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BRUSELAS (Sputnik) — El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, instó a los países de la UE a no crear un organismo que le haga competencia a la Alianza, formando sus propias fuerzas de respuesta rápida en un momento en el que los miembros del bloque militar se enfrentan a supuestas amenazas por parte de Rusia y China.

"La OTAN pidió durante años a los aliados europeos que aumenten los fondos para el gasto militar, para tener mejores oportunidades de acción. Aplaudo el hecho de que los europeos hayan comenzado a invertir más. Pero esto no debería suceder fuera de la OTAN ni crearle una competencia", dijo Stoltenberg en una entrevista con el canal televisivo belga RTBF.

Según el jefe de la OTAN, "es necesario que eso se ajuste a los esfuerzos más amplios para fortalecer la OTAN, porque necesitamos unir las fuerzas de Europa y América del Norte para enfrentar a Rusia, actuando cada vez más agresivamente hacia el equilibrio de poder mundial. También está China".

"Por lo tanto, debemos mantenernos unidos y protegernos mutuamente, en calidad de Europa y América del Norte. Juntos somos más fuertes y estamos más seguros", destacó el jefe del bloque militar.

Por su parte, el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, durante una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel, en Varsovia declaró que la Unión Europea debe tener su propia fuerza militar.

"Soy partidario de que nosotros, como Europa, tengamos una fuerza militar, que tengamos fuerza de contención", dijo el jefe del Gabinete polaco.

En el contexto de la agudización de la crisis en Afganistán y las críticas a la retirada apresurada de los militares estadounidenses, la UE comenzó a discutir nuevamente el tema de la "autonomía estratégica" de la Unión, incluida la creación de una fuerza europea de respuesta rápida.

Los países europeos que forman parte de la OTAN se vieron obligados a evacuar urgentemente a sus ciudadanos y a los afganos que trabajaban para ellos de Afganistán, donde se agravó la situación después de que los talibanes (catalogados como terroristas y prohibidos en Rusia) tomaron el control de casi todo el territorio del país.

Previamente se informó que el trabajo sobre los puntos de referencia estratégicos de la UE en el marco de dicho programa continuará durante todo el año 2021, su aprobación por parte del Consejo de la Unión Europea se espera que tenga lugar en marzo de 2022.

A principios de septiembre, después de una reunión informal de los ministros de Defensa de los países de la Unión Europea en Eslovenia, el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, afirmó que aún no existe ningún acuerdo completo sobre la formación de una fuerza europea de respuesta rápida, pero esa decisión se tomará en noviembre.

Según Borrell, los expertos militares coinciden en que "será suficiente" crear un contingente de 5.000 soldados.

En los últimos años, Moscú ha denunciado una actividad sin precedentes de la OTAN en las fronteras occidentales de Rusia. La Alianza Atlántica está expandiendo su presencia militar con la justificación de que lo hace para "contener la agresión rusa".

Moscú ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación por la creciente concentración de fuerzas de la OTAN en Europa. El Kremlin ha declarado que Rusia no representa una amenaza para nadie, pero que no ignorará las acciones potencialmente peligrosas para sus intereses.

El Ministerio de Exteriores de China declaró que ningún país debería sentirse amenazado por Pekín, siempre y cuando no tenga la intención de amenazar o dañar su soberanía, seguridad e integridad territorial.

El secretario general de la OTAN confiesa que el retorno de los talibanes al poder en Afganistán le "rompe el corazón"

Desde que las tropas de EE.UU. comenzaran a retirarse de Afganistán después de cerca de 20 años de intervención militar, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha "visto con el corazón roto" como los talibanes* asumen de nueva cuenta el Gobierno en el país, declaró el alto cargo en entrevista para The New York Times.

Asimismo, considera que el rápido ascenso al poder de los talibanes no es culpa de la organización internacional ni de la decisión tomada por el mandatario estadounidense, Joe Biden, y señaló al Gobierno encabezado por el expresidente afgano, Ashraf Ghani, como el responsable de la situación.

Stoltenberg también indicó que EE.UU. consultó el retiro de sus tropas del país de Medio Oriente con sus aliados europeos, quienes aprobaron y secundaron su decisión ante la imposibilidad de mantener la presencia militar sin el apoyo del país norteamericano.

El máximo representante de la OTAN afirmó que lo acontecido en Afganistán debería convertirse en un recordatorio constante de los riesgos y complejidades que implica intervenir militarmente una nación, y que la historia enseña que es "más fácil empezar una operación militar que terminarla".

"Como un conductor que va en la dirección opuesta": Austria denuncia la peor violación de su espacio aéreo en 20 años por un avión de la OTAN

Un avión de la OTAN procedente de Hungría cometió este viernes una violación "masiva" del espacio aéreo austriaco, según afirma el Ministerio de Defensa del país alpino.

La aeronave sobrevoló el lago Attersee, cerca de Salzburgo, a una altitud de solo 1.000 metros, en lugar de los 10.000 metros establecidos.

El Ministerio de Defensa dijo en declaraciones recogidas por medios locales que el avión se comportó "como un conductor que conduce en la dirección opuesta en la carretera", poniendo en grave peligro la seguridad de la aviación y convirtiéndose en la peor violación del espacio aéreo austriaco en los últimos 20 años.

La aeronave fue escoltada de vuelta a Hungría por dos aviones austriacos Eurofighter.

Lavrov le señala a Stoltenberg el fracaso de la OTAN en Afganistán

La OTAN echa la culpa al Gobierno del expresidente Ashraf Qani por no poder “mantener la situación bajo control” en Afganistán, denuncia el canciller ruso.

A pesar de la fallida misión de las fuerzas estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que invadieron Afganistán en 2001 so pretexto de luchar contra el terrorismo y deponer a los talibanes, esta alianza internacional echa la culpa al anterior Gobierno afgano, dirigido por Ashraf Qani, por su “incapacidad en preservar la seguridad del país”, afirmó el sábado ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

“He escuchado las declaraciones del secretario general de la OTAN,  [Jens] Stoltenberg, que ha culpado de la crítica situación actual de Afganistán al anterior gobierno y a las Fuerzas Armadas del país, que supuestamente fueron incapaces de mantener la situación bajo su control. Como mínimo, me viene a la mente el viejo proverbio ruso sobre poner algo en la puerta de alguien”, afirmó Lavrov durante una rueda de prensa mantenida en Moscú tras una reunión con su homólogo qatarí, Muhamed bin Abdulrahman Al Thani.

También urgió la Alianza Atlántica de evaluar la situación en Afganistán “de forma más exhaustiva, imparcial y autocrítica”.

Stoltenberg declaró en la misma jornada del sábado que la OTAN era consciente de que la caída del Gobierno afgano y la vuelta al poder de los talibanes serían inevitables. No obstante, alegó que la retirada de las tropas estadounidenses no provocó un vacío del poder en Afganistán, sino la situación se había producido debido a “un colapso del liderazgo político y militar” en este país.

El colapso de Afganistán ocurrió poco después de que comenzara la fase final de la retirada de las fuerzas de EE.UU. a la cabeza de la OTAN, que invadió el país centroasiático en 2001, so pretexto de luchar contra el terrorismo, establecer la paz y dar respaldo técnico al Ejército afgano.

Sin embargo, además de no cumplir con sus objetivos, la situación se ha agravado con la llegada de los talibanes al poder y una ola de desplazados que busca salir del territorio nacional por temor a una guerra civil.

Análisis: ¿Ejército europeo?

Luis Rivas

PARÍS (Sputnik) — Europa descubre su orfandad tras la estampida norteamericana de Afganistán y con la OTAN en cuidados intensivos. La Unión Europea intenta ahora desempolvar los viejos proyectos de un ejército común.

Que la Europa comunitaria era un enano militar dependiente de los criterios provenientes de Washington era algo ya suficientemente conocido. La llegada al poder de los talibanes en Afganistán y las circunstancias que la han rodeado ha sido solo una constatación gráfica ofrecida por las cámaras de televisión de todo el mundo, en colaboración con los "estudiantes de teología".

Que la OTAN es una organización sin cerebro ya lo dijo el presidente francés, Emmanuel Macron, acuñador del término "autonomía estratégica", que forma parte ya del diccionario de la fantasía del club de los 27. El secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltemberg, sigue intentando olvidar sus palabras tras el encuentro en abril con Antony Blinken, el jefe de la diplomacia de Joe Biden: "Hoy decidimos conjuntamente el futuro de nuestra presencia en Afganistán".

Altos funcionarios de la UE, pocos políticos europeos y todos los "Think Tanks" necesitados de fondos intentan resucitar la idea de un ejército común europeo, antes de que la atención mediática vuelva a decaer o emigre hacia otras latitudes.

Las ideas de Borrell

Por supuesto, le tocaba al jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, lanzar un llamamiento para aprovechar la ocasión e impulsar la idea de una "Fuerza de Intervención Europea". Borrell se conformaría con 5.000 soldados para hacer realidad lo que el expresidente francés, Jacques Chirac, y el "premier" británico Tony Blair describían como "fuerzas militares creíbles" de la UE.

El responsable de Exteriores de la UE —a falta de uno de Defensa— eligió el diario 'New York Times' para exponer su idea. ¿El mensaje era para los norteamericanos o para los europeos?

El caso es que Borrell no especificaba claramente para qué podría servir ese embrión de ejército. Si su objetivo es solo servir para operaciones humanitarias debería quizá dirigirse más bien a la ONU.

Parece evidente que ningún gobierno alemán consentirá nunca desprenderse del paraguas norteamericano que les cobija desde el fin de la II Guerra Mundial. Está claro, a pesar de la electoralista ambigüedad de la canciller alemana, Angela Merkel, que Berlín no implicará a su ejército de juguete en operaciones militares junto a franceses, letones o griegos.

Ni Alemania, ni Francia

La ministra alemana de Defensa, Annegret Kramp-Karembauer, ya se lo advirtió a Macron el año pasado: "Europa nunca será capaz de sustituir a Estados Unidos en su papel esencial de garantizar la seguridad". El fiasco afgano no va a hacer cambiar de opinión ni de programa a unos políticos alemanes centrados en los comicios del 26 de setiembre. A los letones y los griegos, quizá sí.

Con la potencia militar británica fuera de la UE, ¿con quién puede Francia obtener adhesiones a un proyecto de independencia militar de EEUU que, en todo caso, como única potencia nuclear del grupo, solo parece formar parte de una filosofía política "neogaullista" más centrada en la autopropaganda de París que en la preocupación real? Lo que Francia querría es tener un ejército capaz de valerse por sí mismo sin necesidad de colaboración ni de los europeos ni de los norteamericanos, sin cuyos aviones de repostaje en vuelo sus cazas son inservibles en su lucha contra los yihadistas africanos.

¿Se imaginan una respuesta militar europea que necesite la aprobación de 27 gobiernos en pocas horas? No se puede poner en pie un ejército europeo cuando no existe una doctrina que guíe una política exterior común. No se puede pensar en una fuerza militar europea cuando no existe una política común para desarrollar la industria militar europea. La preferencia por los productos norteamericanos de muchos gobiernos europeos no obedece solo al poder y la presión del lobby militar-industrial del otro lado del Atlántico, sino también del auténtico desinterés por desarrollar una defensa autónoma.

Análisis: Un ejército de la UE: ¿el fin de la OTAN o una aventura en solitario poco realista con pocas posibilidades de éxito?

Mikhail Khodarenok*

Tras la desastrosa retirada de Estados Unidos de Afganistán, se han renovado los llamamientos para la creación de una fuerza militar de la Unión Europea. Pero, ¿podría tal proyecto de defensa colectiva significar el fin de la OTAN?

Durante más de 25 años, se han debatido ideas en la UE sobre la creación de una fuerza militar europea. Pero los funcionarios estadounidenses, comprensiblemente, se han mostrado cautelosos ante la posibilidad de que Europa obtenga una autonomía estratégica. Para los legisladores en Washington, la palabra "autonomía" aparentemente evoca imágenes de sus aliados que siguen su propio camino y persiguen políticas que van en contra de los intereses de Estados Unidos.

Cuando Francia y el Reino Unido desarrollaron iniciativas conjuntas de defensa en la década de 1990, la entonces secretaria de Estado de EE. UU., Madeleine Albright, dejó en claro a París y Londres que cualquier programa de este tipo debería llevarse a cabo preferiblemente bajo los auspicios de la OTAN y no fuera de ella. La alianza. En diciembre de 2000, el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, William Cohen, descartó la perspectiva de una "capacidad de defensa" europea como una amenaza para la propia existencia de la OTAN ". “No habrá un caucus de la UE en la OTAN”, afirmó . El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, reafirmó esa opinión esta semana, en una entrevista con The Telegraph, y opinó que la formación de una fuerza europea unida podría "debilitar a la OTAN" y "dividir Europa".

Hasta el día de hoy, Washington sigue sin entusiasmo por la posible autonomía estratégica europea en el ámbito militar. En 2019, la administración Trump envió una carta a la jefa de asuntos exteriores de la UE, Federica Mogherini, diciendo que Washington estaba "profundamente preocupado" por la aprobación de las reglas del Fondo Europeo de Defensa y la política de Cooperación Estructurada Permanente (por la cual 25 de las 27 fuerzas armadas nacionales de los Estados miembros de la UE persiguen la integración estructural) "produciría duplicación, sistemas militares no interoperables, desviación de los escasos recursos de defensa y competencia innecesaria entre la OTAN y la UE".

Al igual que Albright y Cohen antes que ellos, los funcionarios de la administración Trump recordaron a los líderes europeos que la OTAN, no la UE, es la alianza militar occidental sin igual que se encarga exclusivamente de preservar la integridad territorial, la libertad y la paz en el continente europeo.

Si bien Washington está dispuesto a apoyar a sus aliados europeos en la construcción de fuerzas armadas más efectivas y en asumir una mayor responsabilidad por la defensa del continente, solo lo hará si estos esfuerzos se llevan a cabo dentro del marco de la OTAN, uno que sea totalmente dependiente de Estados Unidos. Es decir, Estados Unidos está interesado en reforzar las defensas de Europa, pero no hasta el punto de que el continente deje de seguir su ejemplo.

Formación de un ejército europeo: aspectos militares

Cabe señalar que, por ahora, no se ha puesto a disposición para el escrutinio público ningún plan aprobado para el establecimiento de una fuerza de defensa europea conjunta. En otras palabras, no se ha determinado la composición de dicha fuerza, no se ha establecido su fuerza en tiempos de paz y de guerra, se desconoce su estructura organizativa y no hay información sobre su posible despliegue en varios teatros de operaciones. Esto fue confirmado por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien declaró "No hemos visto ningún detalle".

Si se toma en serio la empresa de construir el propio ejército de Europa, lo único que inevitablemente seguiría es la duplicación de estructuras y la superposición de esfuerzos con los de la OTAN. Por ejemplo, las fuerzas armadas conjuntas de Europa requerirían un cuartel general equipado con todas las unidades organizativas y departamentos; oficinas operativas, de inteligencia y de movilización; oficinas de comunicaciones; y otras estructuras, hasta el departamento de topografía militar y el servicio de hidrometeorología.

Sin embargo, organismos similares ya están presentes, en diversos grados, en la estructura organizativa de la OTAN. Lo que plantea de inmediato esta pregunta: ¿cuál es, entonces, el punto de crear un comando militar paralelo? En todo caso, esto aumentaría significativamente la cantidad de personal administrativo. Y si se establece, ¿cómo se gestionará exactamente la interacción entre el nuevo ejército europeo y la actual Alianza del Atlántico Norte? ¿Quién estaría subordinado a quién, de qué manera y sobre qué cuestiones?

Supongamos que la UE logra establecer un cuartel general para su nuevo ejército. Luego, el cuartel general comienza a llevar a cabo sus funciones principales, incluida la planificación estratégica, que es una parte fundamental de la preparación de cualquier fuerza para realizar operaciones militares. La planificación estratégica es el proceso de desarrollar un conjunto de documentos que definen los objetivos militares y las misiones asignadas a cualquier fuerza, incluido su contenido, la secuencia de operaciones y los métodos que se utilizarán. También cubren los activos y recursos necesarios para las operaciones, el despliegue y coordinación de grupos armados estratégicos, y el apoyo y gestión integral de estos grupos para lograr con éxito los objetivos políticos identificados en el conflicto militar en cuestión.

Esto nos lleva, una vez más, a una contradicción: ¿cómo se conciliarían las actividades de cualquier comando militar europeo con las de la OTAN de naturaleza similar? ¿Qué sentido tiene duplicar esfuerzos? Y eso es solo la punta del iceberg. Hay una serie de problemas similares cuando se trata de reunir fuerzas armadas y planificar operaciones. Europa también tendría que establecer su propio sistema de preparación para el combate y preparación para la movilización, competencia operativa y entrenamiento de combate, así como resolver el problema de la disponibilidad de equipo técnico y la logística.

Hasta ahora, no hemos escuchado a un solo proponente de un ejército europeo abordar estos temas, ni siquiera en detalle, sino solo en términos generales. Por lo tanto, Stoltenberg tenía razón cuando dijo: "Doy la bienvenida a más esfuerzos europeos en defensa, pero eso nunca podrá reemplazar a la OTAN".

Y luego viene la cuestión crítica: el poder militar de la OTAN se debe en gran medida a las fuerzas armadas de Estados Unidos. Podemos comparar la OTAN con nuestro sistema solar, en el que el Sol contiene la mayor parte de las "cosas": representa el 98% de la masa del sistema solar. Lo mismo ocurre con la OTAN: la proporción de las capacidades operativas y de combate de las fuerzas estadounidenses, en comparación con otros ejércitos dentro de la OTAN, es aproximadamente la misma.

El dominio de Estados Unidos es particularmente evidente en áreas como la inteligencia (de todo tipo) y los sistemas de alerta temprana de ataques con misiles nucleares. Baste decir que más de la mitad de los 2.000 vehículos orbitales que rodean la Tierra en este momento pertenecen a Estados Unidos. Un ejército europeo capaz de participar en operaciones militares de alta tecnología es impensable sin estos elementos estructurales de importancia crítica. Cualquier político europeo sensato lo sabe perfectamente.

Además, todos los esfuerzos organizativos y de otro tipo implicados en el establecimiento de un ejército europeo cuestan dinero; de hecho, mucho dinero. El proyecto requeriría una inversión a gran escala, mientras que el resultado es cuestionable. No está claro dónde se puede obtener este dinero.

Descansar las mentes europeas

Es muy poco probable que las iniciativas de la UE para construir un ejército europeo consolidado, que comprenda las fuerzas armadas de todo el continente, vayan más allá de la formación de fuerzas de despliegue rápido. Como ya sabemos, los primeros pasos prácticos con ese fin se darán en noviembre de este año como parte del nuevo concepto de seguridad europeo, denominado Brújula Estratégica. Se espera que esta estrategia, y por lo tanto todos los planes para formar fuerzas de despliegue rápido dentro de la UE, se ratifiquen y adopten en marzo de 2022. Supuestamente, la unidad comprenderá alrededor de 5.000 soldados .

Finalmente, ¿qué significa todo eso para Moscú? Algunos miembros de la clase política de Rusia creen que es posible utilizar los desacuerdos existentes entre los estados miembros de la OTAN en beneficio de Moscú, y otros creen que la OTAN podría estar al borde de una ruptura. Sin embargo, también hay una amplia evidencia de que ninguno de estos, o escenarios similares, es plausible, y es muy poco probable que la OTAN sufra grandes conmociones en el futuro previsible.

* comentarista militar de RT.com. Es un coronel retirado. Se desempeñó como oficial en la dirección operativa principal del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia.

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