Portada - Últimas noticias

Un estudio, recientemente publicado en la revista The New England Journal of Medicine, asegura que las mascarillas pueden generar inmunidad frente al coronavirus. El estudio, elaborado por científicos de la Universidad de California, apunta que el uso generalizado de las mascarillas podría ser la causa del aumento de casos asintomáticos o con síntomas leves, lo que podría generar inmunidad frente a la Covid-19.

"Si se confirma esta hipótesis, el uso universal de la mascarilla podría convertirse en una forma de 'variolación' que generaría inmunidad y, por lo tanto, ralentizaría la propagación del virus en los Estados Unidos y en otros lugares, mientras esperamos una vacuna", asegura la publicación.

Una razón importante para el uso de la mascarilla en toda la población se hizo evidente en marzo, cuando comenzaron a circular informes que describían las altas tasas de diseminación viral del SARS-CoV-2 por la nariz y la boca de los pacientes que eran presintomáticos o asintomáticos, tasas de diseminación equivalentes a las de los pacientes de pacientes sintomáticos. Usar la mascarilla parecía ser una forma posible de prevenir la transmisión de personas infectadas asintomáticas.

Las investigaciones epidemiológicas realizadas en todo el mundo, especialmente en países asiáticos que se acostumbraron al uso de la mascarilla de toda la población durante la pandemia del SARS de 2003, han sugerido que existe una fuerte relación entre el uso de la mascarilla y el control de la pandemia.

El SARS-CoV-2 tiene la capacidad proteica de causar innumerables manifestaciones clínicas, que van desde la ausencia total de síntomas hasta neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda y muerte. "Los datos virológicos y epidemiológicos recientes han llevado a la hipótesis de que la mascarilla también puede reducir la gravedad de la enfermedad entre las personas infectadas", señala el artículo. "Esta posibilidad se refuerza con una teoría de hace tiempo de la patogénesis viral, que sostiene que la gravedad de la enfermedad es proporcional al inóculo viral recibido", añade.

Los investigadores de la Universidad de California postulan que el uso de las mascarillas durante esta pandemia de covid-19 actuaría como un elemento de variolización. La variolización consistía en obtener material fresco de las ampollas causadas por la viruela en el siglo XVIII e inyectarlas mediante un raspado en la piel de personas sanas para evitar la enfermedad. La variolización no eliminaba completamente la viruela, pero disminuía la intensidad de la enfermedad. El estudio de la Universidad de California, por tanto, apunta a que si una persona se infecta usando una mascarilla, la carga viral sería tan poca, que terminaría causando una forma asintomática de la enfermedad.

Si esta teoría se confirma, el uso poblacional de la mascarilla podría contribuir a aumentar la proporción de infecciones por SARS-CoV-2 que son asintomáticas. Si en el mes de julio la tasa típica de infección asintomática con SARS-CoV-2 era del 40%, ahora los datos señalan que las tasas de infección asintomática son superiores al 80% en entornos donde está obligado el uso de la mascarilla.

Advierten que el organismo de un enfermo con covid-19 puede transmitir el virus hasta 90 días después de recuperarse

El organismo de una persona que haya contraído el covid-19 podría continuar transmitiendo el coronavirus SARS-CoV-2 hasta 90 días después de la infección, advirtió este martes Anna Popova, directora del Servicio Federal de Rusia para la Supervisión de la Protección y el Bienestar del Consumidor (Rospotrebnadzor).

La jefa de la entidad precisó, además, que la transmisión del patógeno podría ocurrir durante ese periodo incluso si la persona ya no manifiesta síntomas de la enfermedad.

"Nuestras observaciones actualmente [indican] hasta 48 días, mientras que en el extranjero existen [observaciones] hasta de 90 días", detalló Popova durante una sesión del comité ejecutivo de la Academia de las Ciencias de Rusia, según citan medios locales.

"Una persona que ya no presenta síntomas, que se siente perfectamente y que tiene una sangre con todos los indicadores perfectos, sin embargo emite el virus desde la nariz", añadió.

Sin embargo, Popova no especificó cuáles son las probabilidades de que esa persona pueda infectar a los demás.

Paralelamente, indicó que a día de hoy los datos sobre el coronavirus no son suficientes y todavía no se conocen su patogénesis (el mecanismo del origen y evolución de la enfermedad), ni su mecanismo de impacto, sus consecuencias a largo plazo, la duración de la inmunidad o el nivel de inmunidad que garantiza la protección al virus.

Asimismo, destacó que El Centro Estatal Ruso Véktor de Investigación en Virología y Biotecnología no ha registrado mutaciones significativas del coronavirus tras estudiar 422 muestras.

"Cualquier cambio en el coronavirus puede llevar a la pérdida del control sobre este virus", ha comentado Popova. "Hoy en día, Véktor tiene 422 muestras aisladas de genoma completo, algunas de ellos representadas en una base de datos internacional. Hasta la fecha, no se han encontrado cambios significativos en el genoma", ha subrayado.

Según la jefa de Rospotrebnadzor, los expertos no han encontrado mutaciones que "puedan conducir a cambios en el potencial epidemiológico" del coronavirus.

La variante G del virus, "que tiene ciertas mutaciones", es la más extendida, recuerda Popova. "Suponemos que la mutación particular D615G en el gen S condiciona la aceleración de la transmisión del virus de persona a persona", destaca la experta, si bien recuerda que "hasta ahora es una suposición".

Científicos encuentran una biomolécula que "neutraliza completa y específicamente" el coronavirus

Especialistas de la Universidad de Pittsburgh, en EE.UU., encontraron una biomolécula que "neutraliza completa y específicamente" el coronavirus. Los resultados de la investigación fueron publicados recientemente en la revista Cell.

Se trata del componente de anticuerpo contra el SARS-CoV-2 más pequeño hallado hasta la fecha, utilizado para elaborar un fármaco conocido como Ab8. Los científicos  demostraron que el medicamento tiene gran potencial como terapéutico y profiláctico contra el nuevo coronavirus.

La biomolécula aislada es 10 veces más pequeña que un anticuerpo de tamaño completo, y los investigadores aseguran que ha sido "muy eficaz para prevenir y tratar la infección por SARS-CoV-2 en ratones y hámsteres".

"Los anticuerpos de mayor tamaño han actuado contra otras enfermedades infecciosas y se han tolerado bien, lo que nos da la esperanza de que podría ser un tratamiento eficaz para los pacientes con covid-19 y para la protección de aquellos que nunca han tenido la infección y no son inmunes", explicó John Mellors, coautor del estudio.

Asimismo, los expertos aseguran que las dimensiones del componente no solo aumentan su potencial de difusión en los tejidos para neutralizar mejor el virus, sino que también permiten administrar el fármaco por vías alternativas, incluyendo la inhalación o la vía intradérmica, en lugar de la vía intravenosa.

Además, los científicos destacaron que la biomolécula no se une a las células humanas, lo que representaría una ventaja, pues consideran que no tendrá efectos secundarios negativos en las personas.

"La pandemia de covid-19 es un desafío global que enfrenta la humanidad, pero es probable que la ciencia biomédica y el ingenio humano lo superen […] Esperamos que los anticuerpos que hemos descubierto contribuyan a ese triunfo", concluyó Mellors.

Nuevas imágenes revelan en detalle cómo infecta el coronavirus las células pulmonares

Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) captaron imágenes de cómo el SARS-CoV-2 infecta las células pulmonares humanas.

Los investigadores inocularon el virus en células epiteliales bronquiales humanas. Luego de 96 horas de la contaminación, mediante el uso de microscopía electrónica lograron capturar la intensidad de la infección en las vías respiratorias.

"La producción de virus fue de aproximadamente  3×10^6 unidades formadoras de placa por cultivo, un hallazgo que es consistente con un alto número de viriones producidos y liberados por célula", reza el estudio, publicado el pasado 3 de septiembre en la revista New England Journal of Medicine.

La imagen, coloreada por el estudiante de medicina Cameron Morrison, muestra los cilios respiratorios en azul, las hebras de mucosidad en verde amarillento y el SARS-CoV-2 en rojo.

 

Rusia pronto iniciará las pruebas clínicas de una vacuna viva contra el covid-19

El Instituto de Poliomielitis y Encefalitis Viral M.P. Chumakov de Moscú está a punto de empezar los ensayos clínicos de una vacuna viva contra el coronavirus, informó este martes la jefa de la agencia sanitaria rusa Rospotrebnadzor, Anna Popova, citada por la agencia RIA Novosti.

Este martes, especialistas médicos rusos han mantenido una reunión del presidium de la Academia de Ciencias de Rusia, cuyo tema principal fue la pandemia del nuevo coronavirus, así como los ensayos de una nueva vacuna.

Durante el encuentro, Popova asimismo afirmó que las personas que se han recuperado del covid-19 siguen representando una amenaza y pueden propagar el virus hasta por 48 días o, según las observaciones de colegas extranjeros, incluso hasta por 90 días.

Paralelamente, indicó que a día de hoy los datos sobre el coronavirus no son suficientes y todavía no se conocen su patogénesis (el mecanismo del origen y evolución de la enfermedad), ni su mecanismo de impacto, sus consecuencias a largo plazo, la duración de la inmunidad o el nivel de inmunidad que garantiza la protección al virus.

Actualmente en Rusia se están probando dos vacunas extranjeras y dos nacionales: las del Instituto Chumakov y del centro Véktor. Una tercera vacuna rusa, Sputnik V, desarrollada por el Centro Gamaleya, ya ha sido registrada y se encuentra en la tercera fase de los ensayos clínicos. Las vacunas extranjeras fueron elaboradas por las farmacéuticas AstraZeneca, con sede en Londres, y la china Sinopharm.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

HONOR Y RESPETO

PARA LOS QUE NOS DEJARON POR EL COVID-19