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Una diputada ecologista holandesa ha sugerido restringir las cirugías para pacientes mayores de 70 años, permitiendo que los geriatras decidan si operan o no e incluso si continúan brindando tratamiento a los pacientes a partir de esa edad. La presidenta de la asociación holandesa de Geriatría Clínica apoya la medida.

En dicho país, las personas nacidas después de 1955 solo recibirán una pensión estatal cuando tengan 67 años y 3 meses. Se espera que este límite aumente a los 70 años medida que la población envejece. La esperanza de vida es en la actualidad ligeramente superior a 81.

Ellemeet insistió en que solo está interesada en brindar a los ancianos la mejor atención posible. «No se trata de ahorrar dinero», dijo, sino de evitar el «tratamiento excesivo», porque las operaciones no siempre son beneficiosas e incluso pueden poner una presión indebida en el paciente.

Sin embargo, la lógica de su propuesta se basa en la rentabilidad. Subrayó que el 70 por ciento de los pacientes en los hospitales holandeses tienen más de 70 años, sugiriendo que no deberían recibir el mismo tratamiento que los pacientes más jóvenes. La diputada señaló que debería establecerse un proceso de detección cuando se considera un tratamiento avanzado y costoso, lo cual incluye operaciones cardíacas, tratamiento del cáncer, diálisis renal y similares.

«El problema central es este: ¿Qué estamos haciendo con el paciente? Hospitalización, anestesia, dolor y un aluvión de drogas. La investigación muestra que el tratamiento excesivo de los pacientes ancianos sigue siendo un hecho cotidiano», dijo.

En términos concretos, la voluntad del paciente de seguir viviendo y luchando ya no desempeñaría el papel determinante, que quedaría a cargo de la opinión de un geriatra sobre cuáles serían las expectativas de calidad de vida del paciente. Detener el tratamiento equivaldría a «aumentar la calidad de vida del paciente», explicó HannaWillem, presidenta de la asociación holandesa de Geriatría Clínica, que apoya la sugerencia de Ellemeet.

Sobre el concepto de paramoralismos podemos leer lo siguiente en La PonerologiaPolitica:

La convicción de que existen valores morales, y de que algunas acciones violan las reglas de la moral, es un fenómeno tan común y antiguo que parecetener cierto sustrato a nivel del legado instintivo del hombre (a pesar de no sertotalmente adecuado para determinar la verdad moral), y no limitarse a siglos de experiencia, cultura, religión y socialización. Por ende, toda insinuación incluida dentro de preceptos morales es sugestiva, aun cuando el criterio "moral"utilizado constituye una invención ad hoc. Mediante el uso de dichos paramnoralismos a modo de sugestiones activas, es posible entonces demostrar que unacto es moral o inmoral...

[...]El paramoralismo evade de manera bastante astuta el control de nuestro sentido común, lo que a veces conduce a la gente a aceptar a aprobar comportamientos que son evidentemente patológicos[...]

Las afireacciones y las sugerencias paramoralistas, acompañan con tanta frecuencia diferentes tipos de mal, que parecen irremplazables. Desafortunadamente, inventar nuevos criterios morales y convenientes se ha convertido un fenómeno frecuente tanto en individuos como en grupos opresores y enfisemas políticos patológicos[...]

En septiembre pasado, un estudio señaló que las personas de más de 65 años representan la mitad de todos los costos de salud en Holanda. Una de cada cinco personas tiene más de esa edad. Para el 2030, se espera que la proporción alcance uno de cada cuatro.

Cruda realidad: La “progresista” Islandia elimina a los Down y llora públicamente la 'muerte' de un glaciar

Candela Sande

Cuando oigo a nuestros socialistas poner como modelo a los países escandinavos -que, la verdad, están ya para presumir poquito-, no pienso en Dinamarca, sino en Islandia, la isla donde toda locura de la modernidad parece haber arraigado con fuerza.

Cuando los mismos tipos que se ufanan de haber acabado con el Síndrome de Down por el sencillo procedimiento de matar a todos los individuos afectados antes de que nazcan -algo que puede aplicarse a cualquier condición- celebran una funeral de Estado por la 'muerte' de un glaciar, una no sabe si está ante un país o ante una sangrante parodia de la postmodernidad.

En realidad, Islandia es ambas cosas. Cuando oigo a nuestros socialistas poner como modelo a los países escandinavos -que, la verdad, están ya para presumir poquito-, no pienso en Dinamarca, sino en Islandia, la isla donde toda locura de la modernidad parece haber arraigado con fuerza.

Veamos el caso. El pasado domingo, la primera ministra islandesa, Katrin Jokobsdottir, acompañada por otros líderes políticos, científicos y activistas medioambientales celebró un "funeral" por la muerte de un glaciar, el Okjökull, u Ok, en Borgarfjörður, de unos setecientos años de antigüedad. La idea es que se trata de la primera 'baja' del Cambio Climático en una tierra en la que si algo no falta son glaciares.

Se puso una placa y se firmó un certificado de defunción y todo, siguiendo el experto diagnóstico del geólogo Oddur Sigurðsson. Naturalmente, no se pudo certificar la hora de la muerte, y de hecho Sigurðsson lo dio por finiquitado hace cinco años. Tampoco es que haya desaparecido, sino que ha dejado, al parecer, de moverse, que es lo que debe hacer todo glaciar que quiera seguir considerándose vivo.

"Tenemos que aceptar que lo que está sucediendo no está bien", dijo en su discurso fúnebre la primera ministra. "Hay que detenerlo. Hay que tomar todas las medidas necesarias".

En la placa, además de decirse que es el primer glaciar islandés que pierde su condición de tak y que se prevé que en doscientos años todos los glaciares sigan el mismo camino, se añade que el monumento "es para reconocer que sabemos lo que está pasando y lo que hay que hacer".

¿En serio? ¿De verdad saben lo que está pasando? ¿Y lo que hay que hacer?

Tengo malas noticias para los deudos del llorado Ok: este querido planeta nuestro ha creado y eliminado glaciares como Ok como quien lava. Ha pasado por los cambios climáticos más brutales y extremos, provocando extinciones de más del noventa por ciento de las especies antes de que el hombre apareciese en escena. Zonas que hoy son desiertos fueron en un tiempo lujuriantes selvas tropicales; regiones hoy de clima suave estuvieron en su día cubiertas de hielo. La idea de que podemos 'parar' un proceso que lleva eones en marcha con desprecio olímpico de las especies que pueblen el planeta deja lo de la Torre de Babel en un ejemplo de humildad y objetivos realistas.

El clima nunca ha dejado de cambiar, la naturaleza desconoce la «stasis«; no es un museo ni un zoo ni un solario. Incluso la idea de la especies protegidas lleva a menudo a que se conserven artificialmente, y en números a veces absurdos, animales que quizá la naturaleza -por así decir- había marcado por su cuenta para la extinción.

No hay modo de habitar una Tierra donde el clima sea siempre igual y donde el hombre no tenga influencia alguna sobre su entorno natural. Sin nuestra especie, la naturaleza seguiría cambiando sin cesar, extinguiendo miriadas de especies, generando otras, alterando el clima, que en nuestro planeta se mueve de glaciación en glaciación, con el respiro de los periodos interglaciales.

Pero si no se puede 'parar' el cambio climático, sí se puede hacer desaparecer poblaciones enteras. Como los afectados por el Síndrome de Down. Un Estado es una organización lo bastante poderosa para conseguir eso, como demostraron benefactores de la Humanidad como Stalin, Pol Pot o el rey Leopoldo de Bélgica.

Es lo que están haciendo los islandeses: acabando con una condición física mediante un procedimiento muy poco sofisticado médicamente pero muy eficaz: matando a los sujetos que lo presenten. Puede ser un modo de acabar con un montón de condiciones que se consideren indeseables, desde la ceguera a la peste bubónica. Muerto el perro se acabó la rabia, ¿no?

Y esta es la gente; este, probablemente, nuestro futuro: llorar pública y oficialmente por la 'muerte' de un accidente geográfico -de los que se han creado y desaparecido incontables en la larga historia del planeta-, mientras organizamos genocidios silenciosos de quienes no se ajustan a criterios de perfección nazis que, inevitablemente, se harán cada día más estrictos.

Corrompiendo a la juventud: La revista 'Teen Vogue' usa Snapchat para enseñar a menores cómo abortar

La versión juvenil de la popular revista Vogue publicó hace poco una noticia sobre cómo abortar a través de la red social Snapchat. El contenido anima a los menores a contarles a sus padres su deseo de abortar, si esto no funciona, dan claves para abortar.

La revista Teen Vogue recientemente publicó contenido en Snapchat explicando a los adolescentes cómo abortar. Bajo el nombre «Cómo obtener un aborto si eres un adolescente» publicaron contenido reutilizado de un artículo que publicó la revista el pasado mes de junio.

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« Imagínate esto: Tienes 16 años, estás embarazada y no quieres tenerlo. ¿Cómo puedes tener un aborto si eres menor de 18 años? Lee hasta e final para saber más… »

El contenido alienta a los adolescentes menores de edad a contarles a sus padres su deseo de abortar porque «no importa cuáles sean los puntos de vista abstractos de sus padres, podrían comportarse con mucha más ternura cuando su propio hijo necesita acceso a la atención del aborto». Sin embargo, si esa no es una opción viable, la revista muestra a los adolescentes los pasos que deben seguir para interrumpir un embarazo, según publica CBN News.

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« Tener acceso al aborto debería ser tu derecho, sin importar lo que opinen tus padres. Desafortunadamente, no todas las legislaciones están de acuerdo con esto, por lo que el primer paso es conocer las leyes de tu país cuando se trata de conseguir el consentimiento paterno. »

Elizabeth Johnston, autora del blog ActivistMommy, reprendió a la revista por aconsejar a las niñas sobre «cómo abortar sin que sus padres pro-vida lo sepan». «Los niños no nacidos no tienen derechos, pero los adolescentes deben tener todo el derecho a la autonomía corporal, incluido el consentimiento para procedimientos peligrosos e irreversibles como el aborto sin la participación de sus padres», escribió.

El artículo de Teen Vogue fue escrito por Nona Willis Aronowitz, quien estaba respondiendo una serie de preguntas a una niña de 16 años no identificada que tenía miedo de decirles a sus padres que quiere interrumpir su embarazo porque son provida. Johnston notó el hecho de que la adolescente, a pesar de los puntos de vista de sus padres, recurrió a una revista secular para recibir consejos sobre el aborto «debería ser una gran llamada de atención para cada uno de nosotros».

Teen Vogue es una revista que comenzó como una versión especial de la revista Vogue para un público más joven. Da consejos de aborto, belleza y reportajes sobre jóvenes famosos. Es publicada por Condé Nast Publications.

Globalista Trudeau: el aborto ilimitado hasta los 9 meses de gestación es un “derecho humano”

Gemma J.A.

El líder abortista de la comunidad internacional, Justin Trudeau lo hizo de nuevo. Desde el pasado de mes de junio 2019, quedó en evidencia que el Primer Ministro de Canadá Justin Trudeau se unió al bando de PlannedParenthood, Marie Stopes, Soros y Hollywood para instaurar la industria lucrativa del aborto en la comunidad internacional manifestando que Canadá invertirá 1.4 mil millones anuales para promover el aborto en mujeres y niñas.

Como si no fuera suficiente sigue insistiendo: ha declarado que Irlanda debe tratar el aborto como una cuestión de «derechos humanos». Durante la reunión de tres días en Canadá, entre Trudeau y Leo Varadkar, el taoiseach irlandés, los dos líderes hablaron sobre el plan de Varadkar de celebrar un referéndum el próximo año para derogar la Octava Enmienda a la constitución irlandesa, que protege el derecho a la vida del niño por nacer.

«Discutimos el tema del aborto, que sé que es un tema importante para muchos activistas por los derechos de las mujeres en Canadá», dijo Varadkar. «Actualicé al primer ministro sobre nuestros planes de celebrar un referéndum el próximo año para dar al pueblo de Irlanda la oportunidad de eliminar nuestra prohibición constitucional sobre el aborto, si así lo desean».

Canadá tiene uno de los regímenes de aborto más permisivos del mundo con el aborto permitido hasta el nacimiento y por cualquier motivo. Trudeau también ha dejado en claro que todos los parlamentarios de su Partido Liberal deben votar con el lado pro-aborto en cualquier proyecto de ley, independientemente de sus creencias personales, un ataque directo a la libertad de objeción de conciencia, libertad de culto y libertad de expresión.

"Derechos Fundamentales"

Trudeau manifestó que los mal llamados "derechos reproductivos" son derechos humanos fundamentales.

"Sobre el tema de los derechos reproductivos, compartí nuestra perspectiva de que los derechos reproductivos para las mujeres son parte integral de los derechos de las mujeres en general y los derechos de las mujeres son derechos humanos y lo alenté a considerarlo como una cuestión de derechos fundamentales para las mujeres y tuvimos un buena discusión sobre eso."

Una total desvergüenza intelectual la del Primer Ministro Canadiense, en donde no sólo promueve la muerte de seres humanos en gestación sino que se atreve a recurrir a las manipulaciones del discurso político a fin de instaurar el negocio abortista. ¿Cómo va a ser un derecho reproductivo un acto cuyo fin deliberado es eliminar la reproducción que ya se dió?

Cruel propaganda elitista: ¿Quieres luchar contra el cambio climático? No tengas hijos

Iñaki Berazaluce. Público

Si quieres luchar contra el calentamiento global, moderar tu consumo de carne puede ayudar. Y reducir o eliminar todos esos vuelos de avión superfluos, como están haciendo muchos escandinavos, tampoco viene mal. Pero si de verdad quieres combatir el cambio climático desde su raíz, lo mejor que puedes hacer es ir hoy mismo a la clínica de fertilidad más cercana y hacerte la vasectomía o la ligadura de trompas: cuantos menos humanos haya en el planeta, menos impacto soportará, no solo el clima sino todos los recursos, desde el agua dulce hasta los combustibles fósiles.

Comentario: Para los amos del mundo queda el poder tener descendencia y comer carne. A los pobretones y precarizados laboralmente con salarios de miseria les quedará mirar a sus señores por televisión y móviles, no viajar, malvivir en infraviviendas en una sociedad dividida y enloquecida por ideologías propias de esquizoides, eso sí, con terminologías en inglés, que da otra apariencia al panorama desolador. Un mundo dominado por psicópatas:

Esta infografía ha sido elaborada por la revista EnviromentalResearchLetters a partir del informe 'Theclimatemitigation gap' de los investigadores Seth Wynes (Universidad de British Columbia) y Kimberly Nicholas (Universidad de Lund). En él se enumeran las maneras más efectivas que tenemos las personas de mitigar el aumento global de las temperaturas. De menor a mayor:

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Acciones de bajo impacto:

-Reemplazar las bombillas por otras de bajo consumo
Acciones de impacto medio:
-Lavar la ropa a mano
-Reciclar
-Lavar la ropa en agua fría
-Reemplazar el coche convencional por un híbrido
Acciones de alto impacto:
-Adoptar una dieta vegetariana
-Desprendernos también del coche eléctrico
-Consumir energía renovable
-Evitar un vuelo transatlántico al año
-Vivir sin coche
-Tener un hijo menos

Esta última acción (reducir nuestra descendencia) es, con mucho, el acto más importante que podemos hacer (o no hacer, mejor dicho) para mitigar el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, en tanto "las emisiones acumulativas de nuestros descendientes disminuyen sustancialmente si se reducen las emisiones de cada país". Cada hijo extra aporta 55 toneladas de CO2 a la atmósfera al año, en tanto un vuelo transatlántico "apenas" supone 1,7 toneladas de CO2, 30 veces menos.

La relación entre el aumento de la población y el de las temperaturas es lineal y está de sobras comprobado. Esta otra gráficaelaborada por Enerdata en 2015 muestra cómo las emisiones de CO2 a la atmósfera empiezan a crecer en los albores de la Revolución Industrial (1850), explotando un siglo después, en 1950, con el 'boom' demográfico. Aunque el crecimiento de la población se ha moderado en este siglo y posiblemente se estabilice en torno a 2080. para entonces puedes ser demasiado tarde, porque la inercia del calentamiento por las emisiones pasadas es ya imparable. Es el Antropoceno, amigos.

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Como dejó escrito el estudioso Travis Rieder en 'Ingeniería de población y la lucha contra el cambio climático', como se titula un trabajo académico que recoge los puntos principales del libro 'Toward a Small FamilyEthic':

"Al procrear no sólo estamos creando una nueva persona que emitirá gases de efecto invernadero sino que además esa persona puede procrear a su vez (...) Si reducimos las tasas de natalidad hasta las proyecciones de "baja fertilidad" de la ONU supondrá una reducción anual de 5.100 millones de toneladas de carbón para 2100".

Análisis: Cuando los ricos sí pueden contaminar

Pascual Serrano

La propuesta de los socialdemócratas alemanes y Los Verdes, apoyada también por sectores de la Unión Cristianodemócrata de Angela Merkel, de subir el IVA a la carne del 7% al 19% para que se reduzca su consumo por razones ecológicas nos da pie a una importante reflexión. Si observamos bien, está siendo recurrente en el capitalismo acudir al sistema impositivo como mecanismo de protección medioambiental: subir impuestos a la gasolina, pagar por las bolsas de plástico...

Esa política aparenta ser progresista y, por supuesto, plausible desde el punto de visto ecológico, pero olvidamos que, en esencia, se trata de iniciativas que, una vez más, se basan en permitir que quienes tengan dinero puedan hacer algo (contaminar) que no pueden hacer los que no lo tengan. Los ricos son los que pueden tener grandes coches que emitan muchos gases, despilfarrar el plástico que consideren y, por supuesto, comerse los chuletones que ahora quieren encarecer. Para los no pudientes todo eso se ha acabado.

Es como si las emisiones de contaminantes de los coches ya no lo fueran tanto después de haber pagado impuestos, o las bolsas de plástico no hicieran daño en nuestros mares si proceden de un adinerado que pagó por ellas. O si contribuyéramos mejor al hambre del mundo impidiendo que los pobres comieran pollos aumentando el IVA mientras los ricos pueden seguir comiendo langosta en un restaurante. No, eso no es ecologismo, es más capitalismo y desigualdad social.

"Los ricos son los que pueden tener grandes coches que emitan muchos gases y comerse los chuletones que ahora quieren encarecer".

Se me podrá argumentar que con este sistema impositivo se reduce el consumo y la contaminación, por tanto, es indiscutible al eficacia de la medida. Pero se trata de una reducción clasista, algo que se nos olvida al llevar años inmersos en un sistema que establece las medidas coercitivas y punitivas mediante dinero y, por tanto, desiguales porque dependen mucho del dinero del que uno disponga: no es lo mismo una multa de 200 euros para un desempleado que para un banquero.

El mantra de las libertades individuales impuesto por la mentalidad neoliberal ha logrado consolidar la idea de que no hay que prohibir nada, basta con la imposición fiscal, que es algo así como prohibir solo para los pobres y permitir que puedan seguir haciendo los ricos. Si de verdad necesitamos disminuir la emisiones de gases contaminantes, el uso de plásticos o el consumo de carne habría que establecer regulaciones no clasistas. Es decir, prohibir en determinadas circunstancias o permitir solo en casos excepcionales. Pero para todos, no solo para los que no tengan dinero para el impuesto. Nadie puede pensar que sea razonable que si pagas puedas matar especies protegidas, talar árboles centenarios o verter tu basura a los ríos.

Las medidas que sean necesarias deben imponerse sin diferenciación del bolsillo de los ciudadanos. Un ejemplo, en Cuba el consumo de carne de res está limitada, prácticamente prohibida en el mercado libre. La razón es sencilla, no disponen de grandes extensiones de tierra para esa ganadería y la producción es poca. El mercado lo hubiera resuelto como lo hace siempre, subiría el precio y solo los ricos comerían esa carne, sin embargo, el Estado cubano ha considerado que no deber ser ese el criterio. Debe haber un sector ganadero mínimo para producir leche para distribuir gratuitamente a los niños evitando que esas vacas se las coman los ricos. Y se debe reservar la poca producción a enfermos, ancianos o sectores que, según criterios médicos deben alimentarse con carne de res.

Nuestra visión neoliberal dirá que se trata de una prohibición dictatorial, qué barbaridad prohibir comer carne de vaca y sancionar a quien lo haga. Cuando en realidad es aplicar criterios sociales y humanos en lugar de criterios de poder adquisitivo, algo que ya nos resulta muy ajeno en nuestras sociedades impregnadas de un clasismo que dice quién puede viajar, quién puede comer qué productos, quién puede bañarse en la playa o quién puede respirar aire puro.

Olvidamos que en el capitalismo las prohibiciones son constantes cuando no se dispone de dinero, pero ya se puede presentar como libertad. Y así, en nombre de buenas intenciones, logran imponer prohibiciones para los pobres y privilegios para los ricos.