Libros Recomendados

Portada - Últimas noticias

Después del “asalto al Capitolio” del pasado 6 de enero, cuando partidarios de Donald Trump intentaron obstaculizar la certificación del voto del Colegio Electoral a favor de Joe Biden por parte del Congreso, las autoridades federales y locales están tomando precauciones antes de la toma de posesión del futuro presidente de EE.UU.

En este contexto, el FBI advirtió que para los días previos a la investidura, que está programada para el 20 de enero, se están planificando protestas armadas de violentos partidarios de Trump en las 50 capitales estatales del país, incluida Washington.

Como consecuencia, las cercas instaladas anteriormente alrededor de la sede del Congreso estadounidense desde este miércoles están siendo fortificadas con alambre de púas a lo largo de todo su perímetro.

El edificio The Hall of States, que se localiza cerca del Capitolio y alberga oficinas de redes de noticias como AP, Fox o NBC, entre otras compañías, fue tapiado este jueves como precaución ante posibles destrozos, mientras que los logotipos de los canales fueron cubiertos con bolsas negras de plástico.

El acceso al centro de la ciudad está cortado para el transporte y la zona está patrullada por tropas de la Guardia Nacional. Este jueves, las autoridades informaron que se desplegarán un total de 26.000 efectivos de este cuerpo militar, que ya están llegando a Washington para ayudar a las fuerzas del orden en las tareas de seguridad.

Así, miembros de la Guardia Nacional Aérea de Illinois del 182.º Escuadrón de las Fuerzas de Seguridad abordaron este jueves un avión Hércules C-130 con destino a Washington. La aeronave fue asimismo cargada con grandes contenedores con equipos.

Al juzgar por las imágenes, los efectivos de esta unidad están armados. Anteriormente, se reportó que funcionarios del Departamento de Defensa habían estado sopesando la posibilidad de que los elementos de la Guardia Nacional movilizados portaran armas de fuego. Luego, The New York Times, con referencia a una decisión del secretario del Ejército de EE.UU., Ryan McCarthy, publicó que las tropas que estarán protegiendo el Capitolio el día de la investidura estarán armadas.

El Servicio Secreto de EE.UU. crea una 'Zona Verde' y una 'Zona Roja' en Washington antes de la toma de posesión de Biden

El Servicio Secreto de EE.UU. anunció este jueves que delimitará en Washington unas áreas que denominó como "Zona Verde" y "Zona Roja" como parte de las precauciones de seguridad ante la toma de posesión de Joe Biden luego que la semana pasada partidarios de Donald Trump asaltaran el Capitolio.

Las nuevas zonas abarcan áreas cercanas a la Casa Blanca, el monumento a Lincoln, el Capitolio y el National Mall, donde la multitud suele reunirse para ver la investidura en grandes pantallas.

La Zona Verde incluye calles, estaciones de metro y partes de la capital a las que solo pueden acceder los vecinos. "El tráfico de vehículos está restringido a los residentes o negocios dentro del área restringida y el personal de la Guardia Nacional ayudará a verificar el tráfico que accede a la Zona Verde", explicó el Servicio Secreto. La Zona Verde rodea la Zona Roja, un área que estará cerrada a todo el tráfico, con la excepción de los vehículos autorizados.

Las medidas estarán en vigor a partir de este fin de semana y hasta el 21 de enero. La toma de posesión de Biden está prevista para el 20 de enero.

Por su parte, la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, advirtió el viernes que la ciudad tendrá que mantener una mayor seguridad incluso después de la investidura de Biden.

Entre tanto, algunos usuarios compararon la Zone Verde de Washington con la Zona Verde de Bagdad, un complejo fuertemente fortificado que alberga edificios gubernamentales en la capital iraquí. "El Servicio Secreto es honesto al llamar 'Zona Verde' a la parte más fuertemente fortificada de DC. Tal vez para el miércoles sea simplemente un 'Mini Bagdad' para máxima ironía", escribió el periodista Michael Tracey.

Se iniciará una “investigación” sobre el extremismo y la “supremacía blanca” en el Ejército de EE.UU. tras los disturbios en el Capitolio

La Oficina del Inspector General  del Departamento de Defensa de EE.UU. anunció que este enero planea comenzar una evaluación de políticas y programas destinados a eliminar el "extremismo ideológico dentro de las Fuerzas Armadas" del país.

"Nuestro objetivo es determinar en qué medida el Departamento de Defensa y los Servicios Militares han implementado políticas y procedimientos que prohíben la defensa activa y la participación activa relacionada con supremacistas, extremistas o doctrinas, ideologías o causas de pandillas criminales por parte del personal militar en servicio activo", reza un comunicado publicado en el sitio web de la oficina.

Desde el Pentágono agregaron que "no hay lugar en el Departamento de Defensa para quienes defienden puntos de vista extremistas".

"A raíz del asedio del Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero, los funcionarios del Departamento de Defensa volvieron a enfatizar que el departamento tiene tolerancia cero para los miembros del servicio o empleados involucrados en el extremismo, la supremacía blanca o que pertenezcan a organizaciones que buscan revocar la Constitución de Estados Unidos", prosigue el texto.

Gary Reed, director de inteligencia de defensa y contrainteligencia, aplicación de la ley y seguridad, indicó que "se está haciendo todo lo posible para eliminar el extremismo en el Departamento de Defensa", ya que "no se tolera el extremismo de ningún tipo" en la institución militar.

Se destaca que algunos de los manifestantes que irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero eran veteranos de guerra y que también pudo haber miembros en servicio activo entre la multitud. Reed aseguró que el Pentágono trabaja "muy de cerca con el FBI para identificar a cualquier personal militar actual o retirado involucrado en comportamientos extremistas domésticos".

Por su parte, el secretario interino de Defensa, Chris Miller, ordenó una revisión de todas las políticas, leyes o reglamentos relacionados con la participación de militares en organizaciones extremistas.

Fiscales afirman que algunos de los involucrados en el asalto al Capitolio tenían la intención de "capturar y asesinar a funcionarios electos"

Los fiscales federales estadounidenses afirmaron este jueves que algunos de los involucrados en el asalto al Capitolio del pasado miércoles tenían la intención de "capturar y asesinar a funcionarios electos", recoge Reuters.

Estas declaraciones fueron presentadas en un expediente judicial que solicita la detención de Jacob Chansley, fotografiado con pieles y cuernos mientras se encontraba en el escritorio del vicepresidente Mike Pence en el Senado.

De acuerdo con este documento, Chansley, que debe comparecer ante un tribunal federal el viernes, dejó una nota para Pence con la advertencia: "Es solo cuestión de tiempo, la justicia está llegando". "Hay pruebas sólidas, incluidas las propias palabras y acciones de Chansley en el Capitolio, que respaldan que la intención de los alborotadores del Capitolio era capturar y asesinar a funcionarios electos del Gobierno de EE.UU.", declararon los fiscales.

Chansley enfrenta cargos que "involucran la participación activa en una insurrección que intentaba derrocar violentamente al Gobierno de EE.UU.". Los fiscales sugieren que el hombre de Arizona sufre de abuso de drogas, una enfermedad mental y además presenta "un grave riesgo de fuga". "Chansley ha hablado abiertamente sobre su creencia de que es un extraterrestre, un ser superior, y que está aquí en la Tierra para ascender a otra realidad", escribieron.

Previamente, Chansley solicitó al mandatario saliente Donald Trump que le conceda el perdón presidencial.

Por otra parte, los fiscales advirtieron también que la "insurrección aún está en curso" mientras las fuerzas del orden se preparan para más manifestaciones antes del día de investidura de Biden el próximo 20 de enero.

Entre tanto, el periódico The New York Times informó que el FBI está investigando a 37 personas en relación con el asesinato del policía Brian Sicknick, quien falleció un día después de interactuar físicamente con la multitud que asaltó el Capitolio.

Fiscales de EE.UU. hacen el ridículo y se retractan de la acusación de que los asaltantes al Capitolio querían "capturar y asesinar a funcionarios electos"

Durante una audiencia judicial celebrada este viernes en Phoenix (Arizona), los fiscales federales le pidieron a la juez magistrada Deborah Fine que desestimara una de las acusaciones de la presentación judicial en relación con Jacob Anthony Chansley, alias 'Jake Angeli' o 'QAnon Shaman', detenido el pasado sábado por haber participado en el asalto al Capitolio de EE.UU. el 6 de enero. La imagen de Chansley con el torso desnudo y ataviado con pieles y cuernos de animales durante la irrupción al Capitolio por parte de partidarios de Trump dio la vuelta al mundo.

La línea que los fiscales quieren omitir de su expediente judicial es: "Hay pruebas sólidas, incluidas las propias palabras y acciones de Chansley en el Capitolio, que respaldan que la intención de los alborotadores del Capitolio era capturar y asesinar a funcionarios electos del Gobierno de EE.UU.".

Al mismo tiempo, Todd Allison, fiscal del Departamento de Justicia en Arizona, añadió que el Estado podría querer argumentar ese tipo de afirmación si Chansley va a juicio, pero que de momento no puede usar esta acusación. De todos modos, presentó a Chansley como un líder particularmente beligerante entre los alborotadores. Cabe mencionar que anteriormente ese mismo día el fiscal de EE.UU. para el Distrito de Columbia, Michael Sherwin, dijo a la prensa que "no había evidencia directa de [que hubiera] equipos de captura y muerte" durante el asalto al Capitolio.

Después de que los fiscales señalaran que existe riesgo de fuga si Chansley es liberado bajo fianza, la juez —desestimando las afirmaciones de la defensa de que no es violento— decidió que el acusado permanezca en la cárcel mientras espera el juicio. La magistrada lo describió como "un participante activo en una insurrección violenta que intentó derrocar al Gobierno de EE.UU.".

Anteriormente, el abogado de Chansley, Albert Watkins, contó que su cliente viajó desde Phoenix a Washington ante el llamado de Trump a los "patriotas" para que se opusieran a los resultados de las elecciones presidenciales. El defensor alega que Chansley no estuvo involucrado en las acciones violentas en el Capitolio y que se presentó voluntariamente el pasado sábado en la oficina del FBI en Phoenix.

Captan a un aliado de Trump “portando unas notas” en las que sugeriría aplicar "la ley marcial si es necesario" durante una visita a la Casa Blanca

Mike Lindell, director ejecutivo de la compañía My Pillow y uno de los aliados del presidente estadounidense, Donald Trump, acudió este viernes a una reunión en la Casa Blanca con unas hojas en las que se mencionaba la posibilidad de imponer "la ley marcial si es necesario". El contenido de los documentos fue “captado” por un fotógrafo del Washington Post.

En la foto no se puede ver todo el texto de una de las notas, pero algunas frases son visibles. "La Ley de Insurrección [una legislación de 1807 que permite al presidente usar al Ejército para la aplicación de la ley nacional] ahora como resultado del asalto" y "la ley marcial si es necesario", se lee en una hoja.

Asimismo, una frase, presuntamente, recomienda nombrar a Kash Patel, que actualmente se desempeña como jefe de Estado Mayor en el Departamento de Defensa, director interino de la CIA.

Independent recoge que la noticia se produce después de que en diciembre pasado Lindell publicara en su cuenta de Twitter el llamamiento a imponer la ley marcial en 7 estados clave en los que Joe Biden ganó las presidenciales.

"¡Donald Trump, por favor, imponga la ley marcial en estos 7 estados y consiga las máquinas/papeletas!", escribió en el mensaje, en el que también atacó al gobernador de Arizona, Doug Ducey, y al gobernador de Georgia, Brian Kemp, acusando a este último de ser "corrupto".

Sin embargo, el tuit fue eliminado una hora después de su publicación.

Activistas recibieron poco antes de asalto al Capitolio más de 500.000 dólares en bitcoines de un “donante que se suicidó”

Varios activistas  y personalidades de Internet recibieron donaciones en bitcoines por valor de más de 500.000 dólares un mes antes del asalto al Capitolio de EE.UU. del 6 de enero, según informó este jueves la empresa Chainalysis, especializada en la lucha contra el blanqueo de capitales y el fraude en el espacio de la moneda digital.

La compañía encontró que el pasado 8 de diciembre un donante envió a través de una sola transacción 28,15 bitcoines —lo que equivale a unos 522.000 dólares en el momento de la transferencia— a 22 billeteras virtuales diferentes.

El mayor beneficiario de la donación fue el activista Nick Fuentes, que recibió 13,5 bitcoines, o unos 250.000 dólares en el momento de la transferencia. Fuentes, que negó que hubiera irrumpido a la fuerza en el Capitolio, fue visto fuera del edificio cuando comenzaron los disturbios.

Previamente, el activista había alentado a su audiencia a actuar con un comportamiento extremo para evitar que la victoria de Joe Biden fuera certificada, incluso implicando que deberían matar a los legisladores estatales. Su canal de YouTube fue suspendido por incitación al odio, incluida la negación del Holocausto y la promoción de otras teorías de la conspiración.

Otros receptores de la donación son la organización antiinmigración VDARE y el 'streamer' de extrema derecha Ethan Ralph. Los propietarios de algunas de las otras billeteras aún no han sido identificados.

¿Quién “donó” los bitcoines?

Según Chainalysis, las donaciones fueron realizadas por un programador informático actualmente fallecido que residía en Francia. La empresa “no reveló” su nombre.

El donante tenía un blog que había estado inactivo desde 2014. Sin embargo, el pasado 9 de diciembre, un día después de que se hicieran las donaciones, apareció una nueva publicación que parece ser una nota de suicidio.

En la mayor parte de la nota el autor detalló los problemas de salud, que, según él, lo llevaron a suicidarse, pero también mencionó que "legó [su] fortuna a ciertas causas y ciertas personas" y citó varias creencias comunes de la extrema derecha, como que "la civilización occidental está en declive". Además, "aparentemente aludió" a que George Floyd murió de una sobredosis de drogas y no por las acciones violentas de la Policía, señaló Chainalysis.

Análisis: La Segunda Guerra Civil de Estados Unidos ya se libró, convirtiendo a la República en 'Nuestra Democracia'

Nebojsa Malic

Los temores de que la situación política actual en Estados Unidos pueda convertirse en una guerra civil están fuera de lugar, porque esa guerra ya se ha librado, y los demócratas ganaron. Lo que está sucediendo ante nuestros ojos ahora es la secuela.

Solo mire las glamorosas fotos de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-California), revisando las tropas de la Guardia Nacional en el Capitolio el miércoles. ¿Parece asustada por su vida, como han afirmado los demócratas del Congreso tras la “insurrección” de la semana pasada, o como una líder de la facción ganadora que disfruta de su triunfo?

Al votar para acusar al presidente Donald Trump el miércoles, aunque solo le queda una semana de su mandato, los demócratas invocaron el mismo lenguaje utilizado para proscribir a los confederados derrotados en 1865, insistiendo en que aquellos que participaron en la " insurrección " y la " rebelión " debe ser excluido de los cargos públicos para siempre. Esto no se refiere solo a Trump, sino también a todos los que lo apoyaron.

Esta retórica no tiene sentido viniendo de un partido político que supuestamente busca unir al país, enfriar las pasiones partidistas y transferir pacíficamente el poder. Viniendo de los ganadores de una guerra, sin embargo, es una historia completamente diferente.

Mientras tanto, los republicanos que se opusieron al juicio político, además de los 10 miembros del caucus de Liz Cheney, que desertaron a los demócratas, siguieron invocando a Lincoln, todo sobre " malicia hacia nadie " y " caridad para todos ". Supuestamente un llamado a la unidad, suena inequívocamente como un pedido de misericordia de los vencidos.

En cuanto a qué tipo de misericordia pueden esperar los conquistados, es más probable que se parezca a la de Genghis Khan que a la de Lincoln. El conquistador mongol fue invocado nada menos que por  Barack Obama , en otra entrevista aduladora de Atlantic en noviembre. Parecía desconcertante en ese momento, pero obvio en retrospectiva: Obama sabía que había una guerra.

En lugar de campos de batalla físicos, este conflicto tuvo lugar en el espacio narrativo. Las protestas violentas " pero en su mayoría pacíficas " son lo más cercano al nivel " cinético ". En su mayoría, fue una batalla por los corazones y las mentes, una serie de operaciones psicológicas que se desarrollaron en los medios de comunicación, los frentes político y económico, con la población en general, y posiblemente los republicanos, sin saberlo hasta que todo terminó. Llámelo una batalla de 'quinta generación' (5G), donde el objetivo es derrotar al enemigo antes de que incluso levante un arma, convencido de que la era de las guerras civiles ha terminado.

El punto de partida puede haber sido el verano de 2016, cuando Hillary Clinton encargó el 'Dossier Steele' para acusar a Trump de " colusión " con Rusia, y culpar a Moscú de que los trapos sucios del DNC se difundan en Internet. Si bien no logró que Clinton eligiera ni impidió que Trump asumiera el cargo, abrió un frente de batalla que finalmente arrojó resultados.

'Russiagate' se utilizó para espiar la campaña de Trump, a través de las órdenes FISA fraudulentas contra Carter Page. También sirvió para desequilibrar a la Casa Blanca, al derrocar al general Michael Flynn, y hacer que se lanzara la investigación de Mueller en nombre del director despedido del FBI, Jim Comey. Se permitió que desapareciera solo después de que las elecciones intermedias de 2018 entregaron la Cámara a Pelosi.

Decididos a acusar a Trump por algo, los demócratas se aferraron a la llamada telefónica de Ucrania. Ese plan también tuvo un inconveniente cuando solo Mitt Romney apareció en el Senado para recibirlos como libertadores. No importa. En unas semanas, un nuevo virus respiratorio que surgió en China presentaría una nueva oportunidad. “Uno nunca quiere que una crisis seria se desperdicie”, como dijo una vez con orgullo el jefe de gabinete de Barack Obama, Rahm Emanuel.

Se culpó a Trump de oponerse a los bloqueos por coronavirus y las dificultades económicas que infligieron al mismo tiempo. Cada muerte estadounidense fue de alguna manera su culpa, mientras que los gobernadores que enviaron a los infectados a hogares de ancianos y mataron a miles fueron celebrados como héroes, siempre que fueran demócratas. Otro verano caluroso de agravios raciales, una repetición de 2016, se utilizó para repetir interminablemente los tropos que describen a Trump como un dictador nazi racista, fascista.

Había algo más para lo que se utilizó Russiagate: para neutralizar las redes sociales, censurar a legiones de partidarios de Trump (y al final, al propio Trump) con el pretexto de luchar contra los " bots rusos " y la " desinformación ". En 2016, Trump había podido aprovechar las plataformas para eludir a los guardianes de los medios de comunicación y comunicarse directamente con millones de estadounidenses. Así que los demócratas se movieron para negarle eso, y Silicon Valley, que ya los simpatizaba políticamente, lo hizo con entusiasmo.

Para cuando el New York Post fue censurado por la historia de la computadora portátil Hunter Biden, abierta, descaradamente y sin consecuencias, la situación en ese frente debería haber sido obvia. Tanto los medios sociales como los tradicionales habían declarado, por decreto, que las nuevas reglas para las papeletas masivas por correo eran "seguras y protegidas" y que cualquiera que dijera lo contrario era un " negador ". Trump y los republicanos protestaron que esto era injusto, pero no hicieron nada, aún creyendo que estaban lidiando con un proceso político dentro del sistema que opera bajo las viejas reglas.

Con su control total de los medios de comunicación, fue trivialmente fácil para los ingenieros de las ' revoluciones de color ' globales descarrilar y hacer girar un evento de ' poder popular ' como el mitin del 6 de enero de Trump y presentarlo como otro Fort Sumter, o mejor aún,  Pearl Harbor. Porque, como ya habrás adivinado, creen que lo que sucede no importa, solo importa la narrativa que crean al respecto.

Los disturbios del Capitolio estaban demasiado desorganizados para ser un golpe de Estado, pero la gestión narrativa lo convirtió en un golpe de Estado. Y aunque el Partido Republicano y el propio Trump se rindieron después, se supone que el " juicio político " es el golpe de gracia.

Puede quejarse de que hacen poco para unificar el país o calmar las preocupaciones de la mitad de la población. No  les importa . Creen que el poder hace lo correcto y actúan como si acabaran de luchar y ganar una guerra, no contra sus conciudadanos, sino contra un grupo totalmente ilegítimo e irredimible. Deplorable, por así decirlo.

Hay una frase extraña que los demócratas y sus aliados de los medios de comunicación han usado mucho en los últimos años: " nuestra democracia ". Nunca se explica ni se define, sino que simplemente se ha convertido en un sustituto de los Estados Unidos de América. Sobre el papel, Estados Unidos sigue siendo una república constitucional; al igual que en la superficie, nunca hubo una guerra. Sin embargo, no se habla más de la República, solo de “ Nuestra Democracia ”, de la misma manera que Estados Unidos pasó del plural al singular después de 1865.

La historia nunca se repite, pero a veces rima.

*periodista, bloguero y traductor serbio-estadounidense, que escribió una columna regular para Antiwar.com desde 2000 hasta 2015, y ahora es escritor senior en RT

Análisis: Acuso ... prácticamente a todo el establishment estadounidense por los eventos que llevaron al juicio político del presidente Donald Trump

Rachel Marsden

Hay muchas más personas a las que culpar por la caída de Trump que simplemente al propio Trump. En un guiño a un escrito clásico del pasado, identifiquemos individualmente a los responsables de la situación en la que se encuentra Estados Unidos.

El influyente escritor francés Emile Zola publicó, en la portada del periódico L'Aurore, una carta abierta   al presidente de Francia. En él denuncia, uno a uno, a varios miembros del ejército francés y al propio gobierno por perpetrar un encubrimiento en la condena por espionaje ilícito del oficial francés Alfred Dreyfus .

Zola culpó directamente a varios individuos por el papel que cada uno de ellos había desempeñado en un fiasco que había culminado en el conveniente chivo expiatorio de un solo hombre.

Esto fue en 1898, pero hay una conexión con los eventos recientes en Washington, DC, donde el presidente saliente de los Estados Unidos, Donald Trump, está siendo el chivo expiatorio de un ataque al Congreso por una turba enfurecida en el mismo momento en que los legisladores se reunían para certificar la victoria del presidente electo Joe Biden en noviembre sobre Trump.

No fue un solo discurso de Trump justo antes de que se desarrollaran los eventos que llevaron a la violencia del 6 de enero durante la cual murieron cinco personas. Muchas de las mismas personas que ahora señalan a Trump son responsables de la tragedia. Como entonces, en el espíritu de Zola ...

Acuso al establecimiento de Washington de reducir el concepto de democracia en sí mismo a poco más que un pretexto conveniente para la invasión extranjera de países que no se alinean con los intereses de Estados Unidos. Ha pervertido el concepto para el extranjero promedio de los países objetivo que han visto poco más que un caos y una destrucción duraderos derivados de la " democracia ". Entonces, ¿por qué debería el estadounidense promedio confiar en la noción cuando llora porque la 'democracia' misma está siendo atacada por una turba?

Acuso al Partido Demócrata de pasar los últimos cuatro años desde que Trump fue legítimamente elegido tratando de privar de sus derechos a los casi 63 millones de estadounidenses que votaron a su favor al presentarlos como idiotas útiles de una potencia extranjera (a saber, Rusia), en lugar de personas. que simplemente quería a alguien a cargo que no se doblegaría ante la corrupción insidiosa en Washington.

Acuso al Partido Republicano de anteponer sus propios intereses personales a los de los ciudadanos al permitir, o incluso animar, el comportamiento de Trump cuando corría el riesgo de convertirse en un lastre para su presidencia, para el partido y para las esperanzas de millones de estadounidenses promedio que votaron. para él.

Acuso a las grandes tecnológicas, específicamente a los gigantes de las redes sociales, de hipocresía. Cuanto más extremos y comentados sean los comentarios en sus plataformas por parte de Trump y sus seguidores más fervientes, más dinero han hecho. Y ahora tienen el descaro de amonestar y poner en la lista negra a Trump y sus partidarios mientras fingen que todo es un shock. Ustedes jugaron un papel tan importante en todo esto como ellos. Y para aclarar, ¿está a favor de la libertad de expresión, o estrictamente de un discurso que cuadre con los vientos políticos y las presiones sociales imperantes en un momento dado?

Acuso a los parlantes ideológicos de derecha de complacer a su audiencia de consumidores, gritando sobre un 'fraude electoral' no probado, por ejemplo, en lugar de proporcionar un análisis racional e información creíble que podría haber ayudado a que su caso fuera una audiencia más amplia y más allá del puñado de extremistas radicales que no necesitaban precisamente ser convencidos en primer lugar.

Acuso a los expertos de izquierda de histeria en lugar de oposición constructiva, y de reducir cualquier rechazo a su agenda o posiciones a alguna forma de intolerancia.

Acuso a los principales medios de comunicación de sesgo obvio e inherente contra el presidente Trump desde el comienzo mismo de su presidencia, que en última instancia ha servido para radicalizar su base y erosionar aún más la fe del estadounidense promedio en el importante trabajo de la prensa libre.

Acuso a los fascistas sanitarios que surgieron en el transcurso de la pandemia de Covid-19 y que actuaron como cualquiera que priorizara su propia solvencia y capacidad para alimentar a sus familias por encima de varias restricciones siempre cambiantes de dudosa eficacia, era una especie de terrorismo. Muchos miembros de la mafia que se presentaron en Capitol Hill sintieron que les quedaba poco que perder. Y es en parte por ellos.

Acuso a Wall Street, y a los políticos que ha comprado a través de esfuerzos de cabildeo, de no ver cómo la globalización en última instancia privaría de sus derechos al trabajador estadounidense medio al exportar puestos de trabajo y reducir los salarios. Ustedes también contribuyeron a la frustración que se vio en esa turba que se congregó en Washington desde los cuatro rincones de Estados Unidos.

Finalmente, acuso al presidente Donald Trump de no lograr crecer hasta su presidencia, de permitir que su propio ego se interponga en el camino de sus promesas, de priorizar aparentemente los intereses de amigos y asociados y de no convertir su considerable poder retórico en duradero, logros y un legado del que sus votantes y seguidores pueden enorgullecerse.

Cada una de estas personas tiene la responsabilidad de los eventos del 6 de enero. A menos que aquellos que permanecen de pie cuando el polvo se asienta sobre este fiasco cambien sus rutas, Estados Unidos está en un camino largo y difícil.

* columnista, estratega política y presentadora de un programa en francés producido de forma independiente que se transmite por Sputnik France.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

RECOMENDACIONES