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El pasado 24 de enero, apenas once días después de que Salvador Illa tomara posesión de su cargo, el Ministerio de Sanidad hacía público un informe de carácter técnico sobre el nuevo coronavirus que ya entonces golpeaba a China. El documento, titulado “Procedimiento de actuación frente a casos de infección por el nuevo coronavirus (2019-nCov)” es el primero de los textos que elaboró este departamento sobre la amenaza que tarde o temprano podía llegar a España y, posiblemente, el más detallado de todos los que Sanidad ha elaborado sobre las medidas que tendrían que haberse adoptado para evitar la propagación del patógeno en nuestro país. El Ministerio decidió borrarlo de su web el pasado 30 de marzo, una vez declarado el estado de alarma en España, día en el que España contabilizaba ya 7.340 fallecidos por la enfermedad. Hoy, la cifra alcanza los 27.117 muertos, después de la última depuración estadística realizada por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias que dirige Fernando Simón.

LA RAZÓN ha decidido trasladar a sus lectores el contenido íntegro de este texto, que consta de un total de 17 páginas y que fue elaborado por el portavoz científico del Ministerio y sus colaboradores, bajo la supervisión de la Dirección General de Salud Pública que comanda Pilar Aparicio. Como ya informó este periódico el pasado martes, dicho documento recogía información clínica y epidemiológica acerca de la enfermedad y proponía pautas estrictas de actuación a los centros sanitarios. Los expertos que lo elaboraron remendaban ya investigar la infección de “cualquier persona con síntomas clínicos compatibles con una infección respiratoria aguda grave” que precisase atención médica o ingreso hospitalario con evidencia clínica o radiológica de neumonía, así como a “toda persona con fiebre o antecedentes recientes de fiebre y clínica de infección respiratoria aguda (uno o más de los siguientes síntomas: disnea, tos o dolor de garganta)”.

El informe consideraba que la amenaza era tal, que estableció incluso un procedimiento para notificar “de manera urgente” los casos en investigación y los casos confirmados desde las unidades de salud pública de las autonomías al centro de alertas de Simón y al Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III. Proponía, además, aislar los casos y someter a vigilancia a los contactos de los mismos, con el fin de evitar la propagación. También recomendaba separar a los pacientes infectados del resto en las urgencias de los hospitales, y recordaba que los coronavirus se transmiten principalmente por las gotas respiratorias de más de cinco micras y por el contacto directo con las secreciones infectadas. Lo hacía un mes y medio antes de que, paradójicamente, el propio Ministerio avalara las concentraciones feministas del 8 de marzo, a las que acudieron centenares de miles de personas. Finalmente, recomendaba reforzar la seguridad de los sanitarios con equipos de protección y materiales que, también de forma sorprendente, el departamento que dirige Salvador Illa no empezó a adquirir hasta el mes de marzo, cuando la infección ya estaba propagada en España.

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Los registros civiles afloran de golpe 12.000 muertos y llegan ya a 43.000 en la pandemia

El sistema de monitorización de la mortalidad (MoMo) ha aflorado de golpe 12.000 muertes más durante la pandemia del covid-19. Esta actualización eleva ya el exceso de mortalidad a 43.000 fallecimientos durante la pandemia, cuando hasta ahora se estaba manejando la cifra de 30.000. El sistema ha incorporado miles de certificados de defunción que estaban acumulados en los registros civiles, principalmente el de la ciudad de Barcelona, que no notificó casi ningún fallecimiento en los dos últimos meses. La pasada semana, el sistema MoMo cifraba en algo más de 93.000 las muertes ocurridas en España –independientemente de la causa de defunción– entre el 9 de marzo y el 3 de mayo, cuando más golpeó el coronavirus en nuestro país, lo que representaba un exceso de mortalidad del 50% sobre lo habitual para estas fechas (unas 63.000 muertes). Con la nueva actualización de los datos, esta cifra se eleva a las 105.000, suponiendo un exceso de mortalidad del 68%.

 

Como se aprecia en la siguiente tabla, este aumento de las defunciones registradas se debe especialmente a la incorporación de nuevos datos procedentes de Cataluña, que ha pasado de contabilizar 14.000 muertos en estos dos meses a superar los 21.500, lo que ha elevado el exceso de mortalidad del 39% al 108%. Madrid y Castilla-La Mancha, que han sido golpeadas especialmente por la pandemia, también han visto actualizadas sus cifras de manera importante.

Esta actualización eleva todas las cifras diarias y semanales de mortalidad que estábamos manejando hasta ahora. Por ejemplo, en la peor semana del coronavirus en nuestro país, la del 30 de marzo al 5 de abril, más de 19.000 personas murieron en España, cuando el sistema MoMo situaba esta cifra en las 16.000. Lo mismo ocurre con el día más negro del covid-19, el 31 de marzo: hasta ahora conocíamos que al menos 2.500 habían fallecido ese día. En realidad fueron casi 3.000.

Esas nuevas muertes, que hasta ahora no habían sido contabilizadas, salen del retraso en la notificación de los registros civiles, muchos de ellos colapsados durante lo peor de la pandemia, en los meses de marzo y abril. "Estos días estamos trabajando en introducir en el sistema de MoMo las defunciones con mucho retraso. Prevemos tener a lo largo de la semana esta información en el sistema", explica a El Confidencial la epidemióloga Amparo Larrauri, del Grupo de Vigilancia de Gripe del Instituto de Salud Carlos III.

El MoMo señala en sus informes que "utiliza la información de mortalidad por todas las causas que se obtiene diariamente de 3.929 registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia, correspondientes al 93% de la población española y que incluye todas las provincias". "El Ministerio de Justicia concentra esta información y la notifica diariamente al sistema MoMo", apunta Larrauri.

Si los registros no inscriben los expedientes de defunción, Justicia no obtiene esa información y el MoMo no la utiliza para sus cálculos. Es lo que ha pasado con el Registro Civil de Barcelona. Casi el 100% de las muertes entre el 12 de marzo y el 10 de mayo, unas 4.300, no fueron contabilizadas por el sistema de monitorización de la mortalidad.

El MoMo ya avisaba en sus informes de que estaba infraestimando "notablemente" los datos de la capital catalana y, como consecuencia, los de la comunidad. "Cabe destacar que desde el 12 de marzo, se han notificado 16 defunciones desde los registros civiles, del municipio de Barcelona, que el sistema MoMo contabiliza como 333 defunciones observadas por la corrección por retraso. La mortalidad esperada desde tal fecha hasta el día actual es de 2.490. Teniendo en cuenta el periodo de exceso generalizado, se estima que se está infraestimando notablemente la mortalidad observada en este municipio y, por tanto, en su CCAA", decía el 10 de mayo.

La cifra de 43.000 es similar a la estimación de un estudio realizado por tres ingernieros de la Universidad Politécnica de Madrid del que informó El Confidencial el 2 de mayo. Rafael Cascón, Miguel Berzal y Francisco Santos calcularon que la mortalidad durante la pandemia había sido bastante superior a la registrada por el MoMo hasta el 29 de abril. El sistema de monitorización cifraba en esa fecha en 30.662 el exceso de muertes, mientras que ellos elevaban los fallecimientos a 42.803.

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