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The Saker

El evento definitorio para los Estados Unidos

No hay duda de que la operación de falsa bandera del 9/11 (¡ahora incluso admitido (por implicación directa) por el National Institute of Standards and Technology – NIST!) fue un punto de inflexión, un evento seminal en nuestra historia. Mientras millones (o incluso miles de millones) observaban con horror cómo ardían las torres gemelas, un pequeño grupo de agentes del Mossad estaba en las inmediaciones y bailaba en una alegría desbordante. ¿Por qué exactamente estaban bailando estos israelíes? ¿Seguramente que en esta expresión espontánea de euforia había algo más que precisamente Schadenfreude? Teniendo en cuenta que estos tres israelíes danzantes eran solo la punta de un iceberg mucho más grande, podemos estar seguros de que había muchas más personas bailando de alegría ese día, especialmente en Israel.

¿Por qué estos agentes del Mossad estaban tan felices? La respuesta es obvia: el 11 de septiembre puso las siguientes nociones al frente y al centro de las preocupaciones de la mayoría de las personas en los Estados Unidos:

  • Estamos bajo ataque y en grave, inminente, peligro.
  • El Islam quiere destruir nuestra forma de vida.
  • Los que hicieron el 11 de septiembre también quieren destruir a Israel.
  • Necesitamos pedir a los israelíes que compartan su “experiencia” en el tratamiento del terrorismo islámico.
  • Las leyes draconianas y los nuevos poderes policiales deben ser aprobados para protegernos del asesinato en masa.
  • Si no estás con nosotros, entonces estás con los terroristas.

Casi una década antes del 9/11, en 1992, Francis Fukuyama nos explicó que la propia historia estaba llegando a su fin, mientras que Samuel P. Huntington nos explicó en 1996 que estábamos presenciando un “choque de civilizaciones”. Este tipo de investigación “académica” creó el perfecto trasfondo político para una percepción ya bastante inquietante del venidero año 2000. En 2001, cuando se desató el infierno, el público en general ya estaba bien preparado para ello (al igual que las élites anglosionistas, que ya habían preparado la enorme “Ley Patriota” mucho antes de que cayeran las Torres Gemelas).

El 11 de septiembre fue tanto la culminación de un significativo esfuerzo preparatorio como el detonante de una década o más de guerras.

Aún así, todo este inmenso esfuerzo para moldear las percepciones de Occidente no fue lo suficientemente bueno como para inculcar la mentalidad suficientemente histérica en la mayoría de la gente, a pesar de los mejores esfuerzos del legado Siomedia para explicarnos que Bin Laden decidió que “nosotros” éramos los próximos en la fila para algún tipo de horrible ataque terrorista (posiblemente nuclear). Dentro de los EEUU, el constante infundimiento de temor por parte del legado Siomedia provocó el pánico histérico adecuado, mientras que en el resto del mundo las cosas no iban tan bien. Especialmente no en Europa (que era vitalmente necesaria como una hoja de parra para simular que la GWOT -Global War on Terrorism- no era una cosa estadounidense-israelí, sino que había una gran “coalición de voluntarios” formada por los mejores y más brillantes países del mundo). Se necesitaba algo más, más grande y mejor, y, por supuesto, se encontró: un éxodo masivo de inmigrantes mal educados, la mayoría de ellos de países musulmanes.

Mientras la GWOT (totalmente ficticia y, por lo tanto, totalmente fracasada) se estaba agotando, los anglosionistas dirigieron su mirada hacia Libia y su líder, el coronel Muammar Gaddafi. Gaddafi había advertido que a menos que Europa estuviera dispuesta a pagarle a Libia para que contuviera a los muchos millones de refugiados africanos, se produciría una gran catástrofe. Explicó que “mañana Europa ya no será europea, e incluso negra, ya que hay millones que quieren se parte de ella”, “no sabemos qué sucederá, cuál será la reacción de los europeos blancos y cristianos frente a esta afluencia de africanos hambrientos e ignorantes” y “no sabemos si Europa seguirá siendo un continente avanzado y unido o si será destruida, como sucedió con las invasiones bárbaras”.

Los anglosionistas escucharon su mensaje en voz alta y clara y procedieron de inmediato (¡e ilegalmente!) a derrocar y asesinar brutalmente a Gaddafi (aún no está claro cuántos israelíes estaban bailando el día en que fue asesinado el Coronel Gaddafi). Casi exactamente una década después del 11 de septiembre, los sionistas finalmente tuvieron su “evento catastrófico y catalizador, como un nuevo Pearl Harbor“, pero esta vez la víctima fue todo el continente europeo.

El evento definitorio para Europa

El efecto de lo que solo se puede llamar una “invasión” de inmigrantes fue enorme, por decir lo menos. Incluso antes de que comenzara esta última invasión, Europa ya había sufrido muchas consecuencias negativas de las oleadas anteriores de emigrados (rumanos, gitanos, albaneses, tunecinos, marroquíes, argelinos, africanos subsaharianos, turcos, tamiles, kurdos, latinoamericanos -durante los años del terror patrocinados por EEUU en América Latina-, etc., e incluso antes de ellos estaban los españoles, portugueses e italianos (quienes, al menos, se adaptaron magníficamente a su nuevo lugar de residencia). Pero esa nueva ola fue mucho más grande y mucho más más peligrosa que cualquier otra anterior. Una enorme, masiva, crisis de inmigración resultó en la mayoría de los países europeos.

¿Puedes adivinar lo que sintieron los europeos? Ellos sintieron que:

  • Estamos bajo ataque y en grave, inminente, peligro.
  • El Islam quiere destruir nuestra forma de vida.
  • Los que hicieron Charlie Hebdo y todos los otros ataques terroristas en Europa también quieren destruir a Israel.
  • Necesitamos pedir a los israelíes que compartan su “experiencia” en el tratamiento del terrorismo islámico.
  • Las leyes draconianas y los nuevos poderes policiales deben ser aprobados para protegernos del asesinato en masa.
  • Si no estás con nosotros, entonces estás con los terroristas.

¿Suena familiar?

Si es así, es porque es así.

En términos de métodos y medios, el 11-S y la invasión de Europa por hordas de inmigrantes no podrían ser más diferentes. Pero en términos de resultados, lograron resultados muy similares.

¿Rusos y musulmanes, a qué temes más?

La elección de Trump fue algo totalmente inesperado para los anglo-sionistas (¡y también para el propio Trump!) que agarró a todos por sorpresa. En su típicamente infinita arrogancia, los neocons estaban seguros de que Hillary ganaría y se quedarían con el total control de los EEUU, pero el pueblo estadounidense decidió mostrarles un dedo grande, colectivo, medio, y votar por el “impensable” e “imposible” candidato. Y dado que los neocons difícilmente podían culpar a Bin Laden o al-Qaeda por la victoria de Trump, rápidamente inventaron el pato “interferencia rusa”, el cual tenía el adicional efecto secundario beneficioso de que podía justificar gastar aún más dinero en la guerra contra una muy real y poderosa Rusia que en la guerra contra un “al-Qaeda” bastante nebuloso. El hecho de que Rusia no tenga motivos para atacar a nadie, y menos a los Estados Unidos, no hizo ninguna diferencia aquí. Todo lo que se necesitaba para “probar” (bajo el  “estándar de evidencia Skripal” de “altamente probable”) que los rusos son una terrible amenaza era traer las absolutamente ridículas banderas falsas de Skripal combinadas con algunos ataques químicos imaginarios de “animal Assad”. Y, por supuesto, cuando EEUU sufrió su última debacle militar en Siria, los neocons también podrían culpar por todo ello a Rusia. Como dicen, “una mano lava a la otra”. Inicialmente, el cuco ruso se veía incluso más sexy que el islámico, pero luego Putin y Rusia, en tanto se negaron firmemente a comerse cualquiera de los muchos cebos que se les arrojaron, la amenaza “islámica” se convirtió en más sexy nuevamente. Después de todo, los rusos son (en su mayoría) blancos y (en su mayoría) cristianos, por lo que no son tan aterradores. ¡¿Pero los musulmanes?! Pregúntele a un occidental típico lo que sabe sobre el Islam y a Ud. le contestarán con una larga lista de males, algunos basados ​​en la realidad, otros completamente imaginarios. Además, el mundo musulmán es tan grande y tan diverso, que es fácil encontrar cosas horribles sobre él, ¡incluso reales! La mentira aquí es principalmente una de omisión. Específicamente, dos cosas nunca se dicen:

  • Ese takfirismo es una facción minoritaria del Islam y mucho antes de matar a todos los “infieles” y “cristianos”, los takfiríes primero quieren matar a todos y cada uno de los musulmanes (la gran mayoría) que se atreven a estar en desacuerdo con su interpretación del Islam.
  • Que todos los grupos terroristas takfiríes están federados, organizados, financiados, entrenados e incluso protegidos por el Imperio Anglosionista (como se ha visto muchas veces en Siria cuando Estados Unidos protegió, transportó, brindó atención médica, reabasteció e incluso coordinó a las diversas franquicias de Al Qaeda en Siria). Eso también fue cierto para Chechenia, Croacia, Bosnia y Kosovo.

Este último punto es tan importante que lo repetiré nuevamente: en la medida en que exista una “amenaza islámica” para Occidente, es una “amenaza” completa y totalmente creada y controlada por los líderes del Imperio Anglosionista. ¿Quieres pruebas? Hay muchas, pero mi favorita son los pasaportes que se encuentran junto a las ruinas humeantes de las Torres Gemelas o el pasaporte dejado en el automóvil justo antes del ataque de Charlie Hebdo. ¡Qué bonito es para los “terroristas islámicos” asegurarse de que sean identificados de manera rápida y “convincente”! También está el hecho “menor” de que todos esos “terroristas islámicos” aparentemente tienen vínculos con los servicios de seguridad occidentales (¡diablos, algunos incluso viajaron a Israel!). En cuanto al estilo de vida de estos “terroristas islámicos”, en cada caso son cualquier cosa menos islámicos (¡lo que el legado Siomedia y varios “expertos” sionistas siempre explican como parte de una “táctica de engaño” que no debe identificarse a pesar del hecho de que cada uno de los llamados “terroristas islámicos” fue, por supuesto, no solo “identificado”, sino incluso “desarrollado” activamente por los servicios de seguridad occidentales!).

La verdadera naturaleza de la amenaza que enfrenta la humanidad está bastante bien ilustrada por esta imagen que encontré en algún lugar de Internet. ¿No convencido? Prueba este experimento mental. Por unos minutos, simplemente asume que wahabismo=imperialismo=sionismo y luego ve si el mundo en que vivimos tiene sentido para usted. Luego, asuma que el wahabismo es sui generis, que el imperialismo es algo de lo que los molestos rusos son culpables, y que el sionismo es absolutamente maravilloso. Ahora mira si el mundo en que vivimos tiene sentido para ti.

A menos que seas severamente desafiado, el modelo correcto es bastante obvio, supongo.

Por supuesto, como todos los eslóganes o atajos conceptuales, wahabismo=imperialismo=sionismo simplifica enormemente una realidad mucho más compleja y toma unos pocos “atajos” intelectuales. Pero, en su esencia, es una interpretación cruda pero fundamentalmente correcta del mundo en el que vivimos. Lo único que agregaría a esa lista sería un “= terrorismo” al final.

Entonces, ¿qué pasa con Rusia en todo esto?

Evidentemente, Rusia es el único país del planeta que puede convertir a todos los Estados Unidos en cenizas radiactivas en unas pocas horas. Pero hay mucho más en la Rusia de Putin que solo el poder militar. Por un lado, lo que Rusia puede hacer a los EEUU, los Estados Unidos se lo pueden hacer a Rusia. Así que hay un feo, pero hasta ahora estable, balance de terror entre los dos países. En términos económicos, la economía de Rusia (que pronto será aproximadamente del tamaño de la de Alemania) está empequeñecida por la vasta economía china y, por lo tanto, Rusia no es un competidor económico creíble. Políticamente, las cosas son un poco más complicadas: Rusia es popular entre muchas naciones en todo el mundo, pero la mayoría de los gobiernos se inclinan ante el Hegemon Mundial cada vez que el tío Shmuel golpea su puño sobre la mesa, ¿verdad? Bueno, en realidad no. El caso de la agresión de Estados Unidos contra Venezuela es convincente, ya que Estados Unidos no logró que ninguna organización regional o mundial legítima respalde el intento de derrocar al gobierno venezolano. Cierto, esto se debe principalmente a la  genuinamente fantástica incompetencia de los neocons que, en su celo enloquecido, no encontraron a nadie mejor para elegir que Elliott Abrams para liderar el ataque contra Venezuela (¿esa estupida elección no te recuerda también los tiempos en que los neocons sugirieron a Henry Kissinger como cabeza de la Comisión del 11 de septiembre? Los neoconservadores realmente no se dan cuenta de lo ofensivos e incluso ridículos que se ven a los ojos del resto de la humanidad…). Sin embargo, es bastante claro que bajo la presidencia de Donald Trump, la influencia y el poder de los Estados Unidos en el mundo han disminuido de manera dramática, tanto como por hacer que cualquier cosa sea “grande otra vez”. Bueno, excepto el ego de Trump, por supuesto, que ya era enorme incluso antes de la elección). Ahora vamos a sumarlo todo.

En términos militares, mientras que Rusia tiene una capacidad convencional muy superior, en términos de fuerzas nucleares, los EEUU y Rusia se mantienen mutuamente bajo control, ya que ambos tienen la capacidad de vaporizar al otro lado incluso después de realizar un primer ataque (de ahí la redundancia de sistemas de armas nucleares). Aquí tenemos un empate.

En términos económicos, la economía estadounidense empequeñece a la de Rusia. Ventaja USA.

En términos políticos, Trump no es demasiado popular (o creíble), pero tampoco Putin (aunque al menos a él se lo toma en serio). Otro empate, pero con otra ventaja para Estados Unidos.

Entonces, ¿cuál es el problema con Rusia? Seguramente, nadie en la Casa Blanca cree seriamente que los rusos piratearon el DNC (Comité Nacional del Partido Demócrata), que robaron las elecciones, que envenenaron a Skripal o que planean invadir los estados bálticos y Polonia. Ese tipo de tonterías es solo la vulgar “bazofia política” para aquellos que aún prestan atención al legado Siomedia.

No, la verdadera amenaza planteada por Rusia es una civilizacional.

La Rusia de Putin como amenaza civilizacional

Necesito aclarar por qué hablo de la “Rusia de Putin”. La razón para esa elección de palabras es que la Rusia moderna no es la Rusia de los años noventa, ni siquiera la Unión Soviética. Y tampoco es la Rusia moderna la misma Rusia que antes de 1917. A continuación, quiero subrayar que la Rusia de Putin es un proyecto, un objetivo móvil, un potencial parcialmente realizado, pero no aún un “producto” terminado y estable (en el pasado escribí sobre estos temas, aquíaquíaquí). No obstante, podemos ver una serie de fenómenos muy interesantes que tienen lugar en Rusia.

Primero, la abrumadora mayoría del pueblo ruso rechaza la “democracia” de estilo occidental y sus así llamados “valores”. Después de casi dos décadas de grave violación de todas las normas, Occidente ha pretendido defender la credibilidad y la reputación de sí mismo como fuente de inspiración moral o política durante siglos, y ahora se ha convertido en un obstáculo en la ruta. Eso sí, los rusos aprecian mucho el poder de la gente real, la verdadera “democracia” si así lo desean, pero no del modelo occidental. Quieren su propia democracia únicamente rusa.

Segundo, Rusia está denunciando abiertamente y sistemáticamente la hipocresía absoluta del Imperio Anglosionista. Los discursos históricos de Putin en Munich o en la ONU vienen a la mente.

Tercero, ¡Rusia también es, al menos parcialmente, un país musulmán! No tiene una mayoría musulmana, y las costumbres y tradiciones islámicas son en su mayoría mantenidas solo por una minoría de musulmanes (al igual que las tradiciones cristianas son mantenidas por una mayoría de cristianos nominalmente “ortodoxos”). El punto aquí es este: para los rusos, los musulmanes no son algún tipo de “alienígenas aterradores” que invadirán tu aldea y destruirán tu forma de vida. Históricamente, Rusia ha tenido relaciones terribles (incluyendo 12 guerras) con Turquía, y relaciones bastante agitadas con otros países musulmanes (pienso en Irán aquí). Pero los rusos también han vivido en paz con sus vecinos musulmanes durante siglos, y son muy conscientes de ello. Lo que significa que los rusos tienen un espectro mucho más amplio de experiencias con los musulmanes y el Islam, algunas buenas, otras malas, y otras absolutamente horribles. Pero lo que los rusos saben y lo que los diferencia tan radicalmente de la mayoría de las personas en Occidente es que la convivencia pacífica con el Islam tradicional es muy posible. Todo depende del tipo específico de musulmán con el que estés tratando.

Finalmente, mientras el cristianismo sigue luchando en Rusia, no hay duda de que la mayoría de los rusos prefieren los valores tradicionales encontrados en el cristianismo al tipo de “vale todo” o, más aún, de “todo tiene su precio”, que forma el núcleo “espiritual” de la sociedad occidental post-cristiana materialista. Esta es la razón por la que la mayoría de los rusos están claramente “diferenciados por género”: los hombres se ven y actúan como hombres, las mujeres se ven y actúan como mujeres, y a los diversos LGBTTQQIAAP_________ (agregue más letras si lo desea, eso será más “inclusivo”) se les dice que celebren sus “desfiles de orgullo” en otros lugares.

Estas son algunas (¡hay muchas más!) razones por las que Rusia no debe considerarse parte de Europa, al menos no en el sentido civilizacional de la palabra. Por supuesto, geográficamente Rusia es parcialmente europea, y la mayoría de los rusos parecen “blancos” (aunque esa blancura oculta una gran diversidad genética). Algunos observadores particularmente ignorantes creen que Rusia es europea porque Rusia es cristiana. Esto pasa por alto completamente el detalle “menor” de que el cristianismo latino (y luego el reformado) había perdido todas las conexiones con el resto del mundo cristiano durante gran parte de la Edad Media, mientras que la civilización Romana Cristiana continuó existiendo lejos de la Europa bárbara, primero en Bizancio y más tarde en Rusia y otros países ortodoxos.

Además, el Occidente moderno no es cristiano en absoluto, no es latino y no ha sido reformado, es post-cristiano y, diría yo, anti-cristiano. Por lo tanto, incluso si Rusia fuera un modelo de cristianismo tradicional, patrístico, esto no afectaría de ninguna manera la dinámica en Occidente, ni con las diversas denominaciones cristianas (que, según los estándares patrísticos, ya no pueden llamarse “cristianas”) ni con la abrumadora mayoría de los materialistas ateos/agnósticos que han perdido incluso un vago sentido de lo correcto/incorrecto o incluso verdadero/falso.

Hay, por supuesto, millones de rusos que perdieron sus raíces culturales y espirituales rusas originales. Una persona así es llamada “вырусь” (vy-rooss) en ruso. Afortunadamente, muchos (¿la mayoría?) de ellos han emigrado (a Occidente, por supuesto) y por lo tanto no son muy influyentes en la actualidad. Pero a menudo vemos sus comentarios hostiles al pie de los artículos pro-rusos o pro-Putin. Muchas de estas personas hicieron buenas carreras en la década de 1990 y están enojadas con Putin por terminar con esa bonanza. Otros odian a Putin porque fueron encontrados inútiles y abandonados tan pronto como la pandilla de Yeltsin perdió el poder.

Cierto: las élites rusas (a diferencia de la gente común) han sido profundamente occidentalizadas durante los últimos 300 años o más. Con Putin en el poder esto ha cambiado dramáticamente. Todavía hay una quinta columna poderosa en Rusia, pero las claves del poder real están en manos de Putin y sus partidarios del Soberanismo Eurasiático en las fuerzas armadas, los servicios de seguridad y, lo más importante, en el público en general. Y hasta ahora, se mantienen firmes, y si bien hay regulares altibajos, en general, a Rusia le está yendo increíblemente bien y va en la dirección correcta. ¡Incluso diría que la suya es la única dirección viable!

Entonces, ¿por qué las elites occidentales odian (y temen) tanto a Rusia? Veamos qué tipo de valores representa el verdadero Occidente hoy.

¡Los valores occidentales del siglo XXI no son los valores de tu abuelo!

Aquí tenemos que volver al 11-S y la invasión de Europa por un inmenso flujo de refugiados. Estos son solo dos casos en los que la gente de Occidente se sintió directamente atacada y si el 11 de septiembre fue o no una falsa bandera o si el Imperio provocó la crisis de refugiados atacando militarmente a la Jamahiriya Árabe Socialista Popular Libia (ese era el nombre oficial de Libia) es irrelevante.

Lo que importa es que la gente en Occidente se sintió atacada por un enemigo vicioso y más peligroso: el Islam.

Hubo otros no menos importantes “ataques” al verdadero núcleo de la identidad occidental. Por ejemplo, no creo que el término “marxismo cultural” tenga ningún sentido *en absoluto*, pero sí describe un fenómeno real. Lo mismo ocurre con la profusión de prepotentes e incluso agresivas “minorías” de todo tipo que han exigido no solo iguales derechos sino también privilegios especiales. En el legado Siomedia, vimos una temporada de caza aparentemente interminable contra los blancos, contra los hombres, contra los heterosexuales, contra los anglosajones y contra los cristianos. No hace falta decir que el ataque a los hombres cristianos anglosajones blancos heterosexuales fue (y sigue siendo) implacable. A la mayoría de las personas en Occidente se les dijo que eran culpables de tal o cual injusticia o crimen histórico, que sus tradiciones y creencias eran malas y que se avergonzaban de su identidad en todos los niveles. Por supuesto, ha habido muchos capítulos horribles y abiertamente repugnantes en la historia de la civilización occidental, pero a menos que usted crea en la culpa colectiva y/o heredada, eso no justifica el tipo de odio y desprecio que las élites (pseudo) “liberales” expresan constantemente contra todo lo tradicional.

Si la elección de Trump fue una gran bofetada para los neocons, la reacción de los neocons ante este evento fue una bofetada masiva para el pueblo estadounidense. Lo que comenzó con la “canasta de deplorables” de Hillary pronto se convirtió en una larga lista de acusaciones ridículas (incluidas mis favoritas personales: Ron Paul es el “mejor amigo de Putin“, Rand Paul un “títere ruso” y Tulsi Gabbard un “títere de Putin“).

Francamente, este tipo de ataque constante a todo lo tradicional no es más que un tipo de violación mental de la identidad cultural occidental. Una reacción a este tipo de ataque fue inevitable. La única pregunta era qué forma tomaría.

Entendiendo el sionismo nacional – un instructivo

La reacción tomó la forma de lo que el filósofo francés Alain Soral llamó “sionismo nacional”. Así es como Soral explica esta ideología :

Hay una gran oleada de lo que es llamado nacional-sionismo, que es llevar a los nacionalistas al sionismo. Para mí, esta es una contradicción fundamental en esta amalgama, básicamente en Francia, de musulmanes igual a Daesh, de musulmán igual a escoria igual a Daesh igual a palestinos y, por lo tanto, el buen francés, si quiere salir de la mierda en la cual esta gente lo ha colocado, debe apoyar a Israel y no ofenderse y aceptar el poder desproporcionado que la comunidad judía, encarnada por el CRIF, tiene sobre Francia, y esa es la estafa suprema. Esto es políticamente inaceptable, moralmente inaceptable, estratégicamente estúpido. Esto es lo que llamo el sionismo nacional y esta es la lucha fundamental de hoy. Debemos rechazar esta estafa, rechazar el nacionalismo en Kippa. Y eso no es para que, de repente, nos convirtiéramos a favor de los musulmanes, para volver a su pregunta.

Debemos tratar el tema del mundo con seriedad, es decir, la inmigración es muy, muy problemática hoy, y el tema musulmán es una consecuencia del problema de la inmigración. (…) No hacen absolutamente nada contra la inmigración. Esto es una certeza, por lo que si queremos estar contra la islamización de Francia, debemos tomar el problema por el lado correcto, es decir, resolver el problema de la migración. Para resolver el problema de la migración, debemos recuperar el poder político sobre aquellos que tienen el poder y que nos han traído hasta este punto hoy y que han luchado con todas sus fuerzas, con todas sus fuerzas, contra nuestras fronteras, contra la identidad.

Les recuerdo que la última portada de la revista de Elisabeth Lévy, Causeur, el título, es “ideología anti-Francia”, que también sería favorable para el Islam o los musulmanes. Les recuerdo que esto es lo opuesto al título del libro de Bernard Henri Lévy. Así que tenemos un Lévy que responde a un Lévy cuyo libro era “La ideología francesa”, que en ese momento decía que el francés era intrínsecamente fascista y antisemita.

Así que, en 20 años, hemos pasado del problema de ser católicos franceses, franceses, y hoy, no, finalmente, el problema son los inmigrantes musulmanes. Pero aquellos que declararon la guerra a los franceses nativos en los años 70 y 80 son los mismos que hoy nos dicen, seamos amigos para tener dar la bienvenida a quellos que fueron puestos en su cara y educados en su contra. Porque de eso se trata todo el nacional-sionismo, hacer amigos con las personas que son la causa de todos nuestros problemas, y quienes durante 2500 años han sido sistemáticos y feroces antinacionalistas, excepto para su propia nación llamada Israel. Así que eso está claro.

Otro autor francés, Youssef Hindi, explica el rol de los Estados Unidos en este nuevo paradigma ideológico:

Vemos el regreso de la idea de “nación”. La UE se encuentra en un estado de crisis. Una parte del establishment estadounidense, particularmente Donald Trump, está tratando de implementar la implosión de la Unión Europea. Estamos presenciando un resurgimiento del nacionalismo: como en los Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña y también en Italia. Se está cayendo a pedazos por todos lados. Por lo tanto, la estrategia es la siguiente: para estar siempre un paso adelante, ejercer control sobre este nuevo patriotismo y nacionalismo europeo. Por lo tanto, desde la perspectiva de las élites de los judíos de derecha, es absolutamente esencial mantener el control sobre este patriotismo y nacionalismo europeo amalgamándolo con el estado de Israel.

Nunca creí que los líderes del Imperio anglosionista fueran muy inteligentes, eso es un mito de Hollywood, pero sí que son pillos, y cuando se dieron cuenta de que una explosión nacionalista era inevitable, decidieron simplemente tomar el control de ella. Esta es la brillante simplicidad de la lógica del sionismo nacional. Es algo parecido a esto:

Yo, nosotros, mi familia y mi país estamos bajo el ataque de fanáticos religiosos rabiosos que nunca cesarán hasta que maten a todos aquellos que no estén de acuerdo con ellos y destruyan nuestra forma de vida. En esta lucha por nuestra propia supervivencia, debemos recurrir a aquellos que lucharon contra ese enemigo durante décadas y que han desarrollado los métodos y medios antiterroristas más sofisticados: los israelíes. Además, Israel es como una pequeña isla de democracia europea en un océano de brutalidad violenta y caótica. ¡Diablos, Israel es parte de Europa, en realidad, incluso participa en Eurovisión! A diferencia de nosotros, los israelíes están orgullosos y no dudan en defender su cultura, religión y valores, ¿por qué no hacemos lo mismo? ¡Incluso tienen derecho a portar armas! Los judíos son blancos, como nosotros, y compartimos una herencia judeocristiana común que nos obliga a todos a apoyar a Israel, especialmente contra los mollahs iraníes que han jurado públicamente matar a todos los judíos y borrar a Israel del mapa. Por último, pero no menos importante, el islam es una amenaza para nuestra civilización y los inmigrantes musulmanes deben ser reeducados para encajar en nuestra sociedad o enviados de vuelta a casa. Quienes no están de acuerdo con cualquiera de los puntos anteriores son o antisemitas, o agentes de Putin, o negadores del Holocausto, o teóricos de la conspiración, o simpatizantes terroristas, o terroristas.

Tomemos algunas figuras públicas estadounidenses conocidas relacionadas con el conservadurismo o la derecha alternativa (“Alt-Right”): Alex Jones, Paul Joseph Watson, Jordan Peterson, Steve Bannon o incluso el propio Donald Trump. ¿Alguna vez escuchó que estos “defensores” de la tradición occidental o los “valores cristianos” tienen algo crítico que decir sobre Israel, las políticas israelíes o el sionismo? El mismo fenómeno se puede observar en Francia, donde personas supuestamente “conservadoras” y “patriotas”, como Eric Zemmour o Marine LePen, están utilizando la frustración de los franceses con el régimen en el poder para canalizar esa frustración en un odio al Islam y a todo lo musulmán. Estas personas también son promotoras de lo que se conoce como el “sionismo cristiano”, que adora todo lo que es judío y/o israelí, y que cree que los cristianos y los judíos tienen “casi” la misma religión. Tomemos como ejemplo a Steve Bannon.

Aquí hay un artículo titulado “Steve Bannon redacta el plan de estudios para instituto católico de derecha en Italia“, que seguramente hace que Bannon parezca una especie de cristiano muy conservador y tradicionalista. El mismo artículo también menciona al cardenal Raymond Burke, como “un conservador líder del Vaticano”. Según el cardenal Burke, las misiones de este instituto son “promover una serie de proyectos que deberían hacer una contribución decisiva a la defensa de lo que solía llamarse cristiandad”. Este “instituto católico de derecha” está dirigido por un cristiano sionista, Benjamin Harnwell, quien declaró que la generación más joven en todo el mundo occidental estaba en un “largo deslizamiento” hacia la oscuridad. Su Instituto está trabajando para resistir “tratando de apuntalar uno de los pilares principales de la civilización occidental -lo que solía llamarse ‘cristiandad’- y ese es el reconocimiento de que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios”. Hasta aquí, esto también se ve muy bien. El problema es que Bannon, Burke y Harnwell se han vendido a los intereses israelíes y la ideología que están promoviendo no es el cristianismo tradicional, sino esta idea absurda y amorfa de “judeo-cristianismo”. Es por esto que el sitio web latino “Media Catholiques Infos” concluye correctamente diciendo que “un lugar tan alto del cristianismo merece algo mejor que servir como un trampolín para el sionismo nacional bajo el disfraz de una ‘academia para la defensa del Occidente judeo-cristiano'”.

La triste verdad es que todos estos pretendidos tradicionalistas han sido cooptados por el lobby israelí y están siendo utilizados para lavar el cerebro a la gente de Occidente para ver al Islam como un enemigo cuando, en realidad, el verdadero enemigo de Occidente es el sionismo en tanto el sionismo es la fuerza responsable tanto del 11 de septiembre como del flujo masivo de inmigrantes a Europa. En cuanto al papado, ha estado en la cama con rabinos talmúdicos y cabalísticos durante muchos siglos (solo lea el magnífico libro de Michael Hoffman, de 700 páginas, El renacimiento oculto de la Iglesia de Roma) y no solo desde el Vaticano II (¡como algunos latinos ingenuamente creen!). Por lo tanto, no es sorprendente que Bannon diga, sobre las universidades “católicas”, que son “las instituciones fundacionales del Occidente judeo-cristiano”.

Francia no tiene el equivalente de un Steve Bannon. Pero tiene un equivalente funcional en la persona de Renaud Camus, cuya biografía políticamente correcta usted puede leer en Wikipedia. Incluso una lectura rápida a través de esa entrada revelará inmediatamente la profunda visión sionista del mundo de Camus, que puede establecerse aún más, si es necesario, leyendo sobre la teoría del “gran reemplazo” de Camus; también es posible que desee comparar esto con la teoría “Eurabia” de la autora israelí Bat Ye’or (también conocida como Gisele Littman).

Todas estas tonterías paranoicas y racistas se pueden resumir en una breve sentencia: ¡liderado por los sionistas el Oeste cristiano blanco se levantará de nuevo!

Si no fuera tan feo y trágico, en realidad sería divertido (especialmente ver a los latinos y los talmudistas juntos en la cama después de siglos de mutuo odio). Pero en realidad, no hay nada divertido sobre la colonización de las mentes occidentales por el parásito sionista. Esto incluso podría terminar con una guerra nuclear.

La derecha alternativa de los Estados Unidos y el Frente Nacional Francés como los idiotas útiles de AIPAC y CRIF

Personalmente, estoy convencido de que todo el movimiento de derecha alternativa ha sido creado por el estado profundo de los EEUU y que todavía lo maneja. El propósito de la “Alt-Right” y el Frente Nacional es ofrecer una alternativa nacionalista y pseudo-cristiana a cualquier tipo de tradicionalismo real o cualquier tipo de cristianismo real. En las filas y a “file level”, usted encontrará una gran cantidad de sentimientos antiisraelíes, antisionistas e incluso antijudíos entre los de derecha alternativa y los del Frente Nacional, pero en el nivel de liderazgo, es sionista de lado a lado. Para tener una idea de este sionismo (pseudo)-patriota , eche un vistazo a estas imágenes de propaganda:

Al tomar el control de los movimientos nacionalistas clave en Occidente, los sionistas se han dado a sí mismos una “oposición de ensueño”: es una oposición que controlan plenamente; que pueden tocar un poco de vez en cuando cuando es necesario algún tipo de incidente antisemita; pero que también pueden movilizarse contra cualquiera que se atreva a oponerse a Israel o al sionismo.

En este contexto, Rusia se convierte en la máxima amenaza por muy buenas razones:

Primero, Rusia está rechazando completamente el modelo mundial unipolar y, junto con China, Rusia quiere un mundo multipolar en el que las relaciones entre los estados estén regidas por el derecho internacional.

Segundo, Rusia no puede ser amenazada militarmente, y tampoco China, por cierto. La RAND Corporation finalmente admitió eso.

Tercero, gracias a las diversas sanciones contra Rusia, Rusia se está retirando gradualmente de los mercados controlados por los anglosionistas. Se podría decir que el efecto principal de todas las sanciones ha sido hacer que Rusia sea más fuerte, más independiente y más cercana al objetivo de la plena soberanía.

Cuarto, Rusia no solo está rechazando abiertamente el modelo de civilización anglosionista, sino que también denuncia su hipocresía absoluta. En particular, el pueblo ruso está rechazando el materialismo occidental, en particular en su variante turbo-capitalista. Si bien no respalda oficialmente el socialismo como tal, Rusia se declara a sí misma un “estado social”.

Quinto, respecto del Islam Rusia está tomando el enfoque diametralmente opuesto a lo que vemos en Occidente. A diferencia del Imperio, Rusia se toma en serio el asesinato de tantos takfiríes como sea posible, sin importar dónde se encuentren. Pero, a diferencia del Imperio, Rusia ve al Islam tradicional como un aliado vital contra la podredumbre takfirí, y los rusos no piensan, de ninguna manera, en los musulmanes como “extraterrestres”.

Por último, pero no menos importante, la Rusia de Putin ha hecho del patriotismo (es decir, el amor por el país) un elemento central de la cultura social y política al tiempo que rechaza categóricamente cualquier forma de nacionalismo o, más aún, de racismo. “Orgullo Blanco” es tan popular en Rusia como lo sería “Orgullo Gay”.

Se podría decir que la nueva ideología rusa que está emergiendo gradualmente es el polo opuesto al sionismo nacional. ¡No es de extrañar que los neocons odien tanto a Rusia!

Conclusión: el sionismo nacional es un fraude gigantesco

No hay otra forma de decirlo: el sionismo nacional es un fraude gigantesco. También es la ascendente ideología política de Occidente, y eso representa un gran riesgo para todo nuestro planeta. A menudo escucho a personas ingenuas que dicen “¿Cuál es tu problema con el sionismo? ¡Lo único que quiere es una patria segura para los judíos también! ¡¿Qué hay de malo con eso?!”.

Aquí abordé este tema con algún detalle, así que aquí simplemente diré que el sionismo, ya sea de tipo nacional o antinacional, separa a la humanidad en dos categorías cualitativamente diferentes: judíos y no judíos (irónicamente, comparte esta creencia fundamental con el nacional-socialismo. Es solo que la escala jerárquica se invierte, eso es todo). Luego, asume que todos los no judíos son, al menos, potenciales “anti-semitas” y, por lo tanto, los judíos necesitan hacer dos cosas para mantenerse seguros. Primero, crear una patria judía y, segundo, asegure el suficiente poder judío en literalmente todos los países del planeta para estar preparados si los goyim (literalmente, “naciones”, pero en el contexto talmúdico tienen exactamente el mismo significado que el alemán Untermensch: subhumano) descienden hacia casos de “antisemitismo” impredecibles (por definición) e inexplicables (por definición). En contraste, las vidas judías y, especialmente, la sangre judía, adquieren un profundo significado soteriológico: la vida judía es infinitamente preciosa porque 1) los judíos “repararán” el mundo (tikkun olam) y 2) porque el Moshiach nacerá de un judío y se convertirá en un líder mundial aceptado por todas las naciones. Una variación (algo secularizada) de esta filosofía es que todos los judíos forman un “Moshiach colectivo” y que todas las “naciones” aceptarán su poder y gobernarán con gratitud, ya que esto marcará el comienzo de la era final de la leche y la miel. Finalmente, el “judaísmo” talmúdico/farisaico enseña que los judíos “representan” a la humanidad ante Dios y a Dios ante la humanidad (sí, la modestia no es su fuerte). La próxima vez que escuche a un político israelí enloquecido por la “sangre judía” derramada, solo recuerde esta información, y todo tendrá sentido. Lo mismo ocurre cuando algún otro (o incluso el mismo) político israelí exige una venganza espantosa, un castigo terrible o promete matar a un gran número de enemigos. Este tipo de “conversación de Purim” solo tiene sentido una vez que te das cuenta cuán profundo y fundamental es realmente el racismo talmúdico/sionista.

Entonces, ¿qué constituye “suficiente poder”? Simple: una vez que la gente de un país pierda el control de su gobierno y la soberanía de su país desaparezca, los sionistas sentirán que están a salvo. Esta teoría es 1) racista 2) paranoica 3) sociopática y, francamente, simplemente tonta. Pero esto es lo que produce la cosmovisión talmúdica en una sociedad secularizada. Una suposición crítica de esta cosmovisión es que cualquier forma de nacionalismo o incluso patriotismo es peligrosa (por definición) a menos que sea judía o israelí, momento en el que es loable y benevolente (de nuevo, por definición). Así, además de ser muchas otras cosas, el sionismo es también una teoría del poder basada en un juego de suma cero. Por supuesto, la “suma cero” puede sonar benigna hasta que recuerdes que implica una lucha total hasta el final, una derrota total y absoluta del otro, una destrucción de todos tus enemigos. No es algo útil en un mundo multipolar con muchas armas nucleares.

El sionismo nacional es un fraude y uno extremadamente tóxico y peligroso. Cualquier supuesto patriota o nacionalista que no lo reconozca, en el mejor de los casos está mal informado y, en el peor, es un idiota útil para los líderes del Imperio anglosionista.

Los chalecos amarillos en Francia lo consiguieron. Ocupar Wall Street, o el Tea Party no. Sospecho que muchos votantes de Trump también lo obtuvieron, pero fueron traicionados por el Sr. MAGA. ¿Reconocerán Rand y/o Ron Paul este peligro? ¿Qué hay de Tulsi Gabbard? Francamente, no lo sé. Pero si no lo hacen, otros estadounidenses eventualmente e inevitablemente lo harán.

Incluso podríamos ver una versión estadounidense de los chalecos amarillos algún día, ¿quién sabe?

PD: para conocer la última estupidez inducida por el sionismo nacional, consulte aquí: https://www.rt.com/news/454428-us-israel-golan-recognize/

PPS: parece que vamos a ser tratados como uno de esos cada día, este es el más reciente: https://www.rt.com/news/454483-trump-savior-jews-pompeo/.

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