de ayuda que no fueron tan publicitadas como en las redes sociales. "Se le ofrecieron muchas cosas", confirman fuentes del Gobierno a EL ESPAÑOL, tales como alojamiento y recepciones, que rechazaron. También se ofreció desde Interior un servicio de protección a su llegada y durante su estancia, según otra fuente oficial.

Desde Moncloa se ha tratado de simpatizar con Greta Thunberg y el movimiento juvenil Fridays for future en reiteradas ocasiones. En el discurso inaugural de la Cumbre, Pedro Sánchez saludaba a los "millones de voces enteras de una generación de jóvenes que se niega a callar ante la degradación del planeta" y los reconocía "no como apéndice de esta cumbre, sino como actores cruciales que son".

Sin embargo, Greta respondía con uno de sus habituales exabruptos:. "Los líderes políticos nos están traicionando y no vamos a dejar que se salgan con la suya, decimos 'basta ya'. El cambio viene, os guste o no".

Sus asesores de imagen, por otro lado, intentan suavizar las aristas de la señorita para evitar que se haga cada día más antipática. De este modo, Greta Thunberg se ha despojado de la agresividad que mostró en la Cumbre de la ONU en Nueva York del pasado septiembre para arroparse con datos científicos y económicos, y mostrar una cara más dulce y conmovedora. El mensaje que ha remachado es que la COP25 de Madrid debería encontrar soluciones "holísticas" a la crisis climática en lugar de convertirse en "una oportunidad para que los países negocien con triquiñuelas", en referencia al mercado de emisiones de CO2.

Eso sí, no pudo evitar pontificar su milenarismo: "Solo con un aumento del 1ºC, la gente ya está muriendo. Cada fracción de grado cuenta".

Tanta paz lleve como la que deja… Greta vuelve a casa por Navidad

 

La escolar Greta Thunberg vuelve en un tren cruzando Alemania de camino a Suecia. En una imagen colgada en su cuenta de Twitter en la que la adolescente aparece sentada en el pasillo de un tren rodeada de grandes maletas, afirma que se encuentra “viajando en trenes abarrotados a través de Alemania”. Y añade, “¡Y finalmente estoy de camino a casa!”.

La recientemente nombrada Persona del Año por la revista Time, se unió el viernes a miles de estudiantes en la ciudad de Turín, en el norte de Italia, para protestar y presionar al gobierno para que tome más medidas para frenar las emisiones de carbono.

Thunberg viajó a Turín en tren y automóvil desde Madrid después de asistir a la cumbre climática de la ONU en la capital española.

10 claves de la COP25 para reflexionar

1. La UE ha logrado activar un paquete de medidas ambicioso para afrontar la emergencia climática, a través de su Nuevo Pacto Verde (Green New Deal); comprometerse con la neutralidad climática en 2050 y convertir al Banco Europeo de Inversiones (BEI) en un “Banco Climático”, lo que permitirá desbloquear un billón de euros de inversión durante la próxima década. Además, el BEI ha anunciado que dejará de financiar proyectos relacionados con las energías fósiles en 2021.

2. Una veintena de bancos españoles, algunos de los cuales tienen un peso global destacado, acordaron alinearse con el Acuerdo de París.

3. La Coalición de Ministros de Finanzas por la Acción Climática formada por 51 países, entre ellos España, ha firmado el Plan de Acción de Santiago, por el que se comprometen a introducir el cambio climático en sus políticas económicas y financieras hacia un crecimiento bajo o nulo en emisiones.

4. El Banco Interamericano de Desarrollo ha anunciado la creación de una Red de Bancos Centrales y Supervisores: una plataforma internacional para lograr un sistema financiero verde a nivel global.

5. El Fondo de Adaptación logró movilizar un total de 89 millones de dólares durante esta COP de varios países, entre ellos España.

6. En la COP25 se ha duplicado el número de fondos de inversión que se han comprometido a que sus carteras sean neutras en emisiones tan pronto como sea posible, pasando de carteras que suman 2,4 billones de dólares durante la Cumbre del Clima de Nueva York a 4 billones en la COP25.

7. El número de multinacionales comprometidas a ser neutras en carbono en 2050 se ha duplicado, pasando de 90 en la Cumbre del Clima de Nueva York a 177 en la COP25. En tamaño, estas empresas emplean a más de 5,8 millones de personas.

8. La cifra de grandes ciudades comprometidas con la neutralidad climática en 2050 ha pasado de 100 en la cumbre de Nueva York a 398 durante la COP25.

9. Este año 73 Estados se han comprometido a ser neutros en carbono en 2050, entre ellos, España. Para lograrlo, nuestro país se ha fijado reducir una de cada tres toneladas de CO2 en la próxima década, duplicando el consumo final de energía renovable en 2030.

10. Más de 80 países han anunciado ya que presentarán compromisos de lucha contra el cambio climático (NDC) más ambiciosos que los actuales al Acuerdo de París en 2020.

Fuentes: El Confidencial, El Español. El Mundo

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