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Julio Martín Alarcón

En cada aniversario del 23 de febrero de 1981, el instante más crucial de la historia de España, se repiten los mismos nombres: Tejero, Armada, Milans del Bosch, Cortina. También los de los supuestos héroes: Juan Carlos I, los generales Gabeiras, Quintana Lacaci... Pero nunca aparecen Villar Mir, Luis María Anson o López Rodó. Empresarios, periodistas y ex ministros, no militares. Tampoco los intentos golpistas posteriores enterrados por la democracia: como el de Ynestrillas en el 82 o De Meer en el 85.

No se habla de ello porque no interesa y porque el sumario del juicio militar del 23F nunca ha sido público. No se pueden leer ni los testimonios de los cientos de militares que declararon ni las conclusiones de los fiscales militares. Lo único que se publicó fueron crónicas periodísticas como las de Martín Prieto o Pilar Urbano.

Pero el sumario existe y hay muchas sorpresas. De Sabino Fernández Campo al rey emérito Juan Carlos I por supuesto. Esto no es la anatomía de un instante. Esto es la pequeña crónica de un proceso que empezó ya en el mismo 1977 y terminó en 1985 no en el 81: “Se creó la idea de que habían convergido varios golpes para oscurecer lo que en realidad había pasado. Sólo hay un golpe de Estado que es nada menos que la última de las operaciones que organiza la denominada ‘Transición Paralela’, es decir, empresarios, políticos y militares conservadores que se confabulan a partir de 1977 para deponer a Suárez y especialmente para modificar el proceso de democratización”.

El sumario secreto

Lo explica a El Confidencial Roberto Muñoz Bolaños, autor de ‘El 23F y los otros golpes de Estado de la Transición’ (Espasa), que sí tiene una de las copias del sumario, la que le dio el abogado de Antonio Tejero y a cuya parte ha tenido acceso este periódico: “La mejor fuente del 23F es el sumario del juicio y es secreto. A mí me lo dio el abogado de Tejero que era amigo de mi familia. Al tener su aval me dio acceso también a entrevistas personales con muchos de los protagonistas del golpe como Armada, Torres Rojas…"

Declaración Milans del Bosch:. El teniente general explica que tras una llamada de Armada se pone en contacto con todas las capitanías que salvo la de Canarias le dan el visto bueno.

En definitiva, un golpe de estado civil y con la participación de los militares, o al revés, pero no un pronunciamiento militar. Atentos a una cuestión que quien haya conocido el entorno del ejército de esa época no le sonará raro. Lo menos conocido es que el teniente general Jaime Milans del Bosch, capitán general de Valencia y el único que sacó esa noche los tanques a la calle, no estaba tan sólo, que el jefe del ejército, el teniente general Gabeiras pintaba poco y que el mayor conspirador de todos, el general de división Alfonso Armada sí que habría contado con el apoyo de La Zarzuela.

Así comenzó todo: primero hubo varias intentonas de golpe de Estado, como la ‘Operación Galaxia’, esa primera conspiración del propio Tejero. Nada nuevo. Pero sí lo es que nunca se aclararon las diferentes articulaciones que se intentaron. Sólo la ‘Operación golpe de Timón’ se puso en marcha con la denominada ‘Solución Armada’, que era en gran parte civil y que podría haber partido en un principio con el apoyo de Lopez Rodó y Luis María Anson, entre otros:

"Armada tenía un amigo íntimo, hasta el punto de ser su confidente en La Zarzuela, correligionario, ambos del Opus Dei, que no era otro que López Ródó, probable autor del informe que dispararía la Solución Armada tal y como afirmó Milans del Bosch: 'Me ha llegado el rumor, que no puedo asegurar, de que pudo haber estado redactado por López Rodó'" -Roberto. M. Bolaños 'El 23F y los otros golpes de Estado de la Transición'-.

Contra Suárez

El informe de López Rodó habría seguido a una serie de charlas que organizaba el periodista Luis Maria Anson y que englobaban a ese grupo, no sólo de militares, sino también de políticos y empresarios, que pilotaban la 'Transición Paralela' y que sentaron las bases del golpe de Estado del 23F que luego ejecutarían el teniente coronel Tejero, el teniente general Milans del Bosch y el general Armada. Según Bolaños:

"Lo que realmente quería este grupo era democratizar el sistema político vigente pero no como pretendía Suárez. Entonces, a partir de 1977 se ponen en marcha varios planes para deponer a Suárez: Plan A, Gregorio López Bravo, que fracasa; en 1978-79 que López Bravo fuera elegido vicepresidente y que desde ahí pudiera sustituir a Suárez -recuerden que en el mismo 23F se elegía a su vicepresidente Calvo Sotelo; pero como tampoco sale adelante, ya en esa fecha se decide que se revierta en parte el proceso con un gobierno encabezado por un militar y la figura elegida es Armada”.

¿Cuándo habría surgido ese grupo? A partir del mismo 1977 cuando se decide la legalización del PCE y Suárez plantea el estado social y democrático de estado de derecho, que no estaba en ninguno de los planes de la Transición. Sin embargo no prospera ninguna de las soluciones políticas, que es lo que dinamita el golpe. Así, el 23F no salió adelante como un pronunciamiento militar, ni mucho menos como una réplica del 18 de julio de 1936, como a veces se ha planteado.

Si se quería parecer a algo en un comienzo era a la ‘Operación de Gaulle’ en Francia en 1958 tal y como planteó el periodista Anson en 1979: "una situacion de excepción que pareciese un golpe de Estado. Igual que De Gaulle lo logró en 1958 en Francia". Es decir, un cambio constitucional con un presidente del gobierno de concentración y militar que pudiera revertir, por ejemplo, las autonomías que era una de las cuestiones por las que el mismo Milans del Bosch se habría sumado a los conspiradores.

Tejero, utilizado

La génesis del golpe se comienza a retorcer poco después de que López Rodó promueva la Solución Armada: “Al mismo tiempo se plantea una variante pseudo constitucional que consistía en llevar a Armada a la presidencia del gobierno a través de un golpe de Estado. La primera variante se trunca cuando Suárez dimite, lo que imposibilita una moción de censura. Se forman una serie de contactos para ver si el rey propone a Armada como presidente del Gobierno pero también fracasan y es entonces cuando empieza a cristalizar la variante golpista. Un golpe que Armada reconduzca para proponerse a los diputados como presidente del Gobierno".

Vamos, una conspiración de altas esferas en las que La Zarzuela al menos habría tenido conocimiento. Lo que ocurrió es que fue la última variante de la ‘Solución Armada’, la golpista, y no otra, la que salió adelante. Es en la que siempre declaró haber participado Jaime Milans del Bosch, el militar de mayor prestigio de todo el ejército en ese momento.

El entorno familiar del militar es muy claro con El Confidencial: “Jaime actuaba pensando siempre que el rey estaba detrás y de hecho se decía en las reuniones familiares que habló con él por teléfono esa noche y que tenía las grabaciones. Lo que era absolutamente inverosímil es que actuara nunca a espaldas del rey Juan Carlos porque le apoyaba sin fisuras y el honor era lo más importante para él". Lo mismo ocurre con el del general Armada aunque éste “protegiera al rey una vez que todo fracasó”, -más tarde le implicaría también-. Concuerda con la investigación de Bolaños. Es más, ambos militares, más que franquistas, eran monárquicos.

Parece saberse mucho de casi todo lo que ocurrió durante el golpe, pero muy poco de lo acontecido antes, ni tampoco de lo que se declaró después. Hay muchos agujeros en lo que se ha trasladado a la opinión pública. El mayor de todos es identificar el golpe del 23F como una operación de unos militares franquistas exaltados. Hay más detalles según Bolaños:

“Había mucha más trastienda de la que se ha mostrado y por eso no se ha querido contar. Así, todo el mundo ha aceptado durante 40 años que es un golpe de estado de la extrema derecha, Girón, Carrés… ¿Qué militar se iba a a comprometer a llevar a Girón al poder? Armada y Milans pertenecen no sólo a lo más alto del estamento militar si no que además son ricos y de la nobleza. La suegra de Milans por ejemplo es la dueña de La Moraleja, habían sido monárquicos 'donjuanistas', pero esa trama no pinta nada ya en el 23F. Es decir, estamos ante lo más respetado del ejército. Milans incluso tiene medallas por acción en combate”.

El Confidencial entra de lleno en la disección de esa operación con Roberto Bolaños:

PREGUNTA.-  ¿Cómo y por qué entran en contacto los monárquicos conservadores, ya sean militares, periodistas, políticos o empresarios?

RESPUESTA.-  Anson es un personaje difuso, muy amigo de Armada, de hecho este último mete a a Anson en la revista Reconquista y a partir de ese momento se empieza a justificar un golpe de Estado… Cómo la variante constitucional se había frustrado con la dimisión de Suárez, aprovechan una nueva conspiración en marcha que conocen, que es la de Tejero que está obsesionado con tomar el Congreso de los Diputados deciden intervenirlo y ahí es donde interviene el famoso comandante Cortina del CESID que desde 1977 están en contacto con esos miembros de la Transición Paralela”

P.- ¿Como por ejemplo el coronel Monzón Altolaguirre? [Uno de los hombres del coronel San Martín en el primigenio Seced]

R.- Claro, Monzón y otros del servicio le están enviando informes a Gutiérrez Mellado y le dice que van por mal camino y especialmente desde la legalización del PCE. Es decir que aprovechan la conspiración de Tejero para llevar a Armada al gobierno y ahí colabora Milans del Bosch porque éste último había hablado previamente con él. La labor de Milans era crucial porque una vez que se tomase el congreso, si el teniente general sacaba los tanques a la calle tenía que convencer al resto de que hicieran lo mismo y una vez que estuvieran en la cúspide, la JUJEM como cabeza del ejército permitiría a Armada que se propusiera como presidente del gobierno.

P.- ¿Y no se opondría Gabeiras? [Jefe del ejército de tierra]

R.- Es que Gabeiras ya está convencido, es más lo sabe desde el día 16 de febrero. Ese día se reúnen en casa de Armada además de él, el propio Gabeiras y Mondéjar ¿Por qué fracasa todo? La clave no es el rey la clave es Tejero porque hace una cosa que le han dicho que no haga: que emplee violencia en el Congreso, es decir cuando sus Guardias Civiles disparan aunque sea al techo.

Este es quizás uno de los momentos más sorprendentes del libro de Bolaños: la cronología que se produce inmediatamente después y que concatena varias cuestiones, la primera de ellas que el resto de las capitanías generales no golpistas están plenamente al tanto de la "Solución Armada". No sólo al tanto, sino que la apoyan en tanto y cuanto Zarzuela diera su visto bueno que, tal y como declararían Milans y otros, lo hace:

"Una vez que los guardias civiles de Tejero disparan, el plan tal y como se había propuesto queda congelado entre las seis de la tarde más o menos y las once de la noche. Tras hablar Armada con Zarzuela, se le autoriza a ir al Congreso a proponerse como presidente del gobierno. Es cuando el rey y Sabino Fernández Campo hablan con Gabeiras y con Armada, y dan el visto bueno". Habrían hablado además con Milans del Bosch.

El problema entonces, el impedimento, no fue el rey, si no, quién lo iba a decir, el propio Tejero. Según la interpretación de Bolaños: "Tejero es quien no acepta que Armada hable con los diputados cuando éste le enseña la lista con el gobierno de concentración. En ese momento, Tejero que se da cuenta que le han engañado, porque él pensaba en una junta militar se cierra en banda. Por otra parte la JUJEM con Gabeiras al frente, no van a permitir otra solución que no sea la de Armada y es en ese momento cuando el rey habla por televisión, sólo cuando la Solcuión Armada fracasa. Justamente a la 01:00 de la madrugada"

"Hay que ver los papeles de Quintana Lacaci para ver que a Gabeiras le putean porque además no le respetan, no tiene ningún prestigio porque incluso para hacerle JEM del ejército Gutiérrez Mellado tiene que ascenderle un minuto antes a teniente general",

P.- Quintana sin embargo impide que el golpe triunfe en Madrid...

R.- Quintana obedece las órdenes del rey y para a la acorazada Brunete, sí. Lo más interesante es lo que cuenta él mismo: cómo entre los tenientes generales hablan entre ellos, el resumen es que todos apoyan la Solución Armada. Todos salvo el de Canarias dicen que sí.

P.- ¿Y Quintana?

R.- No, Quintana no dice nada. Sólo se opone González del Hierro, que es el de Canarias porque dice que quiere ser él, que tiene más rango que Armada, no por otra cosa. Quintana no se opone al 23F, obedece en todo momento las órdenes del rey y como Armada no llega a proponerse como presidente -según había autorizado Zarzuela- pues entonces paraliza todo en Madrid.

De esta forma en el último suspiro es cuando la operación política para revertir la Transición de Suárez se va al traste, por muy poco. Lo esencial, como también mostró hace uno días Rafel Dávila, hijo del general Fidel Dávila en una entrevista de Fernando Palmero en El Mundo es que la trama del golpe fue también civil no sólo militar. Muy alejada de esa imagen de ultras. En realidad, estaban coordinados con los monárquicos conservadores y la propia Zarzuela para dinamitar directamente algunas de las consecuencias políticas de la Transición y la Constitución, como las CCAA. Sería este el siguiente problema en causar una rebelión, el denominado 'Procés' de los independentistas catalanes. La diferencia es que en esta ocasión se consideró sedición por el Tribunal Supremo. Además, algunos, como su cabecilla Carles Puigdemont, se habían fugado antes.

Fuente: El Confidencial

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