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PEKÍN (Sputnik) — Los casos graves de covid-19 entre los pacientes infectados con el nuevo coronavirus en China disminuyeron del 15,9 al 7,2% en tres semanas, reveló un portavoz de la Comisión Nacional de Salud, Mi Feng.

"Las estadísticas actuales demuestran una clara disminución de los casos graves respecto al total de los casos confirmados en Wuhan, Hubei y en todo el país", declaró Mi durante una rueda de prensa celebrada este domingo.

En Wuhan, la incidencia de casos graves bajó del 32,5% el 28 de enero al 21,4% el 15 de febrero; en Hubei, se redujo del 18,4 al 11,1%; y a escala nacional, del 15,9 al 7,2%, precisó el portavoz.

"Estos cambios evidencian que las medidas de prevención y contención ya están dando resultados", subrayó.

A finales de 2019, China reportó la aparición de casos de neumonía causada por una nueva cepa de coronavirus en Wuhan, capital de la provincia de Hubei.

Denominado como SARS-CoV-2, el virus traspasó las fronteras de China y se detectó en más de 25 países hasta la fecha.

A nivel global, el nuevo coronavirus infectó a más de 69.000 personas y provocó 1.669 muertos, incluidos cuatro fuera de la China continental.

El 30 de enero, la Organización Mundial de la Salud decretó una emergencia internacional por la propagación del nuevo coronavirus.

La OMS recomienda no cancelar los Juegos Olímpicos de Tokio por el coronavirus

La Organización Mundial de Salud (OMS) aconsejó al Comité Olímpico Internacional (COI) no cancelar ni reubicar por el brote del coronavirus covid-19 los Juegos Olímpicos que deben tener lugar en Tokio del 24 de julio al 9 de agosto.

"El consejo que hemos recibido externamente de la OMS es que no hay razones para planes de contingencia de cancelar los Juegos o moverlos", declaró el jefe de la Comisión de Coordinación del COI, John Coates, citado por Reuters.

El número de muertos por el nuevo coronavirus supera 1.660 a nivel mundial

El número de víctimas mortales del nuevo coronavirus en China ha ascendido a 1.666 —1.665 personas han fallecido en la parte continental del país y un paciente murió en Hong Kong—, después de que este 15 de febrero se registraran 142 nuevas muertes por el Covid-19.

En la parte continental de China, el número de personas infectadas con el nuevo coronavirus ha llegado a 68.500, después de que se hayan detectado 2.009 casos nuevos.

Un total de 9.419 pacientes han logrado curarse de la neumonía, provocada por el nuevo coronavirus, 1.323 de ellos han sido dados de alta a lo largo de este sábado, informa el Comité Estatal de Higiene y Salud de China.

Anteriormente este sábado, se informó que un turista chino de 80 años infectado con el coronavirus falleció en un hospital de París (Francia). Otras dos personas habían perdido la vida por el coronavirus fuera de China: en Filipinas y en Japón. De este modo, el número total de las víctimas mortales del brote del Covid-19 se ha elevado a 1.669.

El número total de infectados en el mundo se ha elevado a 69.195.

En el epicentro del brote

Las autoridades de Salud de Hubei —epicentro del brote de la neumonía provocada por el Covid-19— han anunciado este 16 de febrero que durante este sábado 139 personas han fallecido en los hospitales de esta provincia china, lo que ha elevado el total de muertos en la región a 1.596.

El número de personas infectadas con el nuevo coronavirus en Hubei ha llegado a 56.249, después de que este 15 de febrero se hayan detectado 1.843 casos nuevos.

En total, 5.623 pacientes fueron dados de alta de los hospitales de la provincia, 849 de ellos durante este sábado.

Otras 39.447 personas siguen siendo tratadas en los centros médicos de Hubei, de ellas 8.439 se encuentran en estado grave y 1.957 en estado crítico.

OMS: "Es imposible predecir qué dirección tomará la epidemia de coronavirus"

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, asegura que la epidemia de coronavirus sigue siendo una emergencia para China y es imposible saber hacia dónde se propagará.

"Permítanme ser claro: es imposible predecir qué dirección tomará el brote de covid-19. Lo que sí puedo decir es lo que nos anima y lo que nos preocupa", afirmó Ghebreyesus este 15 de febrero en la Conferencia de Seguridad de Múnich (Alemania).

En su intervención destacó los "pasos" que ha tomado China para contener la enfermedad a pesar del "gran costo para sí misma" y el trabajo en conjunto de la comunidad de investigación global para "identificar y acelerar" todos los procesos que lleven a mejorar los diagnósticos, tratamientos y vacunas."

"Más preparación y menos pánico"

Por otra parte, el presidente de la OMS expresó su preocupación por el aumento en el número de trabajadores de la salud que han resultado infectados y han perdido la vida a causa del coronavirus. Según detalla, esto se debe a la lentitud para financiar el suministro de equipos de protección para quienes luchan contra el virus en primera línea.

Ghebreyesus considera alarmante el nivel de "rumores y desinformación que obstaculizan la respuesta" e insta a todos los países a invertir en "preparación" y no en "pánico". "Arrojamos dinero en un brote, y cuando termina, nos olvidamos de él y no hacemos nada para evitar el próximo ", aseveró.

"El mundo gasta miles de millones preparándose para un ataque terrorista, pero relativamente poco preparándose para el ataque de una microorganismo, que podría ser mucho más mortal y mucho más dañino económica, política y socialmente", agregó Ghebreyesus.

Análisis: Coronavirus y 'fake news' sanitarias, cuando el virus del miedo se expande por las redes

Núria Bigas Formatjé

El desconocimiento de un tema sanitario global y la distancia con el foco de la epidemia conducen al temor y la desconfianza ante la información oficial

Las noticias que conectan con el miedo tienen más probabilidad de ser consumidas y compartidas con mayor intensidad y celeridad

Ya son 14, hoy por hoy, las empresas que se han dado de baja de la próxima edición del Mobile World Congress (MWC): LG, Ericsson, Nvidia, Amazon, Gigaset, NTT DOCOMO, UMIDIGI, Vivo, Intel, Facebook, Rakuten, Cisco, McAfee y Sony, y el goteo es constante. «En esta decisión hay dos grandes variables: en primer término y con mayor peso, la imagen pública corporativa, y en el segundo, la del riesgo sanitario», afirma Ferran Lalueza, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC. De hecho, entre las empresas que se han echado atrás solo una es china y la realidad es que las cifras de infectados más allá del territorio chino representan entre el 1% y el 2% sobre el total. «El hecho de posicionarse como empresas que se preocupan por sus trabajadores, que no quieren que estos asuman ningún riesgo, las sitúa como compañías que anteponen el bienestar y la seguridad de sus empleados por encima de cualquier otra consideración, lo cual compensa el impacto negativo que les supone su ausencia en un evento como el MWC», explica el experto.

El miedo se contagia y viraliza

«La sensación de temor es una de las emociones que nos lleva a tomar más decisiones, como reacción casi por necesidad antropológica. Ante una noticia que nos genera miedo, es más fácil que se tome la decisión de compartir; a menudo, por buena intención nos convertimos en difusores de desinformación», afirma Alexandre López-Borrull, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC.

Un reciente estudio publicado en la revista Science demostraba que las noticias falsas o fake news se propagan más rápido, de forma más profunda y más ampliamente que la verdad en todas las categorías de información. «El miedo constituye un caldo de cultivo inmejorable a la hora de captar nuestra atención, incluso en contextos de saturación informativa», afirma Lalueza, que añade que «no solo atendemos prioritariamente a aquellos contenidos que conectan con nuestros miedos, sino que también tendemos a divulgarlos con mayor intensidad y celeridad». En esta línea, el estudio de Science afirma que, si las noticias falsas se aprovechan de emociones como el miedo, el asco o la sorpresa, tienen más probabilidades de ser compartidas.

Las noticias falsas sanitarias son un peligro real y vital

«La desinformación en el ámbito sanitario resulta muy peligrosa porque impacta de forma muy directa en la salud, la seguridad y el bienestar de las personas», advierte Lalueza. Y es que la difusión de noticias falsas médicas en las redes sociales tiene un alto nivel de propagación. Según un estudio publicado en Elsevier en 2018, que analizaba distintas noticias sanitarias escritas en múltiples redes sociales, el 40 % de estas informaciones contenían errores o eran directamente falsas y se compartieron 451.272 veces durante 5 años (del 2012 al 2017). «El gran problema que suponen las fake news sanitarias es que se corre el peligro de que se agrave una enfermedad o que se provoque la muerte de una persona», afirma Carles Pont, autor del libro Comunicar las emergencias. Actores, protocolos y nuevas tecnologías, de Editorial UOC. Hoy la crisis se llama coronavirus, pero ya lo vimos en los primeros años del sida, con la gripe aviar en 2009, el virus del Ébola en 2014 o con el del Zika en 2015. «El hecho de que la salud afecte a todos los colectivos e individuos genera que la sensación de miedo e inseguridad se expanda de forma más rápida», añade López-Borrull.

La cifra de muertos en China era, el miércoles por la mañana, de 1.115 fallecidos de 44.653 infectados y dos casos de contagio en España. En España, se han desmentido más de 25 bulos sobre casos, medicamentos e historias relacionadas con el coronavirus. ¿Cómo es de peligrosa la difusión de mentiras en una situación como la actual? «Nos encontramos ante una crisis mundial sobre un tema complejo en el que la mayor parte de la población no es experta, en un tema que afecta a la salud y al que se le suma la distancia geográfica (los comienzos han sido en la otra parte del mundo); todo esto conduce al miedo y la desconfianza ante la información oficial», explica López-Borrull. En esta línea, Pont afirma que «la sensación de miedo también está influenciada por las percepciones que pueden tenerse con el país foco, la distancia con este, lo que aumenta la percepción de fiabilidad o poca fiabilidad de la comunicación».

Comunicar salva vidas (si se hace bien)

«La comunicación de crisis salva vidas, pero el problema es que con el coronavirus no se ha hecho bien», afirma Pont. «Se ha comunicado mal por dos motivos; se ha hecho tarde y de forma errática, se ha dado información contradictoria en varios momentos y no se ha evidenciado cuáles son los mecanismos de prevención de la enfermedad», detalla Pont, que añade que «si hoy tenemos un alcance real es gracias a la entrada de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el caso».

Para el experto en comunicación de crisis, el tiempo no juega a favor para la ciencia pero sí para el alarmismo colectivo: a medida que pasan los días, los ciudadanos son más conscientes del riesgo que supone una situación de este tipo, pero ello no afecta directamente al conocimiento que las autoridades o los científicos puedan tener del riesgo real. «Aumenta el conocimiento de los ciudadanos del riesgo percibido, a la vez que incrementa el desconocimiento científico del riesgo real», afirma. Este hecho explica en parte por qué en el inicio se afirmó que los primeros síntomas se daban a los 14 días y hoy se considera que son necesarios 24 días de incubación.

El papel de las redes sociales en la crisis del coronavirus

Gran parte de las mentiras se mueven por redes sociales; los algoritmos y su sed de engagement, la guerra del clickbait y la capacidad innata de noticias falsas para expandirse suponen un reto ético para estas plataformas. Según Axios, del 24 al 27 de enero se dieron más de 13.000 entradas en redes como Twitter, Facebook y Reddit con desinformaciones sobre el coronavirus. ¿Están las redes sociales a la altura de la situación?

«Las estrategias que emplean las plataformas para combatir este fenómeno indeseable distan mucho de ser efectivas», afirma Lalueza. Facebook trabaja con siete organizaciones para controlar y chequear la credibilidad de noticias vinculadas al coronavirus, pero parece no ser suficiente. «La verificación es un paso necesario, pero el impacto se focaliza sobre todo en los usuarios más resabiados, mientras que es mucho menor en los usuarios más crédulos y, por tanto, más vulnerables», detalla Lalueza. Muchos de los contenidos falsos se mueven en grupos privados, donde «la opacidad de contenidos no facilita la labor de rastreo o eliminación de bulos, pero igualmente llegan a gran número de personas y por tanto tienen un alto impacto social», advierte Lalueza.

«Es importante que los científicos y los expertos den un paso adelante y tengan presencia en las redes, creando hilos de contexto, dando su opinión y ayudando a desmentir bulos», considera López-Borrull. La ciencia, la investigación y los resultados científicos tienen un deber social. «Las revistas y las editoriales científicas deberían tener políticas más abiertas, para que el conocimiento certero sea difundido de manera gratuita; la ciencia abierta debería ayudar a combatir la desinformación científica», concluye el experto.

Fuente: Universitat Oberta de Catalunya

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